17/6/13

Vivir es un riesgo que hay que correr..El riesgo de vivir - Sergio Sinai


EL RIESGO DE VIVIR: SERGIO SINAY
En realidad mis libros salen de la observación del mundo en el que vivo, de transitarlo y de tratar de transitarlo con los ojos, los oídos y el corazón los más abiertos posibles de manera de poder empaparme de los climas, de las inquietudes. Y en ese sentido vengo percatándome de que desde hace un tiempo vivimos en una sociedad paradojica: 1) Por un lado la euforia científica y tecnologica, que nos lleva a una creencia mágica de que la ciencia y la tecnología nos protegerán de todos los peligros. A esto se agregan ciertos dogmas económicos y también ciertos dogmas políticos.
2) Y por otro lado una inquietud o un miedo desmedido a todo, que nos lleva a que aparezcan seguro contra todo. Y esta idea me surgió luego que de un banco me llamaron y me ofrecieron un Seguro que me protegía en los 100 metros alrededor del cajero automático, porque según me dijeron cuando me lo ofrecieron, era que en los 100 metros alrededor de un cajero era el lugar donde yo corría más riesgos de sufrir un robo. Y ese día pensé que un día me ofrecerían un Seguro contra vivir, y ahí entonces apareció esa idea de que "vivir es un riesgo que hay que correr". y que no podemos asegurarnos contra todo.
No podemos asegurarnos todo el tiempo contra todo por lo que "Vivir es un riesgo que hay que correr".
El hecho de que cada uno de nosotros se acueste en la noche en la misma cama que nos levantamos en la mañana, ya es un milagro cotidiano. Todos los días todos somos protagonistas de un milagro porque nadie puede asegurarnos ni garantizarnos que nos acostaremos a la noche en la misma cama que nos levantamos ese día.
Todos los dias atravesamos riesgos que sorteamos con recursos que nosotros tenemos, y muchas veces desconocemos, desvalorizamos, negamos y no desarrollamos.

No hay seguridad contra los riesgos de la vida y es maravilloso que esto ocurra. Porque como la vida no nos ha sido garantizada de antemano, es que estamos en condiciones de desarrollarnos como seres humanos. De salir al mundo y desarrollarnos, en un mundo que nos prueba y que nos hace preguntas, como decía el gran terapueta, médico y filosofo Victor Frankl:  Nosotros hemos venido a esta vida, no a hacerles preguntas a la vida sino a responder las preguntas que la vida nos hace.
Y como nos hace preguntas la vida, decía Frankl (a través de situaciones), porque la vida no habla, con palabras, pero habla con las situaciones que pone delante de nosotros en cada minuto de nuestra existencia. Por lo tanto los riesgos que tememos correr muchas veces son preguntas que la vida nos hace. Hay riesgos que nosotros desconocemos y que forman parte de la vida misma.
Es cierto que hay otros riesgos que nosotros creamos con nuestra inconciencia, a veces con nuestra omnipotencia, a veces con nuestra creencia de que los límites no tienen ninguna función, y que por lo tanto no hay que tener límites, cuando en realidad los los limites orientan, sanan, fortalecen y enseñan. Hay límites que corremos porque la gula por el lucro lleva a desarollos insensatos de ciertas líneas de la ciencia, de ciertas líneas de la tecnología o de la economía, y esos son riesgos evitables.
Hay riesgos que corremos porque quienes deben protegernos, porque se han propuesto para eso, a través de funciones públicas o políticas, no las cumplen y nos dejan a merced de una inseguridad perfectamente evitable. Pero hay otras inseguridades que son parte misma de la vida, entonces hay que deslindar: ¿Cuales riesgos son gratuitos? y ¿cuales riesgos vienen con la vida?, porque a los riesgos que vienen con la vida hay que salir vivirlos, porque si nos tratamos de asegurar contra todo, y nos vamos encerrando en barrios privados, en departamentos blindados, en autos blindados con vidrios polarizados, en cuartos con Panic Room, de que nos estamos defendiendo, de quién nos estamos cuidando en definitiva: del otro, del semejante, del prójimo. De aquel que si nos nombra de alguna manera dejamos de existir, si no nos mira de alguna manera dejamos de existir. El otro es una condición necesaria de nuestra propia existencia. Cuando comenzamos a temerle, a sentirlo sospechoso, a creerlo portador de alguno de los riesgos que tememos, empezamos a fragmentarnos, a encapsularnos y finalmente terminamos temiéndole a la vida. Tanto  asegurarnosz de vivir, termina asegurándonos de no vivir, más que asegurarnos de vivir con sentido.
CARLOS S ABAD: Muchas veces cuando voy caminando por la calle, veo que hay en el cruce de las miradas como una inseguridad, en la que uno y el otro piensa que venimos a atacarnos, y de ello pienso que no hay para la vida un "todo riesgo sin franquicia", no hay,y también de que la vida es una  carrera de obstáculos. ¿quién dijo que la vida era fácil?. Esto de que no pasa nada, de que es todo divertido, o que todo es gracioso, en realidad es una visión desmedida de un mundo sin riesgos, una mirada diríamos adolescente, inmadura, de que se puede estructurar un mundo sin riesgo alguno.
Mi madre nació en 1931, o sea que fue engendrada en la crisis del 30, ollas populares, la gran debacle económica de EEUU y en mundo, poco para comer, sin embargo los abuelos nuestros se animaron a la vida. Muchos más pasaron la primera guerra mundial, pasaron la segunda guerra, el holocausto.
SERGIO SINAI: Mi madre vino en 1922, vino a los cuatro años en un barco que fue puesto en cuarentena porque había una epidemia de tifus, y su propia madre murió cuando ella tenía cuatro años y mi madre va a cumplir 91 años, vivió la vida con "Resiliencia", porque todos somos resilientes. Resiliencia es una capacidad que tienen ciertos metales para recuperar su forma luego de algún impacto que los ha deformado. Y los seres humanos sufrimos de esos impactos (sufrimos de meteoritos invisibles que nos golpean todo el tiempo), y sin embargo estamos capacitados para resistir y seguir, y uno de los necesarios requisitos para dearrollar la resiliencia es la presencia del otro, el amor, la solidaridad, la empatía, la mirada, esto que recién decías.
CARLOS S ABAD: Me gusta mucho la palabra del Cardenal Bergoglio: (actual Papa Francisco):  La projimidad.
SERGIO SINAI: Es extraordinaria esa palabra, porque así como se escribe México y se dice Méjico, también se escribe Prójimo y hay que leer Próximo. Projimidad es la proximidad de mis semejantes. Es el mejor seguro que podríamos buscar y es asegurarnos, acercándonos al otro y no alejándonos del otro, no convirtiéndolo en el sospechos. El mayor riesgo a correr es el riesgo del vínculo, porque el otro no es un clon mío.
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