30/1/20

Como hablar y como interactuar con quienes piensan distinto que nosotros: Guadalupe Nogués


Tengo un tema con la verdad y con las conversaciones. Me formé como científica pero terminé tomando caminos extraños.
La ciencia es una manera de hacerles preguntas al mundo y de escuchar sus respuestas .... nunca sabremos todo pero eso no quiere decir que no sepamos nada. Hay mucho que ya sabemos, sin embargo la evidencia a veces es dejada de lado a la hora de tomar decisiones o a la hora de tomarnos una imagen del mundo.
Por ejemplo ya sabemos que el cambio climático es una realidad, pero hay quienes lo niegan.
Ya sabemos que las vacunas funcionan y son seguras, pero también hay quienes dudan. Esa fue mi primera decepción, las evidencias son necesarias pero no suficientes.
Con esto se me abrió un nuevo camino y pensé que el camino para resolverlo era la educación, así que dejé el laboratorio y me dediqué a enseñar, porque amo la docencia y el aula es uno de mis lugares preferidos. Pero ahí encontré el mismo problema que antes. Estaba enseñando sobre vacunas y una estudiante me dijo que ella no se vacunaba porque las vacunas le parecían peligrosas.
Mi intuición me llevó a pensar que decía eso porque no sabe del tema y que si yo le explicaba iba a cambiar de opinión. Hice eso pero no funcionó. La evidencia no alcanza y la educación no alcanza. Segunda decepción. Esto que me sucedió con la estudiante fue mi primera experiencia personal con la post-verdad. Eso que sucede cuando aunque la información está, se deja de lado y se sigue con las emociones o con las creencias. Entonces con esto se abrió un nuevo camino.... Será un problema de comunicación? ... y como la ciencia es una herramienta la usé para estudiar la post-verdad. Empecé a conversar con personas que desconfían de las vacunas y a encontrarme con médicos y periodistas para tratar de mejorar la comunicación sobre el tema, y ahí entendía que nunca había aprendido a conversar con los que piensan distinto.
Por ejemplo como dialogamos cuando el problema no es la evidencia sino que es un desacuerdo ideológico. Hay experimentos que muestran que cuando la gente conversa solamente con lo que piensan igual, sus opiniones se vuelven más extremas y homogéneas.  Pero para tener una democracia saludables necesitamos que los que piensan distinto puedan tener conversaciones amplias, honestas y profundas, pero esto no es lo que está sucediendo.
Cada discusión, cada desacuerdo, cada conversación parece una batalla entre el bien y el mal.
Nuestras opiniones en vez de ser provisorias, puentes para comunicarnos con otros, son inamovibles, son una  zanja que cavamos y que separa a los que están de nuestro lado de los otros. El dialogo desaparece, el acuerdo es imposible y el mundo se fragmenta en una combinación explosiva de agresión y desconfianza.
Podemos hacer algo?. No todas las opiniones nacen iguales, algunas son débiles o temporarias, otras son intensas o duraderas y otras se vuelven parte de nuestra identidad.
Cuando pasa eso, cualquier duda sobre lo que pensamos, se vuelve una duda sobre quienes somos y eso se vuelve una duda sobre quienes somos y eso nos resulta insoportable. Además la necesidad de mantener nuestra integridad nos hace agruparnos con los que están en nuestra misma posición. Esto es el tribalismo y por eso a veces ni la evidencia ni la educación funcionan ... porque no es que pensamos algo.... somo ese algo.
El daño del tribalismo no es que solo genera un clima de conflicto permanente, sino que también genera silencios. Algunos nos retiramos del debate pero no porque no tengamos opiniones o no nos importe lo que pasa. NO somos tibios, sea por el clima de agresión, porque las cosas no avanzan, por miedo, por hartazgo, por la penalización social del disenso. Por uno o varios de estos motivos, abandonamos la conversación en silencio. Es un silencio ruidoso y así la imposibilidad de dialogar hace que el número de voces disminuya y a veces hasta que quede una voz sola. Se confunde silencio con asentimiento y se crea una falsa ilusión de consenso. Como se oye una sola opinión parece que hay una sola opinión.
Y Entonces cualquier otra opinión ya no es solamente distinta, es disonante, es ajena y debe ser eliminada.
En general asociamos la idea de censura con la de un poder que prohibe desde arriba, pero hay otra forma más sutil, la censura desde abajo, la que a través de herramientas de disciplinamiento social, como por ejemplo subiendo el tono de la pelea, genera que nos retiremos.
Esto es una amenaza a la libres expresión y me hace pensar que también es un problema para la democracia, tanto en nuestro pequeño entorno como a gran escala.
Parecería entonces que hay solo dos opciones, o mostramos nuestras ideas despreciando a los que no piensan como nosotros o nos callamos y al hacer eso cedemos el control a los que deciden hablar. Pero este es un falso dilema, hay otra opción, pero necesitamos hacerla evidente porque está oculta en este mar de tribalismo. Podemos tener posturas definidas, inclusive muy intensas sin subirnos a la dinámica del discurso intolerante.
Para romper con el tribalismo, para buscar la mayor cantidad de voces, para salir de esta dinámica de amigos y enemigos, propongo distinguir entre ?Que creemos y cómo lo creemos. Y si a este como lo volvemos no tribal, podemos plantear nuestras opiniones sin lo que pensamos se convierta en lo que somos. Reaparecen los matices y las conversaciones se vuelven posibles. a partir de ahí se pueden construir consensos, que son producto de lograr acuerdos a pesar de nuestras diferencias.
Pero cuando hablo de estas ideas me suelen hacer algunas críticas.
No es evitar los conflictos, porque si no nos expresamos porque nos sentimos alienados o expulsados,  no estamos participando en la toma de decisiones, pero todos vivimos bajos las consecuencias de esas decisiones. Entonces como no nos da todo lo mismo, necesitamos hablar. Pero si no queremos hablar en este clima hostil, porque no nos agota o porque no nos conduce a nada, tratemos de superar este modo tribal, más allá de lo que pensemos.
QUIZÁ TENGAMOS MÁS PUNTOS EN COMÚN CON QUIENES PIENSAN DISTINTO PERO QUIERE CONVERSAR, QUE CON QUIENES COMPARTIMOS ALGUNA OPINIÓN PERO SON INTOLERANTES:
También me suelen decir que no hay mucho que podamos hacer a nivel individual para salir del modo tribal, pero creo que sí hay cosas que podemos hacer y tengo por lo menos tres sugerencias que podían ayudar.
1. Promover el pluralismo: promoverlo activamente, así el disenso se vuelve visible y eso es importante porque solo si incluimos el disenso podemos lograr un verdadero consenso.
2. Poder hablar sin sentir que se nos penaliza socialmente, pero también debemos ser capaces de escuchar voces que no nos gustan. El momento de defender la libertad de expresión es ahora, cuidarla es más fácil que recuperarla. Aprender a conversar mejor, a encontrar mejores maneras de estar en desacuerdo. Conversar no es esperar nuestro turno para hablar, tratando de imponer nuestras ideas por la fuerza o por la insistencia. Es escuchar para entender al otro. Sin escucha no hay conversación.
3. Separar las ideas de las personas. Bajo el tribalismo, atacar una idea hace que la persona se sienta amenazada porque siente que se la ataca como persona, pero con esa actitud como vamos a mejorar las ideas. Necesitamos discutirlas para que sobrevivan las mejores.
Las personas merecen respeto, las ideas tienen que ganárselo.
Los humanos somos inventores y en algún punto o en algún lugar inventamos  la idea de sentarnos junto al fuego a conversar. En algún punto las conversaciones y el fuego se parecen. Los dos están siempre entre dos peligros:  el de extinguirse y el de crecer de forma descontrolado. Nos llevó tiempo pero aprendimos a manejar el fuego, aprendimos a mantenerlo vivo para que no se apague, y también aprendimos a controlarlo para que no nosdestruya, quizá haya llegado el momento de aprender a hacer los mismo con las palabras.


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