3/6/12

Las dietas hiperproteicas agreden al higado y al riñon - Dr.Jose Enrique Campillo


La OMS aconseja una ingesta de proteínas diarias que no superen 1 gramo por kilo de peso corporal. Esto se debe a que a diferencia de los lipidos y los hidratos de carbono, las proteínas contienen NITROGENO, y el organismo humano tiene una especial dificultad para eliminarlo y cuando hacemos esas dietas hiperproteicas, sometemos a nuestro higado primero y a nuestro riñon después a unos esfuerzos extraordinarios para poder eliminar esa carga extra de nitrógeno.
Nadie debería realizar ese tipo de dietas, que tanto se aconsejan como una más de las dietas milagrosas.
La epidemia de la obesidad seguirá creciendo si no adaptamos la alimentación a la evolución que ha sufrido la genética humana desde el Paleolítico.
"Nuestros genes de la Edad de Piedra no soportan la alimentación ni la forma de vida de la Era Espacial" y, si no firman la paz, seguirá creciendo la obesidad y las enfermedades de la opulencia que destruyen al hombre moderno. Muchas de las patologías que hoy padecemos se deben a "una incompatibilidad entre nuestro diseño evolutivo y el uso que de él hacemos".
La realidad nuestros ancestros pasaron por períodos mucha escasez y hambre a lo largo de los tiempos y además, como cualquier otro animal, han tenido que cazar o recolectar para lograr el alimento, todo lo que los ha dotado de un 'genotipo ahorrador' que no se ha modificado en los últimos cien mil años".
Estas mutaciones, proporcionaban una gran eficiencia para acumular grasa en situaciones de abundancia y una gran capacidad de ahorro en condiciones de escasez.
Desde hace tres siglos, sin embargo, los avances tecnológicos han permitido desarrollar nuevas formas de alimentos y planificar la producción agrícola y ganadera, de tal forma que las sociedades desarrolladas han cambiado "la escasez por el exceso constante".
"Los genes paleolíticos se enfrentaron a nuevos alimentos refinados y artificiales, al aumento de tóxicos y sustancias extrañas, a los aditivos y a las máquinas que ahorran esfuerzos".
Los principales errores de la "Era Espacial" o del siglo XXI, son la excesiva densidad calórica, las grasas saturadas y las trans, los azúcares de absorción rápida, el embudo alimentario -cada vez comemos más de menos alimentos diferentes- y, por supuesto, el sedentarismo.
Todos estos conceptos los ha volcado el Prof.José Enrique Campillo, (Premio nacional de Investigación de la Sociedad Española de Diabetes) y ha comentado que las ventajas de vivir como hace miles de años se han podido verificar en comunidades como los nauruanos de la Polinesia y los indios Pima de Norteamérica.
"Todos los animales, sin excepción, tienen que pagar un precio de gasto energético muscular para conseguir la energía de los alimentos", por lo que "si todos los días comemos, todos los días tenemos que hacer ejercicio".
"No debemos olvidar que cuando vamos al gimnasio o salimos a correr, lo que hacemos es pagar la deuda de gasto muscular contraída por la energía ingerida en forma de alimentos a lo largo del día". Pero por el contrario, en lugar de hacer ejercicio y pagar las deudas contraídas, "nos atracamos de dulce", unos azúcares que prácticamente no existen en la naturaleza, (exceptuando la miel y algunas frutas como uvas, plátanos e higos), y "nuestro organismo no está diseñado para esto".
También ha defendido que la carne que consumían los antepasados no tenía la ingente cantidad de grasas y toxinas que acumulan los animales criados en explotaciones extensivas.
Todo este proceso culmina en obesidad, diabetes, dislipemia, hipertensión y aterosclerosis y, finalmente, en enfermedades cardiovasculares, principal causa de mortalidad del hombre moderno.
Pero no todas las personas tienen igual carga del "genotipo ahorrador", lo que explicaría que unas engorden más que otras. Las personas que porten en su genoma varias de estas mutaciones tienen una gran facilidad para desarrollar obesidad y el resto de las dolencias de la opulencia si no siguen una dieta saludable, mientras que quienes han tenido la suerte de heredar poca cantidad de "genes ahorradores", pueden cometer excesos y no engoradarán tan fácilmente.
En su último libro: Adelgaza sin que te tomen el pelo, el Prof. Campillo argumenta que todo esto es "lo lógico" pero la gente prefiere creer en dietas milagro o en extraños experimentos más que en algo tan evidente como en adaptar la alimentación a lo que se gasta y en moverse cuanto más mejor.

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