Mostrando entradas con la etiqueta ejercicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ejercicio. Mostrar todas las entradas

27/9/21

El Eje Intestino-Cerebro: Dra.Nazareth Castellanos


La Doctora en Neurociencia y Física teórica Nazareth Castellanos nos cuenta cómo en los últimos años la relación intestino-cerebro ha revolucionado la comunidad científica y el campo de la psiquiatría y psicología. Las bacterias del intestino (microbiota) producen el 90 % de la serotonina, el neurotransmisor del bienestar y la felicidad, y se ven afectadas por nuestro estilo de vida, como la dieta, el ejercicio, la contaminación, el cortisol
Nazareth Castellanos (Madrid, 1977) se licenció en Física Teórica y se doctoró en Medicina por la Autónoma madrileña. Con másteres en Matemáticas, Neurociencia y Neurocirugía, dirige la primera cátedra de Meditación de España, trabaja en el Instituto IFISC de la Universitat y diserta en la librería Babel.
—Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Cuántos días a la semana es feliz?"
—Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente 
—Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.
—Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.
Thank you for watching
—En Mallorca, siete días a la semana. En Madrid, seis y medio. Gracias al entusiasmo y la aceptación, el eje del budismo. Equivale a humildad sin predisposición, no esperar.
—¿No será argentina?
—¿Yo? No, ni argentina ni psicóloga. Comunico mucho porque, si mi madre no puede entender un artículo científico, no sirve de nada. Doy cursos para mí, no para los alumnos.
—¿Le está hablando a mi cerebro?
Le hablo al cuerpo entero. El corazón percibe, el intestino siente y el cerebro interpreta, integra más que suma. Hemos metido la caca en la neurociencia.
—No sé usted, pero mi cerebro es un mentiroso compulsivo.
—El tuyo y todos los demás. Los cerebros son mentirosos, narcisistas, y con una respuesta negativa fuerte. Cuando nos damos cuenta, esas características se diluyen.
—Es más fácil creer en Dios que en el cerebro omnipotente.
—Ambos están sobrevalorados y son lo mismo. Si sustituyes Dios por Naturaleza, no te perderás nada. Y es más fácil creer en el cerebro porque no ha acabado de evolucionar.
—El cerebro grasiento vale, pero el corazón es una mera bomba hidráulica.
—Eso es lo que pensábamos durante los últimos trescientos años, pero tiene un papel importante como sede de la mente, en el sistema cognitivo y emocional
—¿Entonces los románticos tenían razón?
—La tenían. Cuanto más se conecta al cerebro el corazón, que es una metáfora, más pensamos en nosotros mismos. Sigue tu corazón, pero si tu corazón sabe adónde va.
—¿La felicidad depende de las bacterias del intestino?
—Pues mucho, sí. La serotonina, el neurotransmisor más involucrado en el estado de ánimo, se produce en el intestino. Influyen la dieta, la contaminación, el estrés.
—¿No estábamos en que el estrés era bueno?
—Es bueno y nos hace evolucionar, salvo cuando es crónico. El estrés es mucho mayor en Madrid que aquí, nada más llegar noté que en Mallorca se caminaba más lento.
—El paso siguiente es recomendar la oración.
—Las religiones dejaron un hueco que todavía está por cubrir. No creo que haya que orar, porque hizo daño, pero se debería cumplir con un papel de acompañamiento.
—Habla usted con las manos, eso en el papel no se ve.
—La información que recibimos del cuerpo del otro prioriza a la palabra. La expresión corporal no miente, nada puede suplirla. Quien me mira, interpreta mi cuerpo.
—¿Cómo es un cerebro femenino?
—Diferente del masculino. Anatómicamente es más pequeño y con más conexiones neuronales. Al incorporar el cuerpo a la neurociencia, se observan nuevas diferencias.
—Estamos llegando al punto en que ningún hombre puede satisfacer a una mujer.
—Pues a mí sí me satisfacen.
—Si me lo preguntan, más sexo y menos autoayuda.
—Totalmente. Menos rumiar, porque el acto sexual involucra zonas del cerebro que desconectan partes del yo. Es liberador.
—Cuesta juntar UIB y felicidad en una misma frase.
—Mi receta es tener un pie dentro y otro fuera de la universidad en general. Empecé a disfrutar de la ciencia, plagada de tabús, cuando me asomé fuera y puede hablar de felicidad o bienestar.
—¿En qué momento la cháchara deja de ser ciencia?
—La cháchara es necesaria, porque nos planteamos temas que no podemos medir. Se vuelve a promover a filósofos a las neurociencias.
—¿A sus actos va la gente que no cree en las vacunas?
—No, tengo muchos médicos o psicólogos. Son gente curiosa y de nivel intelectual alto, con mucho respeto y que quieren aprender a conocerse.
—Un algoritmo habría predicho que esta entrevista acabaría mal.
—Seguro que no si hubiera conocido a los dos elementos, y además no somos algoritmos.
—Pues el mundo está gobernado por algoritmos.
—La ciencia no pone punto y final, no es una religión, lo que hoy damos por seguro será superado en cuarenta años por nuestros hijos. ¿No te gustaría conocer los avances científicos de aquí a tres siglos?
—El ser humano se habrá extinguido para entonces, ¿todo esto es un juego para distraer a la muerte?
—Jugamos a distraer a la vida, porque no nos damos cuenta de ella. Es el gran error, porque se debe disfrutar de cada paso y dar gracias. Hay que no distraerse de la vida.

16/2/17

10 señales que nos indican que llevamos una buena vida

Estas son algunas 10 señales que revelan que realmente estamos teniendo una buena vida, ellas nos servirán para que valoremos nuestro día a día y nuestros logros.

1. No tienes miedo a pedir ayuda
Pedir ayuda no es para nada una debilidad, aunque muchos no lo crean, es una fortaleza. Para crecer como personas debemos aceptar que no lo sabemos todo y que no hay nada de malo en ello.
2. Aprendes que en todo hay límites a respetar.
Entiendes que cada persona ha de ser consecuente con sus actos y, por lo tanto, tú lo eres.
Has vivido lo suficiente para saber que quieres en tu vida y qué no y vives de acuerdo con ello.
3. Te alejas de las cosas que te hacen daño
El amor propio es una clave del éxito.
Tenerte el respeto y estima suficiente como para decir NO a las cosas que te hacen daño, te debilitan y no te dejan llegar donde quieres es un punto fundamental.
4. Has aprendido que los fracasos son parte del autocrecimiento
Para conseguir el éxito se ha de pasar por varios fracasos anteriores.
Con cada error que cometemos aprendemos y por lo tanto sabremos cómo manejar futuras situaciones de manera más exitosa. No te sientes fracasado cuando algo no te resulta, de hecho, te sientes exitoso por haber intentado algo que no era fácil.
5. Te rodeas de personas que aportan en tu vida
Tener algunas personas de confianza que te quieran es un éxito que no muchas personas tienen, así que deberías sentirte muy orgulloso/a de ello. Además buscas ser una persona que ayude y aporte en la vida de los otros y entregas tu cariño y amor sin esperar nada a cambio.
6. No te quejas mucho
Sabes que no hay necesidad de quejarte, no porque todo esté perfecto en tu vida, sino porque sabes que es mejor para ti y para todos que te recuerdes las cosas buenas que tienes y no la malas.
Si estás en un momento donde te cuesta ver todas esas cosas positivas un buen ejercicio es pensar en las cosas que te hacen sonreír en la vida, pueden ser cosas muy sencillas, como apreciar los regalos de la naturaleza.
7. Celebras los éxitos ajenos
Que alguien que no seas tu consiga su meta es algo que aplaudes.
Sientes genuina felicidad por los logros de los demás y además sabes que puedes tomarlos como fuente de inspiración y motivación para conseguir tus metas.
Tener una actitud positiva hacia los demás hará que generemos un bucle de buenas energías que nos ayudarán en nuestro crecimiento personal.
8. Aceptas que hay cosas que no se pueden cambiar
Eres realista y aceptas que hay cosas en la vida que no se pueden cambiar.
Tienes claro que lo que si puede cambiar es tu perspectiva de las cosas, si hay algo que hoy ves como negativo, pero mañana consigues verlo desde un punto de vista más positivo, entonces estás teniendo éxito.
9. Sabes que no puedes complacer a todo el mundo
Sabes que no puedes complacer a todo el mundo y estás tranquilo con eso, ya que eres fiel a ti mismo y auténtico en las cosas que haces.
Tienes tus ideales, amor propio y disfrutas de la vida.
10. Te sientes feliz
No importa si no tienes una mansión, si no tienes un coche de lujo o todas las cosas que las personas confunden con la felicidad. Tu felicidad no reside en las cosas materiales, se encuentra dentro tuyo, en tus experiencias de vida y en las personas con las que te rodeas. Si sientes que eres feliz tienes una gran razón para sentir que estás siendo exitoso en la vida.

“Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo” – León Tolstoi

15/9/15

30 CONSEJOS PARA DISFRUTAR DE LA VIDA Y EL CIRCULO DE LA MOTIVACION - Dr.Valentín Fuster


1.  Al levantarte en la mañana, hazte un propósito definido.
2.  Mira al cielo al menos una vez al día y date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.
3.  Camina de 10 a 30 minutos todos los días; mientras caminas, sonríe.
4.  Has deporte con mayor frecuencia.
5.  Siéntate en silencio por lo menos 10 minutos cada día; enciérrate si es necesario.
6.  Escucha buena música todos los días.
7.  Vive con las tres E’s:  Energía, Entusiasmo y Empatía.
8.  Date un tiempo para buenos leer libros. Leer a los hombres buenos.
9.  Elimina el desorden de tu casa, tu auto y tu escritorio y deja que nueva energía fluya en tu vida.
10.  Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender.
11.  Sonríe y ríe más.
12.  No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.
13.  La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
14.  Ponte en paz con tu pasado; así no arruinará tu presente.
15.  No compares tu vida con la de otros; no tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.
16.  Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tú mismo.
17.  Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
18.  Aprende algo nuevo cada día.
19.  Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.
20.  No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.
21.  Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo; tu familia sí lo harán.  Mantente en contacto con ellos.
22.  Desecha cualquier cosa que no sea útil, bonita o divertida.
23.  La envidia es una pérdida de tiempo; tú ya tienes todo lo que necesitas.
24.  Lo mejor está aún por venir.
25.  No importa cómo te sientas, levántate, vístete y actua.
26.  Llama a tus familiares con frecuencia y mándales correos diciéndoles que piensas en ellos.
27.  Recuerda que estás demasiado bendecido como para estar estresado.
28.  Disfruta del viaje.  Sólo tienes una oportunidad; sácale el mayor provecho.
29.  La vida es bella, disfrútala mientras puedes.
30.  Cada noche antes de acostarse da gracias por lo recibido y logrado.
Material de consulta:   
http://drgeorgeyr.blogspot.com.uy/2015/07/solo-el-dialogo-entre-los-hombres.html