26/12/14

Todos los Movimientos Separatistas deben hacer un examen de conciencia, porque el separatismo es siempre un mal negocio. La confianza y los peligros de la corrupción política - Dr.Joaquín Fuster

¿Podríamos decir que en el caso de Cataluña vemos un ansia de libertad sin responsabilidad?Todos los movimientos separatistas tienen que hacer examen de conciencia... y de cuentas. La responsabilidad que se ha adquirido a través de los siglos, bien sea por las armas (aunque vencidos) o por movimientos económicos y demográficos, no pueden echarse ciegamente por la borda. Con ello todo el mundo sale perdiendo: libertad y beneficios. El separatismo es siempre mal negocio, aunque paradójicamente cunde sobre todo en pueblos mirados con el dinero. En la macroeconomía actual el victimismo fiscal es una niñería. Esas cosas se arreglan por acuerdos comerciales y políticos con buena voluntad. ¿El modelo Kosovo? ¡Por favor! Esto es casi un insulto.
¿Deja entonces la libertad de ser libertad cuando su resultado es perjudicial?Mi libertad y bienestar son inseparables de los de los demás. Teodoro Roosevelt dijo que el bienestar de cada uno de nosotros depende del bienestar de todos nosotros, ¡de nuevo la dichosa responsabilidad! Esto no son músicas celestiales, sino hechos incontrovertibles psicológicos, sociológicos y evolutivos. Claro, en una sociedad materialista, egoísta y hedonista, parece pasado de moda. Y sin embargo es más viejo, literalmente, que la humanidad; sí, es parte de la memoria filética. La cual siempre prevalece, tarde o temprano. En esto coincide la ética religiosa -cuando menos la de ciertas religiones, como la cristiana- con la ética natural, la ley natural. 
NACIONALISMO Y DEMAGOGIA:
Esa 'memoria filética' la describe como la memoria común que atesoramos como parte de la humanidad. 
¿Habría una explicación científica al nacionalismo?: A duras penas. El nacionalismo es, a mi modo de ver, un resto del tribalismo atávico, favorecido en distintas proporciones por la geografía, la lengua, el folklore, la cultura, la religión, el vestido, la comida regional y demás variables más o menos relevantes. Los demagogos suelen explotar todo ello con argucia. Puse la geografía primero porque el territorio y los accidentes naturales han sido desde tiempo inmemorial cimientos del nacionalismo desmesurado: Lebensraum!, las montañas de los Balcanes, el Canal de la Mancha, el Danubio, el Dniéper hoy día, etc. Vaya tesoro filético! En tiempos modernos, el nacionalismo a ultranza se está desintegrando por motivos económicos.
Con estas teorías alguno que otro se le puede enfadar, ¿concede al menos que existe una 'conciencia nacional'?: Sí, hay una 'conciencia nacional', pero cada día más efímera. Eso puede ser bueno para la diversidad racial, la cual se supone enriquece el patrimonio genético de los pueblos. Eso no quita que creo que hay cierta verdad en el aforismo del catalán, siempre con su prístino seny: Si et vols casar bé, casa't al teu carrer (Si te quieres casar bien, cásate en la calle). 
MENTE Y CORRUPCIÓN: También nos da claves para entender mejor un fenómeno como la corrupción. Usted escribe que 'lo peor para un país es la violación de la confianza pública por parte de los políticos'. ¿Qué efectos tiene en nuestra psique la corrupción?: La confianza en el prójimo es un instinto y una necesidad vital de primer orden. Nace en el recién nacido en el pecho de su madre. Sin ella el niño es vulnerable e indefenso. En el adulto, la confianza consolida todas las relaciones humanas, en lo educativo, en lo profesional, en lo comercial, en lo artístico, en lo laboral, en lo científico y en lo conyugal. Sin confianza, nada funciona: ni la ciencia, ni la industria, ni las finanzas, ni los bancos, ni los sindicatos, ni la medicina, ni las relaciones familiares, ni, naturalmente, los partidos políticos y las democracias que pregonan. La falta de confianza está en la raíz de casi todos los fracasos comerciales e industriales, las crisis económicas, los divorcios, y las discordias entre amigos y enemigos. Está también en la raíz de las crisis políticas. La democracia se funda en la confianza que el ciudadano deposita en el político que llega al poder por voluntad pública, tanto si lo ha elegido como si no.
Parece también que vivimos tiempos en los que las murallas ideológicas vuelven a ser más altas que nunca. Nos fiamos, pero de los nuestros...: Para que esa confianza funcione, la sociedad en su conjunto tiene que pensar que el gobernante velará por sus intereses aunque sea 'de los otros'. Puede ser que el político en el poder yerre, con lo que contrariará a los miembros de su partido y enfurecerá a los de otros. Pero muchos, quizás todos, achacarán el error a ineptitud o a causas inesperadas o imponderables. Algunos lo perdonarán, otros no. Siempre quedará la solución de sacarlo del poder y poner a otro. Lo que nadie perdonará es el fraude y la corrupción. El mal va más allá del político desaprensivo y del ciudadano agraviado. El mal lleva a la desmoralización de la gente y la desconfianza en toda la clase política. Es un día negro aquel en que el pueblo descubre que la política y el poder son negocios sucios y no están dedicados al bien común.
También dice que los problemas económicos nos impiden pensar con claridad: ¿La propia crisis es mala para que logremos salir de la crisis?: Sí, porque se crea un ciclo vicioso que no puede romperse con política económica. De nuevo, la desconfianza, esta vez en el futuro, produce una retracción de la actividad financiera e industrial, y ésta acrecienta la desconfianza. Sólo el tiempo y el resurgimiento de la confianza pueden resolver la crisis. Los bancos centrales y algunos economistas pueden favorecer el retorno gradual a la normalidad.

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