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29/5/22
Como ayudar a nuestros hijos a gestionar sus emociones: El cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta - Dra. Nazareth Castellanos
Como madre de dos niñas muchas veces me preocupa como tratar de ayudarlas a gestionar sus emociones, sobre todo para que sus emociones no las desborden. Esto es algo fácil en la vida, porque son niños, porque no controlan sus reacciones, etc.
- Dra. Nazaret Castellanos:
Hay muchas técnicas de gestión de las emociones que son muy interesantes ya mi me gusta mucho en concreto una de ellas que está siendo muy vanguardista en la neurociencia que es la de utilizar el cuerpo.
Cuando a nosotros nos llega una información al cerebro, imagínate tú que ahora me estás escuchando, la información te llega a través de los receptores de los sentidos, por ejemplo el oído recibe los mensajes desde afuera, los receptores lo traducen la información del mundo al que es la electricidad, ya biologico a traves de sus nervios, se lo pasan al cerebro.
En el cerebro la información sigue un recorrido, es importante saber que nada sucede en forma instantánea, sino que la información, por ejemplo esas ondas sonoras que a tí te están llegando una vez que llegan a tu cerebro van pasando por diferentes estaciones y pasa un tiempo entre que mi palabra ha llegado a tus oídos y eres consciente de lo que estoy diciendo.
Cuando tú estás escuchando una cosa lo primero a donde llega del cerebro es a las zonas más profundas, ahí hay un gran receptor que es el que va distribuyendo la información, o sea la información que viene de los oídos es auditiva, la que viene de la vista es visual.
Entonces lo primero que se hace es reconocer las palabras, la información de que tipo es, luego se asocia con la memoria con el reconocimiento de ello, el contenido emocional, luego la expresión que se le da a nuestro cuerpo como reaccionaremos frente a lo que estamos percibiendo, y luego hay ciertas zonas que lo traducen y lo mandan a la corteza cerebral.
Solo cuando la corteza cerebral está activa es que se hace consciente. Las emociones también tardan un tiempo en preparar en el cerebro, pero que es lo que pasa, toda esa preparación se realiza en una etapa aún no consciente, entonces como puedo saber yo de algo que aún no es consciente. Pues dentro de todo ese recorrido que van descubriendo las emociones en su recorrido por nuestro cuerpo, una de las primeras estaciones por las que pasa la emoción, es la estación cerebral que coordina las reacciones del cuerpo. Y la respuesta de mi cuerpo ante esa emoción es anterior al momento consciente donde yo percibo la emoción. El cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta. Eso es el "marcador somático", un término acuñado por Antonio Damasio.
Si tenemos conciencia corporal, yo puedo observar en mi cuerpo lo que se está preparando, antes de que se haya sentido la emoción. UN INGREDIENTE QUE YO RESALTARÍA MÁS EN LA EDUCACIÓN DESDE MUY TEMPRANO, ES EL APRENDIZAJE A RECONOCER LAS EMOCIONES EN NUESTRO PROPIO CUERPO. Que desde pequeño los niños aprendan a reconocer sus emociones, que aprendan a tener conciencia corporal. ¿Dónde está la alegría, dónde la sientes?. ¿Dónde está el enfado, dónde lo sientes?. Aprendes a identificar y entonces ya reconoces en tu cuerpo sensaciones que ya te avisan que es lo que está pasando, o que es lo que va a venir. El cerebro interpreta perfectamente la postura de nuestro cuerpo. POR eso como tenemos la postura de nuestro cuerpo es fundamental.
Sin las sensaciones de tu cuerpo las emociones serían una noción abstracta, solo un concepto intelectual.
Y hay muchos ejercicios que se le enseñan a los niños para mostrarse como sube y baja su respiración según estén sintiendo.
POr eso la importancia de enseñarles a observarse a sí mismo y enseñarles a cuidar más la postura de su cuerpo.
31/7/14
Estrés y corazón: el costo cardiovascular del estrés y los beneficios de reducirlo
ALOSTASIS: El término alostasis describe el proceso mediante el cual los organismos vivos mantienen un equilibrio biológico (homeostasis), en presencia de desafíos ambientales o fisiológicos. Estos mecanismos fisiológicos involucran al eje hipotalámo-hipófisis-suprarrenal, al sistema nervioso autónomo y a los sistemas inmunitario, cardiovascular y metabólico y sirven para proteger al organismo del estrés externo o interno.
La interconexión entre estos diferentes sistemas constituye justamente la base epistemológica de la Psiconeuroinmunoendocrinología.
Cuando una situación de alostasis se mantiene en el tiempo, se perpetúa, entonces deja de ser algo fisiológico para transformarse en algo patológico, en esa situación hablamos de estrés crónico o "carga alostática". El estrés agudo entonces es fisiológico, en cambio la "carga alostática" es algo nocivo para el organismo humano.
Como lo afirma el Dr.Carlos Soria, la alarma benéfica (estrés) devenida en daño (carga alostática), es lo que genera diferentes alteraciones:
La carga alostática (estrés crónico) se produce en las siguientes condiciones:
• Algunas personas, debido a una predisposición genética o a factores ambientales tienen una mala respuesta de adaptación.
• Cuando se repite con frecuencia la respuesta al estrés.
• Cuando la respuesta al estrés es descontrolada.
• Cuando el individuo no se adapta a un estrés repetido del mismo tipo.
ACTIVACIONES A NIVEL DEL HIPOTÁLAMO: El estrés produce por parte del núcleo paraventricular del hipotálamo la liberación de hormona liberadora de corticotropina, de arginina y de vasopresina. También se activan los sistemas del locus ceruleus-norepinefrina de la protuberancia y de la médula.
Como lo afirma el Dr.Carlos Soria, la alarma benéfica (estrés) devenida en daño (carga alostática), es lo que genera diferentes alteraciones:
La carga alostática (estrés crónico) se produce en las siguientes condiciones:
• Algunas personas, debido a una predisposición genética o a factores ambientales tienen una mala respuesta de adaptación.
• Cuando se repite con frecuencia la respuesta al estrés.
• Cuando la respuesta al estrés es descontrolada.
• Cuando el individuo no se adapta a un estrés repetido del mismo tipo.
ACTIVACIONES A NIVEL DEL HIPOTÁLAMO: El estrés produce por parte del núcleo paraventricular del hipotálamo la liberación de hormona liberadora de corticotropina, de arginina y de vasopresina. También se activan los sistemas del locus ceruleus-norepinefrina de la protuberancia y de la médula.
Estos centros se estimulan ante vías aferentes que provienen de diversas fuentes.
Una vez estimulado el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, termina produciendo glucocorticoides (especialmente cortisol) y en menor grado mineralocorticoides de la corteza suprarrenal, así como andrógenos.
Una vez estimulado el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, termina produciendo glucocorticoides (especialmente cortisol) y en menor grado mineralocorticoides de la corteza suprarrenal, así como andrógenos.
El cortisol tiene un efecto central conservador de energía, incluyendo la inhibición de la liberación de gonadotrofinas, de la hormona de crecimiento, y de la hormona estimulante de la tiroides.
Sin embargo, es mejor conocido por sus efectos somáticos incluyendo la inhibición de las respuestas inmunitarias e inflamatorias, la redistribución central de la adiposidad, la reducción de la sensibilidad a la insulina y los efectos vasopresores.
ACTIVACION A NIVEL DEL SISTEMA NERVIOSO SIMPATICO: El sistema nervioso simpático periférico es el otro brazo de respuesta al estrés, inerva los tejidos de todo el cuerpo, especialmente el corazón, los vasos sanguíneos y la médula adrenal.
ACTIVACION A NIVEL DEL SISTEMA NERVIOSO SIMPATICO: El sistema nervioso simpático periférico es el otro brazo de respuesta al estrés, inerva los tejidos de todo el cuerpo, especialmente el corazón, los vasos sanguíneos y la médula adrenal.
El sistema simpático constituye la conexión entre el cerebro y los tejidos. La médula de la suprarrenal responde liberando catecolaminas predominantemente adrenalina (epinefrina), mientras que las terminales del simpático que inervan los vasos sanguíneos, liberan noradrenalina ( norepinefrina).
El sistema nervioso simpático produce los siguientes efectos:
• Cardioestimuladores (cronotrópicos e inotrópicos positivos a través de los receptores beta1-adrenérgicos).
• Metabólicos (resistencia a la insulina, lipólisis).
• Inmunitarios (liberación de citoquinas).
La liberación de adrenalina (epinefrina) genera un estado de alerta y disminuye las funciones neurovegetativas incluyendo la alimentación y el sueño.
Fisiología del estrés: Los efectos vasculares y metabólicos del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y de la actividad del sistema nervioso simpático son diversos.
El sistema nervioso simpático produce los siguientes efectos:
• Cardioestimuladores (cronotrópicos e inotrópicos positivos a través de los receptores beta1-adrenérgicos).
• Metabólicos (resistencia a la insulina, lipólisis).
• Inmunitarios (liberación de citoquinas).
La liberación de adrenalina (epinefrina) genera un estado de alerta y disminuye las funciones neurovegetativas incluyendo la alimentación y el sueño.
Fisiología del estrés: Los efectos vasculares y metabólicos del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y de la actividad del sistema nervioso simpático son diversos.
Ambos afectan a las estructuras vasculares aumentando la presión arterial, disminuyendo la resistencia a la insulina con o sin hiperglucemia y activando la hemostasia. Es probable que ambos precipiten la disfunción endotelial que es el primer paso hacia la aterosclerosis.
El proceso de aterosclerosis es afectado sin duda alguna por el cruce de estímulos entre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, el sistema nervioso autónomo y los mediadores inflamatorios. Por ejemplo, las catecolaminas estimulan fuertemente la producción de interleuquina 6, el principal inductor de proteína C reactiva.
El proceso de aterosclerosis es afectado sin duda alguna por el cruce de estímulos entre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, el sistema nervioso autónomo y los mediadores inflamatorios. Por ejemplo, las catecolaminas estimulan fuertemente la producción de interleuquina 6, el principal inductor de proteína C reactiva.
A su vez, la interleuquina 6 es un potente estimulador del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal.
Efectos cardiovasculares del estrés: Los factores estresantes físicos agudos como la cirugía, el traumatismo y el ejercicio físico intenso, son conocidos disparadores de episodios cardiovasculares.
Efectos cardiovasculares del estrés: Los factores estresantes físicos agudos como la cirugía, el traumatismo y el ejercicio físico intenso, son conocidos disparadores de episodios cardiovasculares.
Se ha comprobado que ante una situación de catástrofe como un terremoto, el número de muertes cardíacas sin evidencias de traumatismo físico aumenta entre 2 y 5 veces la tasa habitual.
Muchos de estos episodios pueden ocurrir en individuos que ya tenían una enfermedad coronaria y es probable que en estos casos los estímulos estresantes hayan precipitado la ruptura de una placa inestable o desencadenado una arritmia en pacientes con miocardiopatía previa. Situaciones mucho menores de estrés que una catástrofe también pueden provocar un infarto de miocardio en pacientes con enfermedad coronaria previa como resultado de una fuerza de cizallamiento en la zona vulnerable del vaso (placa inestable).
El estrés emocional también puede producir efectos proarrítmicos.
El estrés emocional también puede producir efectos proarrítmicos.
En un estudio de pacientes con desfibriladores implantables, el 15% de las descargas desfibriladoras se produjeron después de episodios agudos de ira (en contraste con un 3% en períodos de estabilidad emocional).
Aún en ausencia de enfermedad coronaria subyacente, un estrés emocional puede producir disfunción ventricular caracterizada por dilatación de la punta del ventrículo izquierdo y reducción transitoria de la función sistólica.
El electrocardiograma muestra intervalos de QT prolongados e inversión difusa de la onda T y en algunos casos puede haber elevación de los biomarcadores cardíacos.
Este síndrome denominado miocardiopatía del estrés se asocia con aumento de hasta 3 veces por arriba de lo habitual de las catecolaminas que son el factor desencadenante del atontamiento del miocardio.
Factores estresantes subagudos y crónicos:
Grandes cambios del estilo de vida producidos por ajustes psicológicos y emocionales se asocian con un aumento del riesgo de eventos cardíacos independientemente del tiempo transcurrido o de la distancia a la que se encontraba el individuo del episodio que produjo el fuerte impacto emocional.
Después de una catástrofe, aumentan las muertes de causa cardíaca, aún en personas que estuvieron alejadas del sitio de la catástrofe y a días de ocurrida la misma. Esto se comprobó por el aumento de disparos de cardiodesfibriladores implantables luego del episodio de la torres gemelas en Nueva York.
Situaciones de estrés de la vida cotidiana tales como el cumplimiento de la entrega de un material en una fecha determinada pueden ocasionar complicaciones cardiovasculares.
Efectos de situaciones psicológicas crónicas:
Dentro de los trastornos del estado de ánimo, la depresión es la condición más frecuentemente asociada con morbilidad cardiovascular. La prevalencia de la depresión en pacientes con enfermedad cardíaca es del 20% y está fuertemente asociada con el infarto de miocardio mortal.
A la depresión le siguen la ira, la ansiedad crónica (particularmente la ansiedad fóbica) y la hostilidad como causas de riesgo cardiovascular.
Las personalidades de tipo A (ansiedad, hipervigilancia, competición) y la tipo B (pesimista, sombrío, introvertido) difieren entre sí sobre el impacto cardiovascular. La tipo A estaría asociada con el síndrome metabólico, la disfunción endotelial y la morbimortalidad cardiovascular. La tipo D se la encontró asociada con una tasa elevada de muerte por infarto de miocardio.
Variaciones de las respuestas de las vías nerviosas y hormonales ante el estrés:
La medicina genómica es una herramienta que permitirá identificar las personas susceptibles a la enfermedad cardiovascular inducida por el estrés. Existen variaciones de los aferentes del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (tales como receptores opiáceos, ácido gama aminobutírico, o catecolaminas) que varían entre individuos según las personalidades y las respuestas son también diferentes.
Por ejemplo, el polimorfismo del gen que expresa el receptor de glucocorticoides que da como resultado una resistencia a estas hormonas, ha sido asociado con la sensibilidad a la insulina, perfiles lipídicos saludables y valores bajos de proteína C reactiva. Mutaciones de este gen producen mayor sensibilidad a los glucocorticoides con predisposición a la hipertensión arterial, acumulación de grasa abdominal y enfermedad coronaria.
Asimismo, los polimorfismos de los genes que expresan a los receptores adrenérgicos que desinhiben la liberación de norepinefrina y aumentan la respuesta de los cardiomiocitos, predisponen a la insuficiencia cardíaca congestiva y al miocardio atontado.
La tendencia a las arritmias cardíacas es también objeto de variación genética. El receptor de rianodina afecta las manifestaciones clínicas de las catecolaminas circulantes haciendo que el retículo sarcoplasmático de los cardiomiocitos aumente la pérdida de iones de calcio durante la estimulación adrenérgica.
Las mutaciones de este gen receptor de rianodina aumenta la susceptibilidad a la taquicardia ventricular y a la muerte súbita durante la liberación de catecolaminas ante estímulos estresantes.
Variaciones circadianas: Tanto la actividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal como la del sistema nervioso simpático muestran variaciones circadianas importantes.
Los valores picos de corticotrofina y de cortisol ocurren temprano en la mañana. Se propone que los mecanismos que producen accidentes cerebrovasculares y de isquemia miocárdica al despertar el individuo a la mañana incluyen aumento de las catecolaminas y de cortisol circulantes, hipercoagulabilidad y disfunción endotelial.
Las personas que durante la noche no reducen la presión arterial sistólica (non dippers) presentan un riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular, daño renal y dislipidemia.
Hasta el presente, los métodos más eficaces para reducir el estrés son las técnicas de relajación (meditación, yoga, visualización positiva, mindfulness, respiración, etc.).
Aún en ausencia de enfermedad coronaria subyacente, un estrés emocional puede producir disfunción ventricular caracterizada por dilatación de la punta del ventrículo izquierdo y reducción transitoria de la función sistólica.
El electrocardiograma muestra intervalos de QT prolongados e inversión difusa de la onda T y en algunos casos puede haber elevación de los biomarcadores cardíacos.
Este síndrome denominado miocardiopatía del estrés se asocia con aumento de hasta 3 veces por arriba de lo habitual de las catecolaminas que son el factor desencadenante del atontamiento del miocardio.
Factores estresantes subagudos y crónicos:
Grandes cambios del estilo de vida producidos por ajustes psicológicos y emocionales se asocian con un aumento del riesgo de eventos cardíacos independientemente del tiempo transcurrido o de la distancia a la que se encontraba el individuo del episodio que produjo el fuerte impacto emocional.
Después de una catástrofe, aumentan las muertes de causa cardíaca, aún en personas que estuvieron alejadas del sitio de la catástrofe y a días de ocurrida la misma. Esto se comprobó por el aumento de disparos de cardiodesfibriladores implantables luego del episodio de la torres gemelas en Nueva York.
Situaciones de estrés de la vida cotidiana tales como el cumplimiento de la entrega de un material en una fecha determinada pueden ocasionar complicaciones cardiovasculares.
Efectos de situaciones psicológicas crónicas:
Dentro de los trastornos del estado de ánimo, la depresión es la condición más frecuentemente asociada con morbilidad cardiovascular. La prevalencia de la depresión en pacientes con enfermedad cardíaca es del 20% y está fuertemente asociada con el infarto de miocardio mortal.
A la depresión le siguen la ira, la ansiedad crónica (particularmente la ansiedad fóbica) y la hostilidad como causas de riesgo cardiovascular.
Las personalidades de tipo A (ansiedad, hipervigilancia, competición) y la tipo B (pesimista, sombrío, introvertido) difieren entre sí sobre el impacto cardiovascular. La tipo A estaría asociada con el síndrome metabólico, la disfunción endotelial y la morbimortalidad cardiovascular. La tipo D se la encontró asociada con una tasa elevada de muerte por infarto de miocardio.
Variaciones de las respuestas de las vías nerviosas y hormonales ante el estrés:
La medicina genómica es una herramienta que permitirá identificar las personas susceptibles a la enfermedad cardiovascular inducida por el estrés. Existen variaciones de los aferentes del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (tales como receptores opiáceos, ácido gama aminobutírico, o catecolaminas) que varían entre individuos según las personalidades y las respuestas son también diferentes.
Por ejemplo, el polimorfismo del gen que expresa el receptor de glucocorticoides que da como resultado una resistencia a estas hormonas, ha sido asociado con la sensibilidad a la insulina, perfiles lipídicos saludables y valores bajos de proteína C reactiva. Mutaciones de este gen producen mayor sensibilidad a los glucocorticoides con predisposición a la hipertensión arterial, acumulación de grasa abdominal y enfermedad coronaria.
Asimismo, los polimorfismos de los genes que expresan a los receptores adrenérgicos que desinhiben la liberación de norepinefrina y aumentan la respuesta de los cardiomiocitos, predisponen a la insuficiencia cardíaca congestiva y al miocardio atontado.La tendencia a las arritmias cardíacas es también objeto de variación genética. El receptor de rianodina afecta las manifestaciones clínicas de las catecolaminas circulantes haciendo que el retículo sarcoplasmático de los cardiomiocitos aumente la pérdida de iones de calcio durante la estimulación adrenérgica.
Las mutaciones de este gen receptor de rianodina aumenta la susceptibilidad a la taquicardia ventricular y a la muerte súbita durante la liberación de catecolaminas ante estímulos estresantes.
Variaciones circadianas: Tanto la actividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal como la del sistema nervioso simpático muestran variaciones circadianas importantes.
Los valores picos de corticotrofina y de cortisol ocurren temprano en la mañana. Se propone que los mecanismos que producen accidentes cerebrovasculares y de isquemia miocárdica al despertar el individuo a la mañana incluyen aumento de las catecolaminas y de cortisol circulantes, hipercoagulabilidad y disfunción endotelial.
Las personas que durante la noche no reducen la presión arterial sistólica (non dippers) presentan un riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular, daño renal y dislipidemia.
Hasta el presente, los métodos más eficaces para reducir el estrés son las técnicas de relajación (meditación, yoga, visualización positiva, mindfulness, respiración, etc.).
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2/4/11
Romanticismo, enamoramiento y la búsqueda de la media naranja sienten la amenaza del post-modernismo - Dr.Manuel Cruz
El capitalismo actual involucra la vida entera y su máxima de consumo lo es también para emociones y sentimientos, que han pasado a ser una mercancía más y, por tanto, susceptible de obsolescencia y caducidad (amén de banalidad), igual que las relaciones personales han devenido ocasión para la transacción y el dominio. No solo la ficción se ocupa ampliamente de los sentimientos amorosos. En los últimos tiempos pensadores de diversas disciplinas ponen el sentido y la naturaleza de las relaciones de pareja sobre la mesa de operaciones. Cuando han caducado los modelos clásicos, ¿qué nos queda? Durante bastante tiempo, el recurso a lo amoroso funcionó como un artefacto ideológico perfectamente engrasado. Por un lado, estaba claro que el amor ofrece al individuo la posibilidad de una experiencia extraordinaria, de una intensidad inusitada. Merced a la pasión amorosa, los enamorados siempre han creído acceder a dimensiones desconocidas de sí mismos, conocer estratos de su ser que permanecían ocultos a su propia mirada, y de tales descubrimientos han extraído la fuerza para enfrentarse a la realidad con una energía y un valor impensables en circunstancias normales.
Quien ama, diría un castizo, está dispuesto a ponerse el mundo por montera, a hacer saltar por los aires cualquier convención, norma o costumbre, por más arraigada en la tradición o en los usos establecidos que pudiera encontrarse. Pero, por otro, ese caudal en apariencia irrefrenable de vida acababa, invariablemente y casi sin excepciones, discurriendo por un cauce institucional inequívoco. En su exageración tópica, el "fueron felices y comieron perdices" señalaba, con escaso disimulo, el signo de la operación ideológica: hacer creer a los individuos que eran irrestrictamente libres (en algunos casos, incluso rabiosos impugnadores del orden existente) para mejor terminar sometiéndolos a los designios preestablecidos.
No hay duda de la eficacia de la operación: con un candor digno de mejor causa, a lo largo de la historia los enamorados han insistido en la idea de que esa experiencia -casi tan vieja como la misma humanidad- con ellos adquiría una dimensión nueva, insólita, y que donde durante tanto tiempo hubo instrumentalización para el dominio y el control, ahora -siempre con ellos, tan candorosamente fundacionales, tan ingenuamente inaugurales- habría oportunidad para edificar, de nueva planta, una realidad radicalmente otra.
Cumplían de este modo, sin saberlo, el diagnóstico que Spinoza dejó escrito en su Ética: "Los hombres se equivocan al creerse libres, opinión que obedece al solo hecho de que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determinan". La cosa funcionaba sin mayores problemas mientras una robusta estructura social e institucional proporcionaba una eficaz cobertura a la operación.
Sin duda, había dentro del matrimonio mucha menos felicidad de la que se le había hecho creer a la gente pero, como contrapartida, fuera de él sólo quedaban soledad y tristeza (hacerse mayor sin haber conseguido tener una pareja era casi el paradigma del fracaso personal).
De hecho, tan bien funcionaba el dispositivo que incluso se podían permitir retoques al mismo para ir adecuando su funcionamiento a las nuevas circunstancias. Se recordará que, frente a quienes, desde posiciones conservadoras miopes, consideraban el divorcio como el principio del fin de la institución matrimonial, Bertrand Russell ya observaba que nadie cree más en el matrimonio que el que se divorcia, precisamente porque lo que acredita con su actitud es que confía tanto en la institución que está dispuesto a contraer matrimonio de nuevo las veces que haga falta y piensa más bien que hasta el momento quien ha fallado ha sido él, equivocándose en la elección de pareja. Pero hete aquí que la posmodernidad -y la sociedad de consumo, de la que constituye su reverso en la esfera de lo imaginario- ha venido a hacer saltar por los aires este esquema.
Las formas institucionales heredadas, incluso las ya flexibilizadas, pasaron a ser a partir de un determinado momento un obstáculo para el flujo de unas presuntas existencias líquidas que debían acomodarse sin resistencia a las permanentes mutaciones de lo real, adoptando sus cambiantes formas. Las relaciones amorosas viraron hacia una creciente volatilidad y, a título de significativo ejemplo, la expresión el amor de mi vida dejó paso -tal vez como anticipo de su definitiva desaparición- a la expresión el amor de este momento de mi vida, momento, por cierto, cada vez más fugaz. También algunos de los daños colaterales que semejante mudanza ha ido causando en los individuos podemos reconocerlos sin dificultad sobre la superficie de su lenguaje. Cualquiera puede constatar que continúan siendo de buen tono afirmaciones del tipo de "bueno, es que en el fondo yo soy un poco romántico" (donde "romántico" también se puede sustituir por "cursi", si se prefiere). Tales afirmaciones conservan un cierto aire de familia con aquellas otras del estilo de "yo es que para estas cosas -no hace falta especificar cuáles, que ya sé en lo que andan ustedes pensando- soy muy clásico". Todas ellas dan a entender, buscando la inequívoca complicidad del interlocutor, que, aunque con toda probabilidad el modelo anterior (romántico, cursi o clásico) haya entrado en irreversible crisis, no hemos sido capaces de dar con alternativa alguna suficientemente satisfactoria, y lamentamos más las dificultades para materializarlo que el modelo en sí mismo -en buena medida perdido a nuestro pesar-.
Con otras palabras, da la sensación de que, en el fondo, lo que muchas personas todavía piensan podría formularse así: "No me puedo creer, por irreal, sueños como el de la media naranja, pero, si verdaderamente existiera, ¡por supuesto que lo continuaría prefiriendo por encima de cualquier otra alternativa!". Qué lejos queda el diagnóstico habermasiano de hace pocas décadas, según el cual las utopías habían emigrado del mundo del trabajo al mundo de la vida. Piadosos deseos, vemos ahora, que se han revelado completamente ilusorios.
Lo que realmente se ha producido es, recurriendo al título de la famosa novela de Michel Houellebecq, una ampliación del campo de batalla. El capitalismo actual involucra la vida entera y su máxima de consumo lo es también para emociones y sentimientos, que han pasado a ser una mercancía más y, por tanto, susceptible de obsolescencia y caducidad (amén de banalidad), igual que las relaciones personales han devenido ocasión para la transacción y el dominio. No son, pues, los actuales los mejores tiempos para la experiencia amorosa, pero acaso sea ésta el último lugar que nos queda para cobijarnos, cuando la dureza del mundo exterior parece estar llegando a su paroxismo. O si prefieren otra formulación de la misma cruel paradoja: estamos a punto de quedarnos sin amor precisamente cuando más lo necesitábamos. Y nos lo van a arrebatar con el mismo argumento con el que nos lo arrebatan todo: en nombre de la libertad. Como ocurre en otras esferas de la existencia humana -especialmente en la económica, como la presente crisis está mostrando con lacerante evidencia-, cuando el orden capitalista nos promete libertad, adonde realmente nos está arrojando es al más absoluto desamparo. Sé que es hablar desde la última trinchera, pero desconfíen de todas esas propuestas que, revestidas con los ropajes de la autoayuda, se obstinan en introducir lenguajes y categorías de resonancias clínicas para tratar la experiencia amorosa. Apuntan con ello, inequívocamente, a la liquidación definitiva de lo que para el nuevo orden parece haberse convertido en un engorroso, por disfuncional, asunto (el amor, claro). Recelen de quienes, siempre por su bien, intentan convencerles de que deben combatir la dependencia afectiva, como si fuera pensable un amor que no la incluyera. El día en que consiguieran ustedes derrotarla por completo disfrutarían de una perfecta libertad sin riesgo, experimentarían la misma serena ataraxia que un anestesiado, habrían alcanzado el impecable equilibrio del que no conoce el dolor por la ausencia del ser amado ni la felicidad sin límite ante su mera presencia. Llegados a este punto, no se me ocurre mejor argumento que una pregunta: ¿les interesa semejante plan?
Los ensayos del amor Algunos títulos recientes: Elogio del amor. Alain Badiou. Hacia el amor verdadero. Liberarse de la dependencia afectiva. Marie Lise Labonté. Luciérnaga. Great Philosophers Who Failed at Love. Andrew Shaffer. Harper Collins. La paradoja del amor. Pascal Bruckner. Tusquets. La révolution de l'amour. Luc Ferry. Plon. Sócrates. Sólo sé de amor. R. O. Moscone. Textos de y sobre clásicos (ordenados históricamente) Banquete, en Diálogos III. Platón. Gredos.
Fedro. Platón. En Ibidem. Sociedad, amor y poesía en la Grecia antigua. Francisco Rodríguez Adrados. Alianza Editorial. . El concepto de amor en San Agustín. Hannah Arendt. Encuentro.
La vida del espíritu. Hannah Arendt. Paidós. San Pablo. La fundación del universalismo. Alain Badiou. Anthropos. . Ordo amoris. Remo Bodei. Ddooss.
Cartas de Abelardo y Eloísa. Alianza Editorial.
El amor en la Edad Media y otros ensayos. Georges Duby. Alianza Editorial.
Geometría de las pasiones. Remo Bodei. Muchnik.
La voluntad de poder como amor. Manuel Barrios. Arena Libros.
Otros títulos de interés Fragmentos de un discurso amoroso. Roland Barthes. Siglo XXI de España Editores.
El normal caos del amor: las nuevas formas de la relación amorosa. Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim. Paidós.
La reinvención de la familia. En busca de nuevas formas de convivencia. Elisabeth Beck-Gernsheim. Paidós.
La sabiduría del amor. Alain Finkielkraut. Gedisa. 3ª edición.
Las razones del amor. Harry Frankfurt. Paidós-Ibérica.
Necesidad, volición y amor. Harry Frankfurt. Katz Editores.
El consumo de la utopía romántica. El amor y las contradicciones culturales del capitalismo. Eva Illouz. Katz Editores.
La salvación del alma moderna. Terapia, emociones y la cultura de la autoayuda. Eva Illouz.
El amor como pasión. Niklas Luhmann. Península.
El fenómeno erótico. Jean-Luc Marion. Ediciones Literales.
El amor y Occidente. Denis de Rougemont. Kairós.
La naturaleza del amor. Irving Singer. Volumen 3. Siglo XXI. 3ª edición.
Tratado de la pasión. Eugenio Trías. Edición actualizada. Random House Mondadori.
Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea Manuel Cruz, autor de “Amo, luego existo; los filósofos y el amor”, nació en Barcelona y es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona. Es autor, entre otros libros, de Narratividad, la nueva síntesis (1986), Filosofía de la historia (1991), ¿A quién pertenece lo ocurrido? (1995), Hacerse cargo (1999), Cuando la realidad rompe a hablar (2001) y Filosofía contemporánea (2002). Ha compilado volúmenes colectivos como Individuo, modernidad, historia (1992). En torno a Hannah Arendt (1994). Tiempo de subjetividad (1995).Tolerancia o barbarie (1998). Pensar en el siglo (1999, en colaboración con Gianni Vattimo) o Hacia dónde va el pasado (2002). Dirige las colecciones de filosofía Pensamiento Contemporáneo y Biblioteca del Presente (Paidós), y es codirector de la serie Biblioteca Iberoamericana de Ensayo (Paidós Mexicana). Además de su constante presencia en los foros de debate intelectual nacionales e iberoamericanos, Manuel Cruz colabora habitualmente en diarios como La Vanguardia, El País, El Correo o Clarín. "A todo el mundo le gusta estar enamorado, el amor alimenta la fantasía de poder ser otro sin dejar de ser el mismo" Devolvemos a la persona amada la imagen exagerada de sus cualidades amplificadas. Sin embargo, nuestra sociedad jalea de puertas para afuera a los enamorados y desconfía de ellos puertas para adentro. Como el resto de humanos, los grandes pensadores vivieron intensamente, para bien o para mal, el amor. Sin embargo, ellos nos han dejado el legado de todas las ideas que tuvieron sobre este sentimiento. ¿Quién no ha sentido amor platónico? ¿Quién no se ha dejado arrastrar por el deseo? ¿Quién no se ha obsesionado con el amado? ¿Cuántas veces nos hemos enamorado de la imagen que nos hacemos de alguien en lugar de la persona real?
Publicado en El País de Madrid el sábado 2 de abril de 2011: http://www.elpais.com/articulo/portada/amor/artefacto/averiado/elpepuculbab/20110402elpbabpor_32/Tes
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25/4/09
La FELICIDAD es una emoción efímera, si queréis ser infelices, intentad ser felices todo el tiempo - Dr.Eduard Punset

Entrevista de Carlos Dávila a Eduard Punset, acerca de su libro EL VIAJE A LA FELICIDAD
Carlos Dávila: Eduardo Punset, buenas noches, o sea que ¿si el alma está en el cerebro? Se acabó el misterio.
Eduardo Punset: Lo curioso es que ha sido un cura médico muy católico del siglo XVII el primero que descubrió que el alma estaba en el cerebro. Era muy amigo del Arzobispo de Canterbury y él lo que vino a decir es oiga si Ud está mal, si Ud se siente angustiado, no es que se le hayan metido malos espíritus en el cuerpo, es simplemente que algo le va mal en el cerebro, porqué ahí está todo ¿no?, y curiosamente fue el iniciador de la neurobiología moderna. En el mundo occidental hemos estado separados continuamente entre este dualismo “inteligencia-materia” o “mente-cuerpo”, por eso Descartes decía “pienso... luego existo”, y después viene Antonio Damasio (Premio Príncipe de Asturias) y la neurobiología moderna y dicen NO; NO, es al revés, o sea EXISTO, y ¿porque existo? porque hay un alma en el cerebro.. entonces, PIENSO.
Carlos Dávila: Eduardo Punset, buenas noches, o sea que ¿si el alma está en el cerebro? Se acabó el misterio.
Eduardo Punset: Lo curioso es que ha sido un cura médico muy católico del siglo XVII el primero que descubrió que el alma estaba en el cerebro. Era muy amigo del Arzobispo de Canterbury y él lo que vino a decir es oiga si Ud está mal, si Ud se siente angustiado, no es que se le hayan metido malos espíritus en el cuerpo, es simplemente que algo le va mal en el cerebro, porqué ahí está todo ¿no?, y curiosamente fue el iniciador de la neurobiología moderna. En el mundo occidental hemos estado separados continuamente entre este dualismo “inteligencia-materia” o “mente-cuerpo”, por eso Descartes decía “pienso... luego existo”, y después viene Antonio Damasio (Premio Príncipe de Asturias) y la neurobiología moderna y dicen NO; NO, es al revés, o sea EXISTO, y ¿porque existo? porque hay un alma en el cerebro.. entonces, PIENSO.
CD: O sea que primero es el huevo antes que la gallina? EP: Si en verdad supiéramos eso, pero seguimos sin saberlo!
CD: ¿Y en que misterio colocamos el alma?
EP: El alma está en mil sitios. El alma es un invento muy reciente en la historia de la evolución. Esto empieza hace unos 20.000 años como máximo cuando los homínidos como nosotros, empezamos a enterrar a los humanos, porque antes se les dejaba en el camino. Y al enterrarlos y hacer muros de piedra, la gente obviamente comenzó a preguntarse, bueno y esta persona que ha muerto, donde se ha ido, lo que le daba vida, (el alma), y bueno y entonces hubo generaciones que ponían al alma en el corazón, por ejemplo Jesucristo abre su corazón, porque ahí se suponía que estaba el alma. (el sagrado corazón). Lo curioso de todo esto es que antes que el alma, está el amor, o sea muchísimo antes, si retrocediéramos atrás nos daríamos cuenta que lo primero que salió, como siempre digo la primera bacteria replicante hace 3.500 millones de años, (no 20.000 años, hace 3.500 millones de años), aquella primera bacteria en cuanto empieza a andar, está tan asustada de aquel entorno ardiente, lleno de meteoritos que se caían por todas partes, que lo primero que hace es soltar unas sustancias químicas para saber si había alguien más. Es decir lo que necesitaba para sobrevivir, era otra como ella o como él.
Carlos Dávila: Si todo fuera tan fácil, luego vienen las religiones y lo complican:
Eduard Punset: La religión durante mucho tiempo, lo que dio fue un cierto sosiego, porque realmente era terrible vivir en aquella época, era una esperanza de vida muy corta (cerca de 30 años), te comía una leona o te caías a un abismo muy fácilmente, hambrunas, desastres, invasiones bárbaras, todo inexplicable, hasta la menstruación era inexplicable, el sangrar,
CD: ¿Y la religión te consolaba?
Carlos Dávila: Si todo fuera tan fácil, luego vienen las religiones y lo complican:
Eduard Punset: La religión durante mucho tiempo, lo que dio fue un cierto sosiego, porque realmente era terrible vivir en aquella época, era una esperanza de vida muy corta (cerca de 30 años), te comía una leona o te caías a un abismo muy fácilmente, hambrunas, desastres, invasiones bárbaras, todo inexplicable, hasta la menstruación era inexplicable, el sangrar,
CD: ¿Y la religión te consolaba?
EP: Y sí la religión daba cierto sosiego a la gente, le daba cierto consuelo, daba cierta explicación, bueno, lo malo del tema es que a esta época en que la religión sirvió de sosiego, siguió otra época en que sirvió para luchas encarnizadas entre distintas religiones.
CD: ¿Y ahora seguimos en eso?
EP: Y ahora desgraciadamente seguimos en eso, por culpa del cerebro en gran parte, más que de las propias religiones, porque el cerebro es un órgano muy peculiar, es un órgano que tiende por motivos de sobrevivencia a dividirnos, nos divide en tutsies y en utus, en blancos y negros, en izquierdas-derechas. Y nos pasamos la vida dividiéndonos, y esto es una permanente malignidad, o sea algo que responde a una necesidad básica de pertenencia a algo que llevamos dentro.
CD:¿Y si el amor está antes que el alma?, entonces ¿Que es el amor?.
E.Punset: Ah, el amor es simplemente un instrumento para sobrevivir, en contra de todo lo que dice la literatura provenzal sobre el amor, en cuánto a parangón o emblema de la generosidad y de la entrega, el amor lo que hace es decir: “oiga estoy asustadísimo, no puedo manejarme solo, necesito a alguien”, eso es lo que hizo la primera bacteria y eso es lo que sigue haciendo la gente hoy en día. El amor es un instinto de fusión con otro, para que me ayude a sobrevivir.
CD: El próximo libro ¿será entonces sobre el amor?
E.Punset: Si porque lo que hice es ver primero que es lo que la ciencia sabía sobre la felicidad, y observé que la ciencia no entraba en esos temas antes, porque no se podían medir.
CD: ¿Parecían inaprensibles?
EP: Si, ¿como medir el proceso del miedo, o del estrés?, no se podía medir, entonces la ciencia no entraba, pero con la revolución de las nuevas tecnología, como la resonancia magnética funcional - MRI(f), ahora podemos medir lo que pasa cuando uno está estresado, no por razones reales sino muchas veces imaginarias, lo que pasa con el hipocampo que disminuye su volumen, y claro en el hipocampo es donde está la memoria y es un órgano fundamental en el cerebro. Y la ciencia ha entrado de lleno en este tema. Y cuando estudié la felicidad lo que vi es que estaba muy vinculado al amor. La felicidad de todos los factores externos que hemos medido para saber cuales cuentan realmente a la hora de ser felices: pues la salud, la pertenencia a un grupo, la familia, el trabajo, que es muy ambiguo, porque el más infeliz es el que está en la cola del desempleo esperando el empleo, pero luego cuando tiene trabajo se queja continuamente.
CD: ¿La felicidad es fácil o difícil Eduardo?
E Punset: La felicidad es una necesidad básica, yo siempre les digo a mis amigos, si queréis ser infelices intentad ser felices todo el rato, porque no es posible, o sea como todas las emociones básicas, son efímeras.
CD:¿No está tu libro a favor de las emociones verdad?
EP: Yo sí estoy sí muy a favor de las emociones, estoy a favor de que las estudiemos, no de que las proscribamos ¿no?, que es lo que hizo la iglesia o luego la ciencia porque no las podía estudiar antes. La religión decía, oiga la felicidad es para después de la muerte, pero claro cuando tienes 40 años de vida redundante en términos evolutivos, cuando la esperanza de vida se prolonga de esta manera, quién va a esperar 40 años, no, no puede ser. Y la felicidad es tan efímera como lo es también... el asco, la noción del “asco”, y yo siempre digo es imposible imaginarse a alguien con cara de asco todo el rato, o sea podrá poner cara de asco un ratito, pero no todo el rato. Son emociones universales, nazcas donde nazcas, eso es lo maravilloso de estas emociones, y nadie nos ha enseñado a gestionarlas lamentablemente. Yo lo veo con mis nietas: “nadie les ha dicho como diferenciar la ansiedad del miedo. La ansiedad necesaria para tener un estado de alerta a la hora de ir a un examen, o de ir de viaje, o de casarse y el pánico o el miedo, que es otra cosa totalmente distinta y que desencadena unos procesos que después nos los comprendemos.
CD: El viaje a la felicidad ¿que estaciones básicas tiene Eduardo?
EP: Bueno si empezamos por lo que conocemos mejor, lo que conocemos mejor es que de todos los factores que podrían incidir sobre la felicidad, el que más importancia tiene el que siempre está ahí, con un peso muy grande y significativo, son las relaciones personales. O sea las relaciones con los demás, y claro en las relaciones con los demás están muchas cosas pero está el amor, y lo que estamos descubriendo es que nunca habíamos estudiado la capacidad de amar de la gente, que es ¿Si la felicidad depende de las relaciones personales y si las relaciones personales dependen en gran parte del amor?, oiga Ud ha procurado de saber cuál es su capacidad de amar?,¿o es un psicópata?.
CD: ¿Estás en contra de la teoría química del amor? O sea eso de que la química lo explica todo. EP: No, no estoy en contra, porque tengo un respeto enorme por el sistema límbico, por la amígdala cerebral, que lleva millones de años haciendo eso. La amígdala cerebral es el órgano rector de las emociones, entonces antes de que el cerebro se entere, antes de lo que llamamos el neocortex o sea la membrana más moderna y sofisticada, está la amígdala, entonces la amígdala lleva millones de años, de experiencia, de ver a una persona, a una mujer, y si eres una mujer a un hombre y de caer fulminantemente enamorado en determinadas circunstancias, y entonces mi actitud es de enorme respeto porque la amígdala lleva millones de años haciendo eso. Y esto me lo ha recordado una gran psiquiatra norteamericana hace unos pocos días, Louann Brizendin, que por algo será, y es que a lo mejor tiene razón. Lo que ocurre es que la parte inteligente del cerebro y esto paradójicamente el mejor experto en esto es un neurólogo mexicano que se ha pasado trabajando más de 20 años con monos rhesus, y ha determinado muy bien como es que funciona el cerebro en estos casos y lo primero que hace el cerebro, en estas instancias, y lo primero que hace el cerebro en el caso que es estimulado por alguien, por una mujer en el caso de un hombre y por un hombre en el caso de una mujer, lo primero que hace es el cerebro es echar mano a la memoria (se va a la memoria), sin memoria no habría universo, no habría mundo, se va a la memora y dice: Oye, hay aquí algún dato de una mirada tan fulminante, tan preclara, tan hermosa, tan comparable como está?. Y empieza a mirar y dice no, no hay nada. Y dice, oye ¿hay algo con esta simetría de senos y de ojos comparable con la que estoy viendo y empieza a buscar y a buscar, y la memoria le dice: Oye no no hay nada, no!! y todo eso en milésimas de milésimas de segundos. Y luego dice al final ¿y la capacidad de amor de esta persona, es que me llegará a querer?, y entonces el pensamiento, no ya la amígdala, llega a la conclusión que aquel ser es realmente excepcional.
CD: Y si la amígdala es tan importante, porqué la nuestra ha evolucionado y las otras no, la de los macacos, la de los rinocerontes se ha quedado allí?
EP: Esa es la gran pregunta que estamos empezando a poder responder. En realidad la amígdala de los macacos y la nuestra ha evolucionado, lo que pasa es que en nosotros ha nacido la capacidad de imaginar, la capacidad que digamos metafórica de mezclar dominios distintos de materiales con dominios biológicos, en un momento determinado de la evolución nosotros nos distinguimos del chimpancé en que podemos imaginar, para bien y para mal. Una cebra solo se estresa cuando “ve” una leona que se la va a comer, en cambio un homínido (como nosotros) le basta con “imaginar a la leona”, le basta con cerrar ojos y decir me voy a morir, no voy a poder pagar la hipoteca, me van a hacer el paro en la esquina, y esta ha sido la gran diferencia con el resto de los animales.
CD: Pero siendo tan similar nuestra cadena del DNA inclusive con la cadena de la mosca del vinagre, porqué se para en la evolución en determinada especie, y nosotros seguimos evolucionando.
EP: Es porque se produce algo en nosotros que nos permite la capacidad de imaginar, nos permite esta capacidad metafórica de mezclar cosas dispares y por tanto de innovar. No sabemos mucho más, salvo que hace 40.000 años no pasaba nada, y en los últimos 40.000 años ha pasado todo, la ciencia, las religiones, el arte, la tecnología. Y asociamos que coincide con este periodo en que el homínido comienza a imaginar y que el resto de los animales no.
CD: ¿Y ya sabemos casi todo entonces?
EP: Mis amigos especialistas del cerebro me dicen, que sabemos probablemente el 20%, que estamos empezando, lo bonito de la ciencia es justamente eso, la modestia tremenda. Pero claro, la gente olvida que hace pocos años no sabíamos porqué brillaban las estrellas, hay una cartita fabulosa del científico alemán que descubre una noche porqué brillan las estrellas, que describe el proceso de fisión nuclear y le escribe una carta a su novia diciéndoles: “Soy el único hombre del planeta que sabe porqué brillan las estrellas”, y cuenta la historia que la mujer flipó y se casaron y que fueron muy felices. Pero no se sabía, no se conocían las vitaminas hasta el siglo pasado. O sea hasta hace 200 años la estatura de los homínidos era inferior a la estatura del Neanderthal de hace 50 o 100 mil años, porque hace unos10.000 años nos juntamos todos, creamos las sociedades agrarias y nos alimentamos de una sola cosecha, del maíz. con lo cual se deteriora nuestra salud, se degrada nuestra salud y baja nuestra estatura. Quiere decir que ahora recién empezamos a saber que es perjudicial y que no lo es. La ciencia lo bonito que tiene, es que yo creo que va desplazando el pensamiento dogmático heredado a medida que va creciendo el conocimiento, yo siempre recuerdo cuando Newton descubre la Teoría de la Gravedad y el porqué los astros se mantienen a unas distancias unos de otros, le dice a sus amigos, mi única duda es que no sé si esto está en equilibrio para siempre. Y luego mucho después viene Laplace, otro científico que descubre la mecánica de los cuerpos celestes y era muy amigo de Napoleón y un día hablando con Napoleón le dice, y bueno aquello que Newton no sabía si era estable, pues resulta que yo he descubierto que es estable, esto es así. Y le dice Napoleón: y eso no vale la pena consultarlo con Dios y Laplace le dice, Otras cosas sí pero esta ya no, esto ya lo he descubierto, ya lo he experimentado y lo he demostrado.
CD: Eduardo y en todo esto ¿Y Dios?.
EP: Como dice Daniel Bennett que es un filósofo norteamericano, dice: Si Dios existe, se manifiesta muy poco. La verdad es que no plantea ningún problema la existencia de Dios, a la ciencia, simplemente mi impresión y la impresión de muchos como yo, es que el dominio de lo que estaba reservado a Dios es cada vez más pequeño, a medida que vamos descubriendo cosas que antes no sabíamos.
CD: ¿Pero el misterio seguirá?.
EP: Bueno misterio probablemente habrá siempre, sabemos hoy muy bien de donde venimos, pero no acabamos exactamente de saber como empezó. Sabemos como acabaremos, y hemos dado pasos de gigante. Una de las bellezas de escribir y reflexionar sobre estos temas en estos momentos es que muchos de estos conocimientos no han llegado al alcance de la calle.
CD: Como se empieza siendo especialista del FMI y se termina hablando conmigo así.
EP: Pues yo creo que es buscando la felicidad, sin saberlo y ahora he descubierto con los psicólogos y los neurocientíficos que una manera de buscar la felicidad es concentrar todos tus recursos en el desarrollo de lo que consideras que son tus condiciones innatas. Y no aburrirse nunca, estar obsesionado todo el rato, con lo que uno hace. Entonces a mí me obsesionó el derecho primero, luego la economía, la política, la ciencia, y a veces la gente me pregunta ¿Cuál has disfrutado más? Y realmente las he disfrutado todas, porque realmente he estado obsesionado. Y cuando mi equipo de trabajo se queja por mucho trabajo, y me dicen: Eduardo, déjanos tiempo personal para nosotros y les digo, ¿tiempo personal para hacer qué?. Porque si es tiempo para sentarte a mirar 10 horas de televisión los fines de semana, te vas a terminar sintiendo mal. Si es para hacer algo en donde vas a concentrar tus esfuerzos, tus recursos, porque te divierte hacerlo, entonces sí hazlo.
CD: O sea que tu enamoramiento del amor te ha traído experiencia.
EP: Una experiencia que no se detiene en tu último libro: Un viaje al amor. Lo tienes prácticamente terminado. Es sobre el amor prácticamente. Es lo que la ciencia ha descubierto hasta ahora sobre el amor, ha descubierto cosas impresionante, aunque ha descubierto menos que lo descubierto sobre la felicidad. Mi gran preocupación como mi gran amigo filósofo inglés André de Boston, es sacar de la comunidad científica aquellos consensos que interesan a la vida cotidiana, de la gente.
CD: Tus amigos economistas cuando te sienten hablar así, que te dicen:
EP: Que Eduardo es raro, que vive en su nube
CD: Y que un día explicarás que dos y dos relativamente pueden ser cuatro.
EP: Un día explicaremos que la diferencia que creíamos tan clara entre la materia inerte, y la materia viva y la inteligencia, eso ya los grandes físicos empiezan a verlo de manera más borrosa ¿no? Y un día seguramente veremos que todo está mucho más mezclado y que estamos menos separados.
CD: Haber estado discutiendo sobre la materia y el espíritu y tantas cosas al final viéndolo como tú lo explicas que esto confluye no?
EP: Que tremendo porque se han realizado hasta guerras por esto. Fíjate no!. La capacidad, la imaginación, ese poder de imaginación que no tiene el chimpancé, ha hecho que nosotros tuviéramos una capacidad infinita para hacernos infelices, que es lo que ha ocurrido, o sea, y a mi me gusta recordar que esta imaginación la podíamos utilizar también para imaginar catedrales y otras cosas fantásticas.
CD: Que opinas desde donde estás ahora, del ambiente, de lo que está pasando?
EP: Yo veo un abismo que separa a dos civilizaciones que no son las derechas y las izquierdas como cree la gente, sino que son los jóvenes con los mayores. Cuando yo era economista hablábamos mucho del problema de transferir tecnología y conocimiento a los países pobres, y ahora veo que no hay ninguna transferencia de tecnología, de conocimiento entre la civilización de los jóvenes, que ahora es una civilización con su propia cultura, que ahora ya no son 4 teenagers que viven en casa 4 años, piensa que ahora la distancia entre la madurez sexual que cada vez es más joven y la madurez intelectual que quiere decir económica y social, (la liberación de encontrar trabajo), es muy grande, y entonces eso está poblado por unas tribus muy numerosas que tienen su propias cultura, sus propios símbolos. Y luego están los mayores. O sea yo veo ese abismo, veo el abismo innecesario entre el pensamiento dogmático (heredado desde el pasado), y el pensamiento científico, que intenta experimentar, luego claro este País tiene alguna peculiaridad histórica como ser la Guerra Civil que pasó hace más de 70 años, o la Transición que pasó hace más de 30 años, y a veces hay alumnos que vienen todavía y me dicen: Hagamos un seminario sobre la transición, y yo les digo, bueno venga hombre, ya.. todavía seguimos con eso. o sea todavía estamos con eso de la Guerra Civil, y esto es tremendo.
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