31/7/14

La cosa más dificil es conocernos a nosotros mismos y la más fácil es hablar mal de los demás - Tales de Mileto (630 ac - 545 ac)


Aquí hace 25 siglos  en la Isla de Samos y en otras colonias griegas que se desarrollaron en el antiguo Mar Egeo hubo un glorioso despertar ... de pronto hubo personas que pensaron que todo se componìa de átomos, y que los seres humanos así como los animales habían evolucionado a partir de formas más elementales.
Que las enfermedades no eran causadas por los demonios, ni por los dioses, que la tierra no era más que un planeta que giraba alrededor de un sol, que estaba muy lejano.
Esta revolución convirtiò al caos en cosmos.
Aquì en el siglo sexto antes de Cristo. se desarrolló aquí una idea, una de las más grandes ideas de la raza humana, se alegaba  que el universo era conocible, ¿por qué?, porque había un orden, porque hay reglas en la naturaleza que permiten descubrir sus secretos.
La naturaleza no era del todo impredecible, había leyes, que incluso hasta la propia naturaleza debìa obedecer.
A este ; este carácter ordenado y admirable del universo fue llamado “el cosmos”, y se le colocò en completa contradicción con la idea de “caos”; este fue el primer conflicto que conocemos entre la ciencia y el misticismo, entre la naturaleza y los dioses;
Pero ¿por qué aquí?, ¿por qué en estas remotas islas y calas  del mediterráneo oriental?, ¿por qué no en las grandes ciudades de la India, Egipto, Babilonia, China o Centroamérica?; porque todas esas ciudades estaban en el centro de antiguos imperios, de costumbres antiguas y hostilidad a las nuevas ideas. Aquellas civilizaciones tenían sus formas fijas y estaban cerradas a ideas nuevas.
Aquí, en Jonia, había una gran cantidad de islas y ciudades recién colonizadas, el aislamiento aunque no sea total, propicia la diversidad, ninguna concentración de poder aislada podía forjar a la conformidad, la libertad de investigar, fue posible, estaban más allá de las fronteras de los imperios. los mercaderes, los turistas y navegantes de África, Asia y Europa, se reunían en los puertos Jònicos para intercambiar mercancías, historias, leyendas e ideas. Existia una vigorosa y embriagante interacciòn de tradiciones, prejuicios, idiomas, lenguas  y dioses;
Estos pueblos  estaban dispuestos a experimentar, cuando se está abierto a poner en cuestión rituales y viejas tradiciones encontramos que una pregunta conlleva a otra.
¿Qué se puede hacer cuando se está enfrentado a varios dioses diferentes que reclaman el mismo territorio?.
 
El Marduk de los babilonios y el Zeus de los griegos eran considerados cada uno como  el rey de los dioses y el señor de los cielos; se podìa suponer que por lo menos unos de ellos hubiera sido inventado por los sacerdotes ... pero ¿sí lo era uno, por qué no los dos?, de forma que aquí fue donde surgió la gran idea, la comprensión de que podía haber formas de conocer el mundo sin la hipótesis de los dioses, que podía haber principios, fuerzas, leyes naturales, a través de las cuales se podía entender el mundo sin tener que atribuir la caída de cada gorrión, a una intervención directa de Zeus; este lugar donde naciò la ciencia, por eso estamos aquí.
Esta gran revolución tuvo lugar entre el año 600 y 400 antes de Cristo, fue lograda por las mismas gentes prácticas y productivas que hacían funcionar a la sociedad.
El poder político estaba en manos de los mercaderes que promovían la tecnología de la que dependía su prosperidad, los precursores  de la ciencia fueron los mercaderes y  artesanos asì como sus hijos.
TALES DE MILETO Y EL COMIENZO DE LA FILOSOFÍA:

El primer científico jónico se llamó Tales y nació precisamente allí en la ciudad de Mileto, había viajado por Egipto y era versado en la sabiduría Babilónica.  Según Aristóteles, a Tales se le considera el iniciador de la filosofía por haber sido el primero que, al preguntarse sobre el origen y principio de las cosas, concretó, de manera objetiva, el problema con el cual daría comienzo la actitud filosófica que busca explicaciones racionales.
Dicho problema fue el del arjé o principio de las cosas, es decir, la preocupación por encontrar el elemento del cual proceden las cosas cuando aparecen y al cual regresan cuando dejan de ser lo que son.
Tres son las afirmaciones de Tales de Mileto relacionadas con este problema:
• La Tierra flota sobre el agua.
• El agua es el principio de todas las cosas.
• Todas las cosas están llenas de dioses (o espíritus).
La primera afirmación es todavía una repercusión de las ideas mitológicas de los siglos VIII y VII ac. La tercera ha sido objeto de las más variadas interpretaciones. Algunos dirán que Tales se refería a las fuerzas de la naturaleza; otros supondrán que a las propiedades de atracción que tienen algunas sustancias, como el ámbar.
La segunda afirmación es la que contiene propiamente la solución que él formuló al problema del arjé. Tales  consideraba que el agua es la sustancia primordial, es decir, el elemento primario de todas las cosas,
porque sus observaciones lo llevaron a concluir que toda manifestación vital se da en un ambiente de humedad y que todas las cosas son húmedas por naturaleza.
Aristóteles y Diógenes Laercio y su opinión de la idea de Tales:
La mayor parte de los primeros que filosofaron no consideraron los principios de todas las cosas, sino desde el punto de vista de la materia. Aquello de donde
salen todos los seres, de donde proviene todo lo que se produce, y adonde va a parar toda destrucción, persistiendo la sustancia misma bajo sus diversas modificaciones,
he aquí, según ellos, el elemento, he aquí el principio de los seres. Y así creen, que nada nace ni perece verdaderamente, puesto que esta naturaleza primera subsiste siempre.
[...] Tales, fundador de esta filosofía, considera el agua como primer principio.
Por esto llega hasta pretender que la Tierra descansa en el agua; y se vio probablemente conducido a esta idea, porque observaba que la humedad alimenta todas las cosas, que lo caliente mismo procede de ella, y que todo animal vive de la humedad y aquello de donde viene todo, es claro, que es
el principio de todas las cosas. Otra observación le condujo también a esta opinión. Las semillas de todas las cosas son húmedas por naturaleza y el agua es el principio de las cosas húmedas.
 

 

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