13/4/10

Los secretos de la vocación médica: Dr.Gregorio Marañón

"En la vocación médica se entremezcla un gran amor al prójimo, con un deseo de curar o al menos de aliviar sus males, un afán de investigar, de correr en pos de la verdad y el deseo de enseñar lo que se ha aprendido sobre el conocimiento del hombre".

Gregorio Marañón, (Madrid 19/5/1887 - Madrid 27/3/1960): Su vocación humanista, su medicina y su historia, sus ensayos sobre innumerables temas de la gran actualidad científica, literaria y social y su labor pedagógica, creadora de una gran escuela de médicos e investigadores, lo convirtieron en el único caso en la historia de España, en que una misma persona fuera miembro activo de 5 Reales Academias. La Real Academia Española, la de Medicina, la de Historia, la de ciencias y la de Bellas Artes.

En esta entrevista que reproducimos, el Dr. José Ma. Reverte Coma visita y entrevista al Dr. Gregorio Marañón:

UN EJEMPLO DEL BIEN HACER Y DEL BUEN SABER: JMR: Al llegar a su casa de Madrid en Paseo de la Castellana No.53, se apreciaba un ambiente acogedor. La bien ordenada Biblioteca estaba templada por una calefacción invisible que la hacía más agradable. A un lado, una gran mesa de trabajo, llena de papeles y de libros, dominaba la escena. Detrás, un balcón que daba a la plaza que hoy lleva el nombre del gran maestro de la Medicina que tenía ante mí. Todo mostraba la permanente actividad del hombre que había formado a tantas generaciones de médicos y escritores dentro y fuera de España, del hombre que había dedicado tantas horas de su vida a investigar los entresijos de la Historia y los rasgos de los más importantes personajes que intervinieron en ella.

JMR: "Mi primera pregunta Don Gregorio, si me lo permite, es: ¿Cuál es el secreto de su vocación?"

GM: "¡Mi vocación!"

En el tono de voz con que repitió aquellas dos palabras, comprendí que había un contenido de inmensos horizontes. Me miró profundamente.

GM: "¿Usted cree que tenemos una vocación?... No... Usted y yo y otros muchos, tenemos muchas vocaciones, a veces muy escondidas. Las circunstancias de la vida, de cada vida personal, nos empujan en una u otra dirección. Todo, hasta aquello tan aparentemente insignificante como el correr de mi pluma, tiene un sentido providencial.

JMR: "En Usted se ha visto claro que la vocación médica iba de la mano con la histórica".

- "Entre nosotros, creo que la Historia fue primero. La Biblioteca de mi padre era una fuente inagotable en la que bebía con abundancia. Me gustaba leer los clásicos y especialmente unas colecciones que tenía de "La Ilustración Española y Americana" y "El Mundo Universal". Aquellas revistas eran para mí como una selva encantada. Aquellas lecturas me apasionaban. Pero siempre creí que mi inclinación se dirigía hacia la Psicología y más tarde hacia la Neuropsiquiatría. Pero mi viaje a Alemania y especialmente cuando conocí a Ehrlich, me hizo comprender lo que era la vocación médica".

"En la vocación médica se entremezcla un gran amor al prójimo, con un deseo de curar o al menos de aliviar sus males, un afán de investigar, de correr en pos de la verdad y el deseo de enseñar lo que se ha aprendido sobre el conocimiento del hombre".

Siempre he tenido muy presente la obra de Cajal "Reglas y Consejos sobre la Investigación Científica". "Cuéntele todo eso a sus lectores jóvenes. Quizás algo les pueda ser útil. No hay ningún secreto en mi vocación como ve, excepto la pluralidad de caminos y formas en que esta vocación llegó a concretarse. Es preciso anotar que el que quiere estudiar, salvo raros casos de vocación muy temprana y muy definida, ha de elegir la profesión a una edad en que la vocación, que es en su fondo biológico, aptitud, no ha madurado todavía. Así, en plena nebulosidad de la adolescencia, ha de ser decidido nuestro futuro social sin aparente razón de peso. A veces será la tradición familiar, o por hacer lo mismo que hace un amigo o bien el mandato de un padre cuando la genuina vocación está aún dormida".

JMR: "¿Cuándo salió Usted al extranjero Don Gregorio?"

"Cuando terminé en España, fuí a Alemania, Francia e Inglaterra, donde aprendí con los mejores maestros. En aquellos días, la investigación de las secreciones internas había comenzado, y dadas las circunstancias, pensé que sería una nueva y espléndida especialidad en nuestro país, desconocida por entonces. Por otra parte, España no estaba todavía preparada para este tipo de investigaciones. En Alemania encontré lo mejores laboratorios. Es todo lo que necesitaba para decidirme. Trabajé intensamente y ya no lo dudé. Aquella sería mi especialidad".

JMR: "¿Cuánto tiempo estuvo Usted en el extranjero?"

"Cuatro años en Alemania, tres en Inglaterra y Francia. En todos estos países hice excelentes amistades".

JMR: "¿Y a su llegada a España?"

"Comencé a trabajar inmediatamente. Los pacientes empezaron a llegar después de instalarme. Mi suegro, el famoso periodista Miguel Moya, me dió la oportunidad de escribir artículos literarios en la Prensa y el público empezó a conocerme. Trabajaba cada día desde muy temprano (siempre fuí muy madrugador) hasta la noche. Con cinco horas de sueño he tenido siempre suficiente tiempo para el descanso".

JMR: "Su obra, que puede calificarse de impresionante, le habrá exigido muchas horas restadas al descanso".

"En todo momento he tenido dos grandes ayudas, la de Lolita, mi esposa, que ha sido la que ha mantenido mi archivo en orden y la de mi hermano José María, gran conocedor del Archivo de Simancas. Otra gran ayuda fue la paz que encontré en mi finca de Toledo "El Cigarral de Menores", donde he escrito la mayor parte de mis libros. En "El Cigarral" han transcurrido mis mejores horas, las más fecundas. Allí, en un hueco que hay debajo de la escalera, me ha gustado siempre refugiarme para leer o escribir (sonrió al decir esto). En la paz q ue allí se respira, mi alma siempre se ha serenado, todo mi ser se restauraba, comprendía el pasado y pensaba en el futuro. Por las tardes, siempre me ha gustado dar un paseo por Toledo, esa ciudad maravillosa por cuyas viejas y estrechas calles, llenas de escudos señoriales, siempre está uno esperando que aparezca un viejo caballero vestido a la antigua usanza con capa, espada, botas de espuelas y chambergo con una pluma".

HE SIDO MUY FELIZ ALLÍ EN TOLEDO, CON LOLITA, LA COMPAÑERA DE MI VIDA DE VIAJES Y DEL VIAJE DE MI VIDA: "He sido muy feliz, muy feliz allí, con Lolita, la compañera de mi vida de viajes y del viaje de mi vida como un día le escribí en una dedicatoria". Y al decir esto sus ojos despedían una luz que parecía iluminar la Biblioteca. "Sí, Lolita ha sido mi gran colaboradora", insistió Don Gregorio. "Si no se riegan las flores, mueren, se agostan. Es muy importante regar a la mujer que le acompaña a uno toda la vida y la mejor forma de hacerlo es darle participación en el propio trabajo".

"Sus mejores triunfos han sido sus libros, ¿no es cierto?".

"Mi mayor triunfo han sido mis hijos y luego, esos hijos espirituales que son los libros. Amo a mis libros como amo a mis hijos... "Biopatología de Antonio Pérez", "El Greco y Toledo", "Elogio y nostalgia de Toledo", "Ideas biológicas del P. Feijóo", "El Conde-Duque de Olivares", "Los Tres Vélez" y todos los demás. No sabría decidirme por ninguno en especial si tuviese que elegir".

"Perdóneme si le estoy quitando mucho de su tiempo. Pero, tengo aún un par de preguntas que me gustaría hacerle si me lo permite".

"Dígame".

"¿Podría saber la razón de que entrase en el camino de la política? ¿No tenía bastante con la Ciencia, la Literatura y la Historia?".

- "Es una larga historia. No soy sabio, ni filósofo, ni gracias a Dios político. Soy sólo un hombre de acción. Como sabe seguramente, fui un buen amigo del Rey Don Alfonso XIII, pero también fui uno de los que trajeron la República a España. Se me ha llamado cariñosamente "El partero de la República". Sería largo de contarle todo lo que me llevó a esto que es un aparente contrasentido, pero varios meses después de la proclamación, después del año 1931, con Alfonso XIII fuera de España, pude comprender y otros muchos conmigo, que habíamos cometido una gran equivocación. Vimos, demasiado tarde por desgracia, que aquello nos conducía a la guerra civil y fué entonces cuando oímos aquellas horribles expresiones de: "¡Abajo los traidores! ¡A muerte con ellos! ¡Que se vayan!". Y las muchedumbres, desatadas, empezaron a quemar iglesias, saqueándolo todo, asesinando indiscriminadamente sacerdotes, monjas y seglares. Durante la guerra civil viví en Francia con mi familia, en Inglaterra y en Argentina". "Los años que viví en París, durante la guerra, fueron fundamentales en mi vida. Trabajé mucho, libre de ataduras sociales. Viví, a la fuerza, modestísimamente, y tuve también tiempo, que antes no había tenido, para conocerme a mí mismo".

EL ESPAÑOL QUE VIVE EN AMERICA, INCORPORA PARA SIEMPRE A SU CORAZÓN LA NOSTALGIA DE AQUELLAS TIERRAS: "Y conocí América y puede creerme que el español que ha estado en América, incorpora para siempre a su corazón un elemento perdurable que es la nostalgia de aquellas tierras, la irremediable nostalgia de América que no nos abandonará jamás". Un velo de melancolía cubrió el rostro del maestro... Parecía estar profetizando sobre mi propia vida. Y muchos años más tarde, después de mis largas estancias y expediciones por diversos países de América y otras partes del mundo recordaría siempre aquellas palabras que reflejarían exactamente mi propia situación y mi propio estado de ánimo y como diría también Don Gregorio en repetidas ocasiones, llegaría a experimentar ese agridulce sentimiento que es "la nostalgia de la nostalgia", algo así como un no estar nunca plenamente a gusto ni aquí ni allá, por haberse dividido nuestro espíritu que vaga simultáneamente por lugares muy alejados uno de otro.

"En sus obras, Don Gregorio, se aprecia que es Usted un gran amante del Arte".

"Mucho, en efecto. Especialmente de la pintura. Si ha leído Usted mi obra sobre El Greco, observará que dediqué muchos días a estudiar sus pinturas. He dedicado otras muchas horas a estudiar a Goya, Velázquez, Murillo, Picasso... Vea esta bellísima talla de la Purísima, obra del propio Greco, la única talla conocida de él y que es un obra de arte que conservo con mucho cariño, o este cuadro en que posé para Zuloaga y que es una de las mejores obras de este gran pintor".

-"¿Y de los pintores de fuera de España, cuáles le gustan más?"

- "Me encantan Tiziano, Rafael, Miguel Angel, Rubens, Teniers, Van Dyck, Mannet, Toulouse-Lautrec, Van Gogh y tantos otros cuyas obras he admirado en Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y aquí mismo en España. Pero le diré un secreto. Eche una mirada a ese cuadrito que está ahí medio escondido entre los libros de la Biblioteca... No tiene precio... Pues lo compré por 30 libras en Londres, en Portobelo. Si va Usted por Londres, no deje de dar una vuelta por aquel "Rastro" donde encuentra de todo. ¡Esta pintura es un Wilcox! Admiro enormemente el arte de Lucía Wilcox, extraordinaria mujer. La ceguera q ue le afectó durante los últimos años de su vida, hace que sus obras finales sean particularmente interesantes. Exposiciones de sus cuadros se han llevado a cabo por todas las galerías del mundo artístico. Su ceguera fué repentina, aunque no totalmente inesperada. Fue ocasionada por un tumor cercano al quiasma óptico. Después de quedar ciega, exclamaba que veía mejor que antes. La visión de su mente estaba libre de distorsiones estáticas. Su estilo cambió desde siluetas energéticas a amplios cañamazos en un estallido de fulgurantes colores. Estas visiones de su periodo de ceguera han sido imitadas posteriormente por muchos conocidos artistas".

REFLEXIÓN FINAL: Era demasiado abusar de mi maestro y su valioso tiempo. Decidí no molestarle más."Todo cuanto me ha dicho, Don Gregorio, es maravilloso. Le agradezco mucho su ayuda hacia un discípulo y periodista novel. Estoy seguro de que esta entrevista permitirá a muchos lectores conocer la faceta más humanística del Profesor Gregorio Marañón".

Nos levantamos. Su robusta figura parecía llenarlo todo. Un fuerte apretón de manos con su cálida sonrisa puso fin a nuestro encuentro. Me deseó mucha suerte, y me acompañó delicadamente hasta la puerta donde esperaba la sirvienta impecablemente vestida. Allá quedaba el maestro entre sus libros, sus papeles, sus nostalgias y los miles de imágenes de una vida vivida en plenitud por el hombre más humano q ue he conocido.

Cuando descendía las escaleras, me parecía escuchar como un eco interior las palabras que alguna vez le había oído pronunciar refiriéndose a sí mismo:

"Soy un viajero que pasea por el mundo su ilusión de libertad y jerarquía"...

"Es joven de espíritu quien se siente capaz de crear..."

Leer también conferencia del Dr.Gregorio Marañon en Montevideo: Soledad y Libertad

http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/04/soledad-y-libertad.html

LO QUE SE DIJO Y ESCRIBIÓ SOBRE EL GRAN SABIO ESPAÑOL, GREGORIO MARAÑON:

RAMÓN PEREZ DE AYALA: En el curso de mi larga vida conocí personas buenísimas Mejor que el ninguno. He tratado con hombres inteligentísimos, mas inteligentes que el ninguno. La eminencia a que desde el primer vuelo se eleva Marañon se debió a la grandeza en grado eminente de las dos alas del espíritu : bondad e inteligencia. La una, articulada en el corazón; la otra, extendida desde el cerebro. Además un trabajo incesante. Sus arreos fueron todos los medios de hacer el bien o descubrir la verdad, su descanso el trabajar.

Azorin: Comprendía el mar y comprendía la montaña. Estaba en su centro, junto al Tajo, y lo estaba junto al Sena; Cuadrábale el severo paisaje del cigarral y le cuadraba la selva inextricable de América. Le querían los bien hallados y le querían los menesterosos

Federico García Lorca: Querido Marañon. Le ruego atienda en consulta del Hospital a... padre de mi querido amigo Martin... Salude cariñosamente a su familia y usted sabe que le quiere y admira profundamente.

Juan Ramón Jiménez: "Gregorio Marañón: Hombre-pino":

Llega uno a él como a esos parajes gratos donde es bueno reposar. Desde él se ve el mar y el día azul está sobre nosotros, fijo, seguro de que no nos va a dejar.

¿Es un pino —hombre— el que nos habla, arraigado firmemente, con nidos en su copa? Ahora, de pronto —tal es su realidad—, no sabemos si la imagen es real o pintada por un gran pintor exaltador de lo real, realidad doble.

Asepsia y poesía se han hecho aquí suelo firme y hermosura de vivir —ma ravilloso encerramiento de ambas en una jaula de libertad—. Es como si las dos —anverso y reverso de una medalla de oro— se diesen a gusto, generosamente, en salud y paz.

Entonces, después de haber bebido un sorbo de agua clara y fresca en el manantial que está en el pino, con la seguridad de que está allí Minerva, seguimos el camino, una flor en la mano, una flor suya, cantando jubilosos que, a ve ces, la naturaleza se complace en acusar lo natural de toda en ella en un tipo o muestra.

Tipo, muestra, ejemplo de lo natural mejor, de lo completo suficiente, este Gregorio Marañón hombre-pino.

Severo Ochoa: De Don Gregorio dos cualidades que se reflejaban visiblemente en su fisonomía me han impresionado siempre profundamente: la inteligencia y la bondad. Estoy viendo aquel hombre cordial, bondadoso, y acogedor, y admiro profundamente en él una cualidad que no he conocido mas que en otra persona, Xabier Zubiri, de hablar o discutir son sus amigos o interlocutores, no de arriba abajo, como lo hace la mayoría de los maestros grandes o pequeños, sino de abajo a arriba o dando cuando menos la impresión de que lo hacían así. Una rara y para mi sublime cualidad humana en ese tipo de superhombres. Creo discernir en escritos sobre Albert Einstein que dicha cualidad adornaba también a aquel coloso del intelecto humano.

Carlos Jiménez-Díaz: Ha sido Marañón, al lado de un hombre de ciencia, un espíritu del Renacimiento. Inquieto, apasionado, de sentimientos nobles y elevados, han promovido durante cincuenta años, en la vida española, interés sus opiniones médicas, ar tísticas, críticas y literarias; y en todos los campos de su actividad ha sabido abrir horizontes (...). Amó y entendió a España como pocos, y contribuyó a hacerla amar y comprender con el esfuerzo tenaz de esa vida que acaba de extinguirse.

Dámaso Alonso: Me preguntó qué poderosa organización de su talento le permitía atender a la bibliografía médica, contribuir a la literatura científica médica, velar por su «servicio» del hospital, ver a sus enfermos particulares, hacer sus investiga ciones históricas, organizar y redactar obras monumentales que habrían consumido una vida (Antonio Pérez, El Conde-Duque, El Greco y Toledo, etcétera), multiplicar sus ensayos literarios y médico-literarios, asistir a las Academias (ante todo, a los jueves de la Española, a los que nunca faltaba), Y colaborar allí en los trabajos, escribir discursos, contestar a recepciones públicas, redactar prólogos innumerables para libros de escritores, ya famosos, ya desconocidos (pues todo el mundo quería su espaldarazo), cumplir con infinitos deberes sociales, pues su bondad y su cortesía nunca rehuyó el hacerlo, contestar a cualquier libro, folleto o mínima carta que le enviábamos...»

WEB FUNDACION GREGORIO MARAÑON:

http://www.fund-gregorio-maranon.com/

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