17/4/14

LA PROCRASTINACIÓN... UNA CONDUCTA QUE GENERA INSATISFACCION Y SENSACIÓN DE TIEMPO PERDIDO

La Procrastinación (o procastinación como también se la conoce) es la tendencia que padecen algunas personas en forma sistematica a dilatar, a postergar, a posponer, a dejar para más tarde, a dejar para
mañana, o para último momento  aquellas tareas, compromisos o actividades que se deberian hacer en ese momento o en un tiempo determinado y que no admiten ni hay necesidad real y objetiva para posponerlas. Tareas estas que son reemplazadas por otras actividades mas irrelevantes pero transitoriamiente mas placenteras de realizar.
 La Procrastinacíón es básicamente una conducta de evasión, que busca EVITAR realizar aquellas tareas que ...NO NOS SUSCITAN UNA RECOMPENSA INTENSA E INMEDIATA, o de las que no somos capaces de interiorizar sus beneficios posteriores a corto, medio o largo plazo; y su reemplazo por otras tareas distintas a las que nos entregamos con extremo entusiasmo y eficacia, aunque no son urgentes, ni necesarias para nuestros proyectos, que resultan irrelevantes y nos dejarán una sensación de vacío y tiempo perdido.
¿QUE ES LA ABULIA?: La Abulia es un estado de ánimo donde la energía, la fuerza de voluntad, el entusiasmo y la motivación se encuentran bajo mínimos. Una persona deprimida suele estar abúlica, sin ganas de hacer nada, mucho menos de emprender proyectos. En otras palabras, es "estar desganado".


 ¿Qué podemos hacer en el día a día para controlar poco a poco la procrastinación?:  Desde que la relación entre jóvenes y procrastinación es creciente pero no es una ley de hierro: ni todos los jóvenes procrastinan por igual, ni todos los adultos han dejado de hacerlo (en realidad, lo siguen haciendo la mayoría).
Lo que podemos hacer lo resumiré en 1+10 pautas. La pauta que va suelta, es la madre de todas las pautas (en esta vida moderna).
Suprimir las tentaciones electrónicas es la técnica antiprocrastinación más eficaz, por encima de cualquier discurso sobre la importancia de la motivación.
El sonido de las llamadas telefónicas, los mensajes, el correo, las redes, etc., nos han convertido en una especie de perros de Paulov, y reaccionamos automáticamente ante estos estímulos en forma incontenible, sin asumir cuánto afecta las relaciones, nuestra formación y productividad esta  interrupción de la atención y el trabajo decenas de veces.
Pareciera que estuviéramos bien dispuestos a pagar el precio de esas interrupciones a cambio de la sensación de conexión permanente.



10 Formas de luchar contra la procrastinación: Carlos Arroyo en El Pais de Madrid:
http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2013/03/10-formas-de-luchar-contra-la-procrastinacion.html
  1. Establecer metas. Las metas generan espirales de éxito muy eficaces. ¿Cómo deben ser? a) Específicas (no tan genéricas que no muevan a la acción);  Secuenciadas (parciales, pero dentro de una senda global); Accesibles (pero no tan ínfimas que no supongan progresos) y Temporalmente realistas. Además, mejor de acercamiento que de evitación o negativas.
  2. Tomar decisiones y comunicarlas. Las decisiones formales y explícitas ayudan a doblegar el sistema límbico: la parte planificadora de nuestro cerebro se impone así a la impulsiva. El compromiso es más difícil de incumplir cuando hay una resolución solemne y pública.
  3. Apoyarse en rutinas positivas para automatizar el trabajo y alejar tentaciones. Las rutinas son apoyos esenciales de los objetivos a largo plazo, porque, al automatizar el trabajo, alejan tentaciones y distractores. Cualquier procrastinador puede rendir tanto como quien no lo sea, siempre que se agarre a las rutinas. Evitar las excepciones impide que se conviertan en reglas, porque la primera dilación es un camino abierto a la segunda.
  4. Romper la barrera del minuto -1. La verdadera barrera que hay que romper es el minuto anterior a comenzar a trabajar. Ese es el gran obstáculo. Si se supera esa gran barrera inicial, todo resultará más llevadero y se habrá evitado el mayor riesgo de procrastinación.
  5. Evitar las tentaciones para evitar los peligros. Distanciar las tentaciones (tareas o distracciones alternativas) multiplica su demora de satisfacción y reduce su poder motivador. Siempre es bueno interponer obstáculos entre el trabajo y la tentación. La técnica del envoltorio consiste en pensar en la tentación como algo lejano, abstracto, incierto, indefinido, sin dejarse atrapar por sus detalles más atractivos (como si en lugar del sabor y la textura del chocolate fuéramos capaces de visualizar solo una caja de bombones envuelta en papel opaco).
  6. Anotar ideas para expulsarlas de la mente. Anotar las ideas ajenas al tema en el que se trabaja evita un gran riesgo de desconcentración y de procrastinación. Como es difícil suprimir los pensamientos a pura fuerza de voluntad (si nos obligamos a no pensar en algo, probablemente acabemos pensando en ello más aún), necesitamos la ayuda del taco de notas, que los echa de la cabeza y evita que se nos queden flotando.
  7. Buscar la cara agradable de lo desagradable. Así se eleva la valoración de las tareas duras y, por lo tanto, su escaso poder motivador. Manipular mentalmente la tarea y asociarla a algo que nos resulte agradable eleva la motivación. Además, autopremiarse y autohalagarse potencia la autosatisfacción.
  8. Visualizar los logros deseados para vivirlos por anticipado. Recrear situaciones de forma intensa hace que nuestra mente se active y genere una especie de imagen como si se hubieran producido tales logros. Si somos optimistas y visualizamos activamente las metas, habremos dado un paso hacia ellas. Por el contrario, tener miedo a fallar incrementa las posibilidades de fallo.
  9. Evitar los argumentos autoabsolutorios o autopermisivos. Si decimos “no pasa nada por un día que me retrase, tengo tiempo”; “miro Facebook, pero solo cinco minutos”; “ya empiezo mañana, que es lunes”, no nos miramos en un espejo real ni daremos pasos hacia el cambio correcto.
  10. Combatir el aburrimiento. El aburrimiento empuja de cabeza hacia la procrastinación. Hay pautas para inflar artificialmente el interés de las tareas: cambiando la manera de abordarlas, marcando pequeños hitos, recortando los tiempos de las tareas parciales como en una autocompetición, conectando mentalmente la tarea pequeña en un todo mucho más importante. Enganchar las tareas en otras de superior rango y de mayor importancia es eficaz. Y, desde luego, el cansancio es un factor que multiplica el desinterés y reduce la capacidad de esfuerzo

Todas estas pautas son eficaces, lo que no quiere decir que sean sencillas de implementar o manejar con maestría. Lo que interesa es que nuestros hijos las conozcan y que, para su puesta en práctica, reciban nuestra ayuda. El tema no es simple, porque la tendencia a la procrastinación está muy arraigada en nuestro cerebro; de hecho, podríamos decir que es natural. Pero es una batalla que merece la pena emprender.
El premio es mejorar sustancialmente la forma de trabajar. Y sufrir mucho menos, para qué negarlo.

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