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6/10/11
El legado de Steve Jobs: Reflexiones sobre la vida y la muerte
Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford 2005
Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.
1) Conectar los puntos de la vida:
No puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.
Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.
2) Sobre el amor y la pérdida.
Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?. .
Pero con el tiempo resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.
Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.
Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.
Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba.
A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía.
Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial.
Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.
3) Reflexiones acer de la muerte.
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.
Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.
Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.
Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.
Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós. Viví todo un día con ese diagnóstico.
Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.
Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.
Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro.
No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros.
No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.
Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición.
De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.
Todo lo demás es secundario.
Discursos memorables en la Universidad:
1) Etica y humanismo en la Universidad - Dr.Valentín Fuster
http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/02/etica-y-humanismo-en-la-universidad.html
2) El daño emocional n vienes de terceros, sino que se gesta y desarrolla dentro de nosotros:
http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/06/el-dano-emocional-no-viene-de-terceros.html
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22/11/09
TRASPLANTE DE CORAZÓN: Dr. Jorge de Paula
Pregunta realizada en el foro de enfermedades de Yahoo Respuestas: Que le sucede a la persona que recibirá un trasplante cardíaco, mientras se le retira el corazón y aún no se le ha colocado el sano. ¿se considera que está muerta esos minutos en la sala de operaciones?
FOTO: EL DR.RENÉ FAVALORO (en el centro), practicando una de sus últimas cirugías de corazón.
Respuesta de Dr.George: Estimada Cristina, su pregunta es importante para aclarar algunos conceptos que tienen relacion con el diagnóstico de Muerte, el cual ha variado en las últimas décadas,
Nuestra cultura había utilizado clásicamente para definir la muerte, a un estado de coma con ausencia de latidos cardíacos, de pulso y de respiración. Estos criterios eran muy seguros para diagnosticar la muerte de una persona, hasta mediados del siglo 20. Desde entonces el desarrollo de la medicina intensiva, con sus dispositivos de sostén artificial de funciones orgánicas principales tales como respiración y circulación, comenzó a crear dificultades para que el criterio clásico de diagnóstico de muerte se pudiera aplicar en algunas situaciones. Es así que desde mediados de 1950 se comenzaron a reportar los primeros casos de personas con ausencia completa de función neurológica, con electroencefalograma plano, pero que aún podían continuar siendo mantenidos "vivos", al estar conectados a un respirador artificial, por lo cual se volvió más complejo el diagnóstico de muerte, y hubo que ajustarlo a la nueva situación creada.
Se tuvo que redefinir por lo tanto los criterios de muerte y asociarlos a la existencia de muerte cerebral o muerte encefálica en aquellas personas que tenían daño cerebral irreversible. Cuando este daño irreversible se documenta, la persona debe ser declarada clínicamente muerta, porque su encéfalo está muerto, pese a que aún tenga pulso, y que mantenga función cardíaca, y tenga presión arterial. Si el encéfalo está muerto, la persona es declarada jurídicamente y médicamente muerta, porque el encéfalo es la persona, ahí está todo lo que es una persona, sus afectos, sus recuerdos, el reconocimiento de lo que es, y si eso se destruye irreversiblemente, la persona ya deja de ser tal. Este criterio es el que se aplica desde entonces, para la determinación de muerte, y se ha acuñado el término: "brain death" (muerte cerebral).
De manera que actualmente existen 2 criterios válidos para llegar al diagnóstico de muerte, el primero es el clásico el que sirvió durante siglos para determinarla, y sigue aplicándose a toda persona que muere fuera del área de Terapia Intensiva, o sea el criterio cardiopulmonar, por el cual la comprobación del cese irreversible de la función cardiopulmonar, es decir, la pérdida de los signos vitales en forma permanente, sumado a un coma sin reflejos, sin respuesta y con midriasis paralítica en la mirada.
El segundo criterio se determina para los pacientes que están con soporte ventilatorio mecánico en Terapia intensiva o block quirúrgico, donde se requiere el Diagnóstico de Muerte por el Criterio Encefálico: el cual implica la comprobación del cese irreversible de la función del Encéfalo como un TODO (No necesariamente de todas las neuronas) aún en presencia de un funcionamiento cardiovascular y ventilatorio artificial.
Es importante recalcar que no existen dos clases de muertes ni dos formas diferentes de morir, sino simplemente dos formas de llegar al diagnóstico clínico de muerte (por el criterio cardiopulmonar o clásico y por el criterio encefálico). Esto es solo una consecuencia del avance de la tecnología moderna en los medios de soporte cardiopulmonar.
De aquí se desprende que prácticamente el 100% de las personas que serán donantes de órganos, fallecen en terapia intensiva, por lo cual se les aplicá el diagnóstico de muerte por el criterio encefálico, y una vez realizado este diagnóstico, es obligatorio la comunicación al Banco de örganos, donde se procederá a realizar pruebas de compatibilidad con la lista de espera de receptores, en un estricto orden de antiguedad. Mientras tanto es obligatorio mantener al paciente con funcion ventilatoria y cardiovascular estable hasta tanto se defina su condición de donante o no. Esta decisión debe tomarse rápidamente ya que luego de 48 horas aproximadamente, toda persona con muerte encefálica, presenta un derrumbe de sus funciones cardiocirculatorias a pesar del sostén artificial, y ya no podrá ser mantenido artificialmente con fines de donación.
Nuestra cultura había utilizado clásicamente para definir la muerte, a un estado de coma con ausencia de latidos cardíacos, de pulso y de respiración. Estos criterios eran muy seguros para diagnosticar la muerte de una persona, hasta mediados del siglo 20. Desde entonces el desarrollo de la medicina intensiva, con sus dispositivos de sostén artificial de funciones orgánicas principales tales como respiración y circulación, comenzó a crear dificultades para que el criterio clásico de diagnóstico de muerte se pudiera aplicar en algunas situaciones. Es así que desde mediados de 1950 se comenzaron a reportar los primeros casos de personas con ausencia completa de función neurológica, con electroencefalograma plano, pero que aún podían continuar siendo mantenidos "vivos", al estar conectados a un respirador artificial, por lo cual se volvió más complejo el diagnóstico de muerte, y hubo que ajustarlo a la nueva situación creada.
Se tuvo que redefinir por lo tanto los criterios de muerte y asociarlos a la existencia de muerte cerebral o muerte encefálica en aquellas personas que tenían daño cerebral irreversible. Cuando este daño irreversible se documenta, la persona debe ser declarada clínicamente muerta, porque su encéfalo está muerto, pese a que aún tenga pulso, y que mantenga función cardíaca, y tenga presión arterial. Si el encéfalo está muerto, la persona es declarada jurídicamente y médicamente muerta, porque el encéfalo es la persona, ahí está todo lo que es una persona, sus afectos, sus recuerdos, el reconocimiento de lo que es, y si eso se destruye irreversiblemente, la persona ya deja de ser tal. Este criterio es el que se aplica desde entonces, para la determinación de muerte, y se ha acuñado el término: "brain death" (muerte cerebral).
De manera que actualmente existen 2 criterios válidos para llegar al diagnóstico de muerte, el primero es el clásico el que sirvió durante siglos para determinarla, y sigue aplicándose a toda persona que muere fuera del área de Terapia Intensiva, o sea el criterio cardiopulmonar, por el cual la comprobación del cese irreversible de la función cardiopulmonar, es decir, la pérdida de los signos vitales en forma permanente, sumado a un coma sin reflejos, sin respuesta y con midriasis paralítica en la mirada.
El segundo criterio se determina para los pacientes que están con soporte ventilatorio mecánico en Terapia intensiva o block quirúrgico, donde se requiere el Diagnóstico de Muerte por el Criterio Encefálico: el cual implica la comprobación del cese irreversible de la función del Encéfalo como un TODO (No necesariamente de todas las neuronas) aún en presencia de un funcionamiento cardiovascular y ventilatorio artificial.
Es importante recalcar que no existen dos clases de muertes ni dos formas diferentes de morir, sino simplemente dos formas de llegar al diagnóstico clínico de muerte (por el criterio cardiopulmonar o clásico y por el criterio encefálico). Esto es solo una consecuencia del avance de la tecnología moderna en los medios de soporte cardiopulmonar.
De aquí se desprende que prácticamente el 100% de las personas que serán donantes de órganos, fallecen en terapia intensiva, por lo cual se les aplicá el diagnóstico de muerte por el criterio encefálico, y una vez realizado este diagnóstico, es obligatorio la comunicación al Banco de örganos, donde se procederá a realizar pruebas de compatibilidad con la lista de espera de receptores, en un estricto orden de antiguedad. Mientras tanto es obligatorio mantener al paciente con funcion ventilatoria y cardiovascular estable hasta tanto se defina su condición de donante o no. Esta decisión debe tomarse rápidamente ya que luego de 48 horas aproximadamente, toda persona con muerte encefálica, presenta un derrumbe de sus funciones cardiocirculatorias a pesar del sostén artificial, y ya no podrá ser mantenido artificialmente con fines de donación.
Luego de esta explicación inicial vamos a su pregunta: ¿Se está muerto en el momento en que quitan el corazón para poner otro nuevo?:
1) La persona receptora no está muerta, porque cuando se le extrae el corazón patológico se lo coloca en un máquina de circulación artificial, y se mantiene vivo su encéfalo y todo su organismo, de manera que cuando recibe el corazón del donante, despertará como despiertan todas aquellas personas que son sometidas a cualquier otra cirugía de by-pass o valvulas con corazón abierto. De manera que la persona receptora nunca estuvo muerta ni por el criterio cardiopulmonar ni por el criterio encefálico. En cambio la persona donante, si está muerta, y lo está por el criterio encefálico, aunque aún pueda mantener una función cardiovascular hasta que es trasladada a block quirúrgico para el retiro de los órganos donantes. Esto es fundamental para que el corazón o riñón o hígado a donar no sufra isquemia ni ninguna otra alteración que lo volviera no apto para una donación.
1) La persona receptora no está muerta, porque cuando se le extrae el corazón patológico se lo coloca en un máquina de circulación artificial, y se mantiene vivo su encéfalo y todo su organismo, de manera que cuando recibe el corazón del donante, despertará como despiertan todas aquellas personas que son sometidas a cualquier otra cirugía de by-pass o valvulas con corazón abierto. De manera que la persona receptora nunca estuvo muerta ni por el criterio cardiopulmonar ni por el criterio encefálico. En cambio la persona donante, si está muerta, y lo está por el criterio encefálico, aunque aún pueda mantener una función cardiovascular hasta que es trasladada a block quirúrgico para el retiro de los órganos donantes. Esto es fundamental para que el corazón o riñón o hígado a donar no sufra isquemia ni ninguna otra alteración que lo volviera no apto para una donación.
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