20/12/13

La memoria realmente nos cuenta cuentos de fragmentos de recuerdos: Felicidad, recuerdos y atención: los finales son muy importantes - Daniel Kahneman



Hoy hablaré de felicidad, de recuerdos, de atención e iremos directo al grano ya porque hay mucho por decirles. Les propondré que cuando les pregunte o se pregunten algo, alguno de sus dos "yo" puedan dar la respuesta. Si yo o algún médico les preguntara; ¿te duele algo ahora?, quién responde es el "yo de la experiencia", pero si el médico pregunta "has dormido bien hoy o cuánto dolió algo ayer", quién responde sería un "yo diferente", ya que no se trata del presente sino del pasado, y a ese "otro yo", lo llamaré el "yo que recuerda".

El "yo de la experiencia" va por la vida momento a momento, e incluso podríamos contar la cantidad de momentos... la psicología tiene una idea de cuánto dura un momento y se puede definir de varias formas, pero pueden pensar en un momento como algo que dura tres segundos. Con esta duración habría 20 recuerdos es cada minuto, y es posible calcular cuántos podría haber en un mes, en un año y en toda una vida. Lo que sucede con esos momentos tan breves de experiencia es que se van para siempre. Casi todos los momentos de nuestra vida nos nos dejarán siquiera un recuerdo importante. Lo que nos quedará es lo que tiene el "yo que recuerda"; con cuentos, y este yo cuenta cuentos. La memoria cuenta cuentos. Tan pronto como termina un evento tenemos un cuento y este cuento tendrá un principio, un desarrollo y un desenlace final, así como causas, intenciones, metas; algunas de ellas se alcanzarán y otras no. Pero la vida, como es vista por el "yo que que recuerda", es un conjunto de cuentos. Lo más importante de esto es que lo único que nos queda son los cuentos, la experiencia ya pasó, y eso puede crearnos complicaciones. Creo que todos nos confundimos entre memoria y experiencia y les daré un ejemplo que me impactó de verdad, esto es algo que me sucedió después de dar una charla. Una persona nos compartió una experiencia suyo y la contó.El otro día escuchaba una sinfonía realmente gloriosa, pero casi al final de la sinfonía escuché un sonido detestable en el disco, un chirrido agudo, el hombre agregó algo emotivo y eso arruinó la experiencia total. Si lo piensan un poco no arruinó la experiencia entera porque esta ya había pasado, escuchó 20 minutos de música gloriosa. Lo que arruinó fue el recuerdo de esa experiencia. El final arruina el recuerdo y para el individuo esto es todo lo que queda, lo que puede conservar, ya que no hay mucho que pueda conservar.. por lo que decía que fue una mala experiencia.

Podemos ver la vida de dos formas diferentes, en una de estas formas lo importante son los 20 minutos de experiencia, de la otra forma, la del “yo que recuerda”, lo único que importa es lo que te queda después.. es la historia que queda después.

Obtuve tres moralejas de este cuento:

1)      La primera es que no siempre debes creerle al “yo que recuerda” porque casi nunca sabe ni en qué está pensando, ni tiene una idea clara de los sucesos del pasado. Lo que tiene es un cuento sobre el pasado y este no es siempre acertado.

2)      Lo segundo que me gustaría señalar de esto es lo que queda de la experiencia, la calidad de la historia, y es cierto para todas las historias. Se determina, en gran medida por lo que sucede en el desenlace. En el caso del ejemplo el desenlace fue malo, así que quedó como que todo fue malo y así funciona nuestra memoria del recuerdo en donde los finales son muy importantes. Si las cosas terminan bien es porque fueron buenas y si terminan mal es porque fueron malas.
Y el tercer punto, es que si existe una diferencia básica entre la vida del “yo de la experiencia” y la vida del “yo que recuerda”, en la forma en que perciben el tiempo. En los cuentos el tiempo casi no importa. Pero para el “yo de la experiencia”, el tiempo es absolutamente esencial... (continuar escuchando la conferencia en el vídeo)

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