29/3/15

La forma como vemos el mundo teñirán todas nuestras emociones y estados de ánimo. Quién solo piensa en sí, lleva una vida miserable - Matthieu Ricard


Matthieu Ricard: Su Santidad esta mañana, nuestro amigo Lord Layard mencionó que  la subestimada importancia de las enfermedades mentales queda reflejada en que el 40% de la discapacidad, eso significa el número de días, meses y años que no podemos trabajar, que no podemos funcionar en la vida.
No significa el número de muertes, sino el número de días que uno es incapaz de funcionar correctamente en su vida, y el 40% de todos los días de nuestra vida en la que no somos capaces de funcionar está relacionado con las enfermedades mentales. Y por enfermedades mentales nos estamos refiriendo a trastornos como la depresión, que toma cuenta del 8% de las incapacidades. 
Nos estamos refiriendo también a las fobias, la ansiedad, los trastornos post-traumáticos e incluso a casos más graves como la esquizofrenia, y todo junto aporta como un 12% más. 
También tenemos diferentes tipos de adicciones, donde el alcoholismo toma cuenta del 8% de las discapacidades y otro 2% por el uso de drogas. 
Ahora comparado con eso, si analizamos que el cáncer representa solo el 2% de las incapacidades, es muy significativa la repercusión de los desórdenes cerebrales. 
Por supuesto que el número de muertes por cáncer es mucho mayor de las que suceden por las enfermedades mentales, pero sea que uno se cure, o uno se muera, en general, el cáncer no es una enfermedad que incapacite por muchos, muchos años.
Las enfermedades el corazón representan un 5% de las incapacidades. Eso significa que gran parte de la influencia negativa en la calidad de vida, se debe a la enfermedad mental. Claro que algunos de ellos se deben a defectos básicos en nuestro cerebro como el Alzheimer cuando envejecemos, que es como un deterioro del cerebro, o ciertas formas de esquizofrenia, etc., pero mucho tiene que ver con las funciones de la mente. 
Mentes en estado no saludable como en el estado de depresión, por supuesto que son un fenómeno complejo.
Algunas enfermedades mentales tienen que ver también con los químicos del cerebro, pero mucho tiene que ver con la manera en que tratamos con el mundo, con la manera con la que nos relacionamos con los demás. Rumiamos todo el tiempo, el pasado lleno de esperanzas y expectativas y miedos y con un enfoque muy centrado en nosotros mismos.
Me pregunto que va a pasar y perdemos el sentido de la vida, perdemos la capacidad de expresar y sentir amor, todos esos son problemas mentales. El ansia (deseo), lo que lleva a diferentes tipos de adicciones y cuando se hace más grave.. comienza con una mente que ha perdido su equilibrio.
Comenzamos sintiendo que algo es placentero, y luego lo deseamos una y otra vez y otra vez, y los neurocientíficos dirán que se ha comenzado a construir algo en el cerebro que se trata solo de “desear”. Es diferente de lo que da placer. Al final uno  no lo disfruta más, pero uno lo desea, y así uno se convierte en un adicto a ese deseo. Eso es construido por la mente. Así como es construido por la mente, una mente sana también puede encontrar “remedios”. 
Sabemos que la atención basada en terapia cognitiva, el mindfulness, la mezcla de los métodos de Aaron Beck con la meditación son algunas de las maneras más eficaces para reducir y prevenir la recurrencia de la depresión en un 30-40%. 
Para las personas que han tenido 3 o 4 o de 2 a 3 episodios, estas técnicas pueden ser tan eficaces como los medicamentos.
Una vez más es necesario estar trabajando con una mente sana, pero lo claro es que subestimamos ampliamente el poder de la transformación de la mente. 
“Esto está mal”.. 
“Yo soy así”..y dedicamos la mayoría de nuestras expectativas y temores en arreglar las condiciones externas. 
“Si hago eso voy a ser feliz”. 
"Si no hago eso no puedo ser feliz”. Cosas así. Por supuesto que necesitamos mejorar las condiciones externas de este mundo, en especial donde estas condiciones externas son terribles, donde no hay paz, no hay comida, no hay salud. 
Pero aún así, eso no quiere decir que no tengamos que tener cuidado con la mente sana. Y esto es lo que nosotros y muchos otros estamos haciendo.
Entonces una mente sana es obviamente necesaria, porque es con nuestra mente con la que trabajamos desde la mañana hasta la noche. Puede ser nuestro mejor amigo, pero también puede ser nuestro peor enemigo, nos guste o no nos guste.
La manera en que funcione nuestra mente, le dará color a todo nuestro y según el color que le de será lo que experimentemos. 
Luego están todos estos enfoques que han sido desarrollados por las ciencias budistas, las ciencias contemplativas, por muchas de las tradiciones, sobre cómo desarrollar una mente que sea más libre de estas emociones destructivas, del deseo obsesivo, del odio, del resentimiento, de los celos, del orgullos y de la confusión mental. 
Y cómo mejorar las habilidades y los factores que conducen a una mente sana y a un mayor bienestar. Amor bondadoso, compasión, liberarse interiormente de pensamientos errantes. 
Aprender a sentir confianza interna, fuerza interior y sobre todo sentir y experimentar el amor altruista, la compasión, la empatía, la misericordia y la bondad. Atributos todos estos que es sabido que dan la mayor plenitud, no solamente para uno mismo sin que obviamente para los demás.
Entonces la mente sana está íntimamente relacionada con este tipo de cuidado, benevolencia, altruismo, amor, compasión.
Porque si solamente estamos con el “yo”, “yo”, “yo”, desde la mañana hasta la noche, es esa una condición muy miserable para uno y además quién así funciona le hace miserable la vida a los demás. Es una situación perdedora, perdedora, perdedora, una situación en la que todos pierden.

La compasión por supuesto es el mayor logro de los estados mentales, y por supuesto, obviamente vamos a hacer felices a los demás y es esa una condición ganadora, ganadora.

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