15/11/09

EL OPTIMISMO ES BUENO TAMBIÉN PARA BAJAR LA PRESIÓN ARTERIAL - Dr. Luis Rojas Marcos

"Es totalmente cierto que la alegría, el optimismo, el valor y la dicha causan efectos biológicos en el organismo. Es posible contrarrestar los efectos perjudiciales del dolor, los disgustos y el enojo a través de una predisposición alegre. Sabemos que, desde el punto de vista clínico, con la aplicación de este concepto se logran claros resultados. La psicoterapia eficaz y la correcta práctica de la medicina dependen considerablemente de esta actitud optimista. Así recordaba el Prof. René Favaloro las palabras del Dr.Paul D.White con respecto a la importancia de una actitud optimista ante la vida.

¿Dónde acaba el optimismo y empieza la inconsciencia ante un problema? El optimismo es una actitud que se estudia desde hace poco tiempo y de acuerdo con las investigaciones que se han hecho, hay tres componentes del optimista que ofrecen distintos grados:

1) Lo primero es cómo vemos el futuro, es decir, la esperanza que tenemos de superar algo; 2) Lo segundo, es cómo vemos el pasado, es decir, si enfatizamos los aspectos positivos y sobre las cosas que hemos logrado o si tenemos sentimientos de culpa hacia nuestros errores y si los podemos manejar o significan una gran carga; 3) Y en tercer lugar, cómo vemos el presente, y si ante un hecho negativo pensamos que esto no va a afectar a nuestra persona en su totalidad, y que va a pasar y según la facilidad que tengamos para "autoculparnos" o no por lo que nos sucede o que sucede en nuestro entorno. - En los países donde la tradición juedeocristiana tiene "la culpa" tiene mucho peso, ¿no significaría esto un obstáculo adicional para lograr ser optimista? - Existe una tendencia por variados factores en muchas culturas a tomar al "optimismo" como algo "fuera de lugar". Esto ocurre pricipalmente desde que los filósofos del siglo XVII y XVIII, como el caso de Voltaire, caricaturizasen al optimista en la figura de Cándido. Desde entonces ha quedado esta impronta de que la vida se presenta como un castigo y el que no lo vea así es por ignorancia o ingenuidad, y que no corresponde a la actitud de una persona inteligente. Pero somos optimistas por naturaleza.. -Sí, en el caso de los españoles (y también los rioplatenses), no decimos que lo somos, pero sí, lo somos y mucho, no menos que los neoyorquinos, aunque ellos sí presumen de serlo. El optimismo es en general una característica del ser humano, y esa capacidad para sacarle algo a la vida, ha permitido en parte a que no nos extinguiéramos. Parecería que ahora es más fácil ser optimista cuando le diagnostican a uno una enfermedad, y eso ya no está tan mal visto, ¿no es así? -Efectivamente y a medida que aumenta la información, la enfermedad pierde el elemento misterioso y fatídico. -¿Se puede ser optimista y agobiarse al recibir un diagnóstico grave? - Sí eso es lo más normal, a muchas personas les sucede que en los primeros estadios del shock tienden a pensar: "esto no me puede estar ocurriendo a mí"; eso es una característica de bastante gente. Otros en cambio adquieren una actitud positiva desde el principio y piensan en tantas otras personas a las que también les ha sucedido inclusive cosas peores y que las han superado.Lo realmente útil del optimismo es que nos hace pensar que tenemos el control de nuestra vida, que va a depender de nosotros hacer algo para minimizar, controlar o superar este problema. El pesimista se siente indefenso y tiende a dejarse llevar y no poner de su parte. El optimista se pone más el cinturón de seguridad y hay estudios que dicen que sobrevive más a los huracanes por ejmplo, y es porque busca soluciones y no piensa «que sea lo que Dios quiera». El vendedor optimista vende más, porque no solamente lo hace mejor con mayor gusto y empatía sino que también porque lo intenta más veces. Otra faceta del optimista, ha dicho usted en alguna ocasión, es que tiende a verbalizar más lo que le ocurre... -El optimista es en general más extrovertido, y le pone palabras a los sentimientos, las preocupaciones y los miedos. Es decir, los codifica, e inmediatamente reduce la intensidad emocional de lo que siente. Eso lo sabe la gente perfectamente sin haberlo estudiado y por eso cuando ves a un amigo agobiado le dices «estás mal, a ver, cuéntame qué te pasa». Valentín Fuster, el cardiólogo, dice que comunicarse es bueno para el corazón porque baja la presión arterial.

Leer: 1) El disfrute y la calidad de la vida:

http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/10/el-disfrute-y-la-calidad-de-la-vida.html

2) Presión arterial "nerviosa" o por somatización.¿es realmente peligrosa?

http://drgeorgeyr.blogspot.com/2010/08/presion-arterial-nerviosa-o-por.html

Conceptos extraídos de la entrevista de Sara Carreira al Dr. Luis Rojas Marcos en "LA VOZ DE GALICIA", el 14/11/09


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