17/11/11

Aprendiendo a comer para controlar el peso: COMER: Una palabra con múltiples sentidos - Dr.Daniel Flichtentrei


Comer es un acto cotidiano, indispensable, es una palabra que designa algo que parecería no ofrecer dificultades para comprender su sentido.
Paradójicamente “comer” se vincula hoy tanto con la supervivencia -al aportar los nutrientes indispensables para la vida- como con las causas de las enfermedades responsables de la mayor mortalidad en el mundo. Por carencia o por defecto, comer es algo que tiene una relación íntima con la vida.
¿Esta información agota las dimensiones del “comer”?
Comer es también –y tal vez principalmente- un acto cultural, una escena social, un hecho cargado de significados que su descripción nutricional no agota.
Comer es una ceremonia, una expresión privilegiada de los gustos, las censuras y las posibilidades de un grupo social.
Es: para algunos una celebración, para otros una condena o una adicción y, lamentablemente para muchos, una expresión más de la inequidad y el desamparo en que sus existencias se encuentran sumergidas.
Es una señal de pertenencia a un grupo o a una clase.
Es una fuente a nutrientes pero también de placer.
Es una necesidad biológica pero también una necesidad hedónica.
Podemos preguntarnos muchas cosas acerca de lo que parecía tan evidente y sencillo.
Podemos hacer de lo naturalizado por el contacto diario un hecho extraño, cargado de dimensiones en las que no reparamos, de significaciones y símbolos que su sustancia cargada de sabores, olores y texturas vehiculiza en cada bocado que nos llevamos a la boca.
INTERROGANTES ACERCA DEL ACTO DE COMER:
¿Por qué comemos?
¿Qué comemos cuando comemos?
¿Cuáles son las formas de construcción del gusto?
¿Qué dice de nosotros el modo en que comemos?
¿Qué "apetitos" satisface la comida?
¿Qué diferencia la “nutrición” de la “comensalidad”?
¿Qué ocurre cuando un médico da indicaciones sobre cómo “nutrirse” a una persona que “come”? ¿De qué nos privan las dietas?
¿De qué nos privan los excesos?
¿Cuándo un acto voluntario se convierte en compulsivo?

Todas estas interrogantes dieron lugar a un curso sobre la acepción del verbo "comer" y sus múltiples sentidos y significados. La publicación del libro "COMER", fue una consecuencia casi natural de ese rico e inimaginable intercambio que el Curso Comer 1 organizado por Intramed generó en el año 2009.
INVITADOS ESPECIALES DEL CURSO COMER 1:
Dra. Mónica Katz (Médica nutricionista):
“Comer”: Es un acto destructivo-constructivo que implica incorporar y trasformar la energía química contenida en el alimento, en otros tipos de energía (mecánica, térmica, eléctrica, química) para poder desempeñar nuestras funciones esenciales y secundarias. Es una herramienta imprescindible al servicio de la regulación del placer y el estrés. Está destinada a cumplir con la esencia misma del ser humano: somos al mismo tiempo máquinas termodinámicas y máquinas deseantes.

Dra. Patricia Aguirre: (Antropóloga de la alimentación)
Claude Fischler señalaba que: “los humanos somos los únicos que comemos nutrientes y sentidos”. Para comprender qué y por qué comemos los humanos hay que abordar el fenómeno como lo que es, un hecho complejo que combina simultáneamente aspectos físicos y culturales. No sólo comemos para crecer y reponer la energía gastada en la vida cotidiana, una característica del comer humano es que (desde que somos omnívoros) el evento alimentario es colectivo y complementario, se realiza en sociedad -somos comensales- por lo tanto entra en el juego de las representaciones compartidas y como todo evento social es producto y produce relaciones sociales. El plato de comida, en cualquier sociedad y en cualquier tiempo, es producto de las relaciones sociales que hacen que eso que es designado como “comida” llegue al plato en forma de “productos” “cocinados” de acuerdo a ciertas “reglas” en forma de “recetas” cuyo “consumo” ha sido legitimado por su sociedad de acuerdo a criterios de edad, género, ocupación, religión, etc. Y tal evento a su vez produce relaciones sociales, marca la pertenencia del comensal a un estrato social, de ingresos, ocupación, religión, un género y a cierto tramo de edad. Porque comer es un evento social tiene usos sociales: no solo contribuye a la reproducción física sino que legitimando el consumo de unos sobre otros, las sociedades reproducen su estructura de derechos y las desigualdades y la dominación de unas clases o estratos sobre otros.
La forma de comer marca el tiempo cotidiano o festivo y se utiliza como foco para actividades familiares y comunitarias. Se utiliza como premio o castigo, también para demostrar la naturaleza y profundidad de los sentimientos, para hacer frente al stress, como manejo político o económico.
Al comer se demuestra la pertenencia a un grupo y también se marca lo que nos distingue como individuos, como familia y como sociedad es decir al mismo tiempo que señala nuestra pertenencia también marca nuestra particularidad. En fin, comer es parte de la identidad y es -como ésta- una construcción entre el yo del sujeto y el otro cultural. Porque aunque esté modelado por la construcción social del gusto que canaliza su expresión, el comer tiene un componente subjetivo, único, hedónico que depende de las características del sujeto, de su historia personal y los avatares de su deseo. Así que en esa definición de “comer” como concepto polisémico, complejo, entendido como bisagra entre el sujeto y la estructura, que se despliegan sus usos sociales y nos permiten contestar qué comemos cuando comemos: comemos nutrientes y sentidos.

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