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29/5/22

Como ayudar a nuestros hijos a gestionar sus emociones: El cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta - Dra. Nazareth Castellanos

 

Como madre de dos niñas muchas veces me preocupa como tratar de ayudarlas a gestionar sus emociones, sobre todo para que sus emociones no las desborden. Esto es algo fácil en la vida, porque son niños, porque no controlan sus reacciones, etc.
- Dra. Nazaret Castellanos: 
Hay muchas técnicas de gestión de las emociones que son muy interesantes ya mi me gusta mucho en concreto una de ellas que está siendo muy vanguardista en la neurociencia que es la de utilizar el cuerpo. 
Cuando a nosotros nos llega una información al cerebro, imagínate tú que ahora me estás escuchando, la información te llega a través de los receptores de los sentidos, por ejemplo el oído recibe los mensajes desde afuera, los receptores lo traducen la información del mundo al que es la electricidad, ya biologico a traves de sus nervios, se lo pasan al cerebro.
En el cerebro la información sigue un recorrido, es importante saber que nada sucede en forma instantánea, sino que la información, por ejemplo esas ondas sonoras que a tí te están llegando una vez que llegan a tu cerebro van pasando por diferentes estaciones y pasa un tiempo entre que mi palabra ha llegado a tus oídos y eres consciente de lo que estoy diciendo.
Cuando tú estás escuchando una cosa lo primero a donde llega del cerebro es a las zonas más profundas, ahí hay un gran receptor que es el que va distribuyendo la información, o sea la información que viene de los oídos es auditiva, la que viene de la vista es visual. 
Entonces lo primero que se hace es reconocer las palabras, la información de que tipo es, luego se asocia con la memoria con el reconocimiento de ello, el contenido emocional, luego la expresión que se le da a nuestro cuerpo como reaccionaremos frente a lo que estamos percibiendo, y luego hay ciertas zonas que lo traducen y lo mandan a la corteza cerebral.
Solo cuando la corteza cerebral está activa es que se hace consciente. Las emociones también tardan un tiempo en preparar en el cerebro, pero que es lo que pasa, toda esa preparación se realiza en una etapa aún no consciente, entonces como puedo saber yo de algo que aún no es consciente. Pues dentro de todo ese recorrido que van descubriendo las emociones en su recorrido por nuestro cuerpo, una de las primeras estaciones por las que pasa la emoción, es la estación cerebral que coordina las reacciones del cuerpo. Y la respuesta de mi cuerpo ante esa emoción es anterior al momento consciente donde yo percibo la emoción. El cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta. Eso es el "marcador somático", un término acuñado por Antonio Damasio. 
Si tenemos conciencia corporal, yo puedo observar en mi cuerpo lo que se está preparando, antes de que se haya sentido la emoción. UN INGREDIENTE QUE YO RESALTARÍA MÁS EN LA EDUCACIÓN DESDE MUY TEMPRANO, ES EL APRENDIZAJE A RECONOCER LAS EMOCIONES EN NUESTRO PROPIO CUERPO. Que desde pequeño los niños aprendan a reconocer sus emociones, que aprendan a tener conciencia corporal. ¿Dónde está la alegría, dónde la sientes?. ¿Dónde está el enfado, dónde lo sientes?. Aprendes a identificar y entonces ya reconoces en tu cuerpo sensaciones que ya te avisan que es lo que está pasando, o que es lo que va a venir. El cerebro interpreta perfectamente la postura de nuestro cuerpo. POR eso como tenemos la postura de nuestro cuerpo es fundamental.
Sin las sensaciones de tu cuerpo las emociones serían una noción abstracta, solo un concepto intelectual. 
Y hay muchos  ejercicios que se le enseñan a los niños para mostrarse como sube y baja su respiración según estén sintiendo. 
POr eso la importancia de enseñarles a observarse a sí mismo y enseñarles a cuidar más la postura de su cuerpo. 




 

25/5/22

Efectos neuroemocionales de practicar la amabilidad con uno mismo: Dra. Nazareth Castellanos

 


¿Quién es Nazareth Castellanos?.
Es doctora en Física teórica y Doctora en Medicina. 
- Neurocientífica  de la Universidad Autónoma de Madrid. 
- Estudia la relación cerebro-cuerpo, los mecanismos neuronales implicados en la atención, la regulación emocional y la práctica de la meditación. 
- Dirige la Cátedra extraordinaria de Mindfulness y Ciencias Cognitivas de la Universidad Complutense de Madrid,

¿Que consejos podrias compartir con nosotros, que nos ayudaran a proteger nuestro cerebro en el dia a dia?
- Dra. Nazareth Castellanos: Hay un tema que me ocupa últimamente tanto en lo profesional como en lo personal que se refiere a lo que es "La neurociencia de ser amable con uno mismo". 
Quizá esto pase un poco más en las mujeres que en los hombres según nos muestran los estudios científicos porque a veces somos muy exigentes y muy duras con nosotras mismas queriendo ser la mejor mamá, etc, y los estudios nos están mostrando que esa "autoexigencia" esa dureza al final no es tan eficiente al fin y al cabo como ser amable con uno mismo. 
LO que se ha visto es que cuando más bien tenemos una conducta de ser exigentes en extremo con nosotros mismos, de regañarnos, de hablarnos con dureza, en nuestro cerebro se activan ciertas regiones que se conocen que están más asociadas con la generación de estrés, de ansiedad, 
Cuando por el contrario, reconozco mis debilidades, pero más bien soy amable conmigo mismo, (que eso no significa no tener ambiciones ni querer mejorar), pero lo hago desde un trato más amable, más cuidadoso, más respetuoso y más considerado con uno mismo, en el laboratorio vemos que las zonas del cerebro que se activan son otras. 
(La Neurocientifica Candace Pert que fue candidata a Premio Nobel de Medicina en 1973 fue la primera en hacer estos descubrimientos que publicaron en su libro: "Las moléculas de las emociones", por lo que desde entonces sabemos que de nosotros dependerá en gran medida el que activemos  la cascada neuroquímica del bienestar o la cascada neuroquímica del malestar). 

Pues cuando nos criticamos a nosotras mismas se activan zonas que son zonas también de dolor, pero tenemos un trato de más amabilidad con nosotros se activan otras zonas de la corteza orbitofrontal que están más relacionadas con el optimismo, con el bienestar, con la felicidad. 
Y cuando aprendemos a ser amables con nosotros mismos, aprendemos también a ser amables con los demás. 
Y esto es algo que hemos comprobado en todos los estudios en el laboratorio y es ver como cambia el cuerpo cuando las personas aprenden a cambiar de actitud. Y una de las variables que nos salen siempre como más importante en las estadísticas, es como han cambiado el nivel de amabilidad consigo mismas. Por ejemplo: - Aumentan la calidad del sueño; 
Existe un estudio que se hizo en Alemania durante 9 años, donde se vio que fomentar la amabilidad con uno mismo repercutía directamente en la calidad del sueño. Sabemos que la calidad del sueño también tiene otras variables,
Por eso creo que es fundamental ser consciente de la importancia de ese trato más amable con uno mismo que debemos tener, y saber que es una de las herramientas fundamentales que debemos instrumentar para obtener esos beneficios y especialmente fomentarlo desde muy pequeñitos. 

19/2/22

Si Cuidas tus palabras, el lenguaje cuidará de tí. Las palabras positivas nos enseñan a ver el lado favorable de este mundo: Prof.Luis Castellanos

 

Me apasiona el mundo de las palabras y conocer como las palabras moldean nuestro cerebro y nuestra vida.
CUIDA TUS PALABRAS Y ELLAS CUIDARAN DE TÍ
¿Qué es el lenguaje positivo?
- Las palabras construyen todos los días nuestros relatos. 
- Las palabras forjan nuestra personalidad.
- Las palabras forjan nuestra memoria.
- Las palabras forjan nuestra capacidad de ver el mundo.
Y las palabras positivas nos enseñan a ver el lado favorable de la vida y de este mundo.
Las palabras positivas nos protegen de la ingratitud y de la desesperanza, y serán las que nos tienen que acompañar hasta los últimos días de nuestra vida.
Las palabras positivas nos ayudan también a entender nuestra historia y nuestra narración porque las palabras construyen nuestros relatos. Nosotros construimos nuestra personalidad, palabra a palabra. 
Construimos nuestra memoria palabra a palabra. 
Construimos nuestros sueños palabra a palabra, por tanto lo que está aportando es que nuestra personalidad, aquello que nosotros vamos a ser en un futuro va a construirse con unas palabras que nos van a guiar. 
Las palabras aportan también otra capacidad a nuestro cerebro de estar más atentos, más concentrados, aporta energía, aporta creatividad. 
De manera que lo más importante del lenguaje positivo y de las palabras positivas es que están aportando una energía que antes no sabíamos que venía del lenguaje y eso es lo más importante para que sepan los chavales, que se den cuenta que su propio lenguaje activa la vida.
DAniel Khaneman un Psicólogo que ha sido Premio Nóbel de Economía en el 2002 (único vez que no ha sido un Economista), dice que a todos los seres humanos lo que más nos importa es "la historia de nuestra vida", y lo que más deseamos es que la historia de nuestra vida sea una buena historia, con un protagonista decoroso, eso es lo que queremos. 
Y el lenguaje positivo es el que nos genera la capacidad de construir buenas historias. 

¿Y qué efecto tienen las palabras en el cerebro?: 
Las palabras negativas comprimen, lo que hacen es reducir nuestro campo de visión del mundo. 
Las palabras positivas nos hacen expandir la vida, el mundo y nuestra capacidad de encontrar un futuro y un escenario esperanzador.
La Dra Nazareth Castellanos nos muestra en este vídeo cuales son los efectos neuroemocionales de practicar la amabilidad con nosotros mismos, con las personas que nos rodean o con aquellas que interactuamos.
https://www.youtube.com/watch?v=2hsICytHRE0&t=7s







27/9/21

El Eje Intestino-Cerebro: Dra.Nazareth Castellanos


La Doctora en Neurociencia y Física teórica Nazareth Castellanos nos cuenta cómo en los últimos años la relación intestino-cerebro ha revolucionado la comunidad científica y el campo de la psiquiatría y psicología. Las bacterias del intestino (microbiota) producen el 90 % de la serotonina, el neurotransmisor del bienestar y la felicidad, y se ven afectadas por nuestro estilo de vida, como la dieta, el ejercicio, la contaminación, el cortisol
Nazareth Castellanos (Madrid, 1977) se licenció en Física Teórica y se doctoró en Medicina por la Autónoma madrileña. Con másteres en Matemáticas, Neurociencia y Neurocirugía, dirige la primera cátedra de Meditación de España, trabaja en el Instituto IFISC de la Universitat y diserta en la librería Babel.
—Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Cuántos días a la semana es feliz?"
—Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente 
—Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.
—Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.
Thank you for watching
—En Mallorca, siete días a la semana. En Madrid, seis y medio. Gracias al entusiasmo y la aceptación, el eje del budismo. Equivale a humildad sin predisposición, no esperar.
—¿No será argentina?
—¿Yo? No, ni argentina ni psicóloga. Comunico mucho porque, si mi madre no puede entender un artículo científico, no sirve de nada. Doy cursos para mí, no para los alumnos.
—¿Le está hablando a mi cerebro?
Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.