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17/6/21

La búsqueda constante del equilibrio en la vida nos lleva a construir sólidos puentes de comunicación humana - Dr.Jorge de Paula

La armonía y el equilibrio emocional están en la vida interior y en evitar aquellos sentimientos que corroen el alma, tales como la ingratitud, el pesimismo, la envidia, la inquina, el egoísmo, la sed de venganza, la avaricia, la pereza ... son todos venenos que se ingieren poco a poco, sin que muchas veces nos demos cuenta de ello.

Indudablemente el mundo moderno ha traído adelantos tecnológicos extraordinarios, de los cuales todos disfrutamos en mayor o menor medida. 

Pero también se están produciendo dramáticos cambios en las costumbres, en las modalidades, y en las conductas de muchísimas personas. Se observa entonces un aumento progresivo del número de familias con dificultades de comunicación, de interrelación.  

Estos problemas de comunicación, han creado una gran paradoja, ya que viviendo en la llamada era de la comunicación, podemos estar sentados frente a nuestra computadora comunicándonos al mismo tiempo con Europa, Australia, con EEUU, y sin embargo muchas veces no podemos comunicarnos con nuestro hijo que lo tenemos en nuestro mismo hogar.

El haber detectado esta realidad, nos llevó hace unos años a un grupo de docentes de nuestro Liceo Logosófico, a trabajar con el tema de la comunicación. Ante la pregunta de si consideran que los puentes que clásicamente transitábamos siguen presentes:

  • Muchos padres plantearon que pensaban que los puentes de comunicación, ya no sirven o que ya no están.
  • Otros padres nos transmitieron que tienen firmes evidencias de que esos puentes están presentes, y siguen muy firmes.
  • Otros padres reflejaron dificultades para transitar esos puentes con unos hijos, mientras que con otros no.

Ante una segunda pregunta sobre lo que más valoramos, pudimos observar, que todos los padres le adjudicaron un valor fundamental a los siguientes puntos:

  • Amar la vida como el don más preciado.
  • La importancia de labrarse un buen concepto.
  • Darle a la vida un contenido humano y trascendente.
  • El amor a la familia
  • El valor del respeto. El valor de la palabra. El valor de la honestidad.  El valor del Afecto. La amistad. La alegría.

O sea que en lo conceptual estuvimos y estamos todos de acuerdo; el punto es que algunas personas tienen más facilidad en conseguir resultados que otros.  Algunas personas se sienten bien consigo mismas, y este será el estado natural de muchos de los que estamos acá presentes. Pero para otros, no es sencillo ni natural conseguir ese estado, sino que constituye una constante lucha. Es muy importante entonces, sentirse bien con uno mismo. ¿Cómo se consigue eso?

Para empezar a sentirnos bien con nosotros mismos, tendríamos que tener bien firme un primer puente de comunicación que debe estar tendido hacia nuestro interior. Ese puente debe estar cargado de afecto, de confianza, de respeto, de recuerdos de sanos objetivos cumplidos, de proyectos, de esperanza. Es un puente fundamental para que otros puentes funcionen saludablemente. Si no nos queremos, si no nos apreciamos, si no tenemos un buen concepto de nosotros mismos, si nos estamos reprochando constantemente nuestras acciones, se hace muy difícil alcanzar el equilibrio, la paz y la armonía interior, tan necesarios para la convivencia.

Surge entonces un primer interrogante: ¿Qué es el mundo interior? ¿Cómo está constituido? ¿Hemos percibido si hay vida ahí? Observen que el hombre viaja a la Luna, viaja a Marte, para saber si existen las más rudimentarias formas de vida allí, y al mismo tiempo desconoce como funciona del Universo que tiene dentro de sí mismo.

Sabiendo que:

“Ese mundo interno se torna en paraíso cuando se lo sabe cuidar y proteger de toda intromisión extraña, y en infierno, si faltando a las normas que impone la discreción, se lo deja expuesto a la curiosidad ajena.”

Cuando los padres y alumnos en esa encuesta, nos destacaban como valores esenciales para la vida, los que señalábamos, seguramente estaban recibiendo mensajes de ese mundo interior.  Porque es justamente en ese mundo interno donde, mediante su cultivo, cobran vida los sentimientos superiores, los valores de esencia eterna y todas aquellas condiciones que nos llevan a actuar de una forma íntegra, digna y elevada.

Los puentes de comunicación tienen que estar tendidos también hacia nuestro exterior.  Hacia ese mundo que se proyecta fuera de nosotros mismos en las relaciones con nuestros semejantes y en los contactos con los hechos y las cosas que nos rodean. ¿Cómo lo ven Uds. a ese mundo exterior? ¿Cómo la vemos a nuestra civilización? La seguimos viendo como en el siglo pasado la veía Santos Discépolo: ¡Con un despliegue de maldad insolente que no hay quién lo niegue! Cada uno tendrá su juicio, hará o habrá hecho su análisis, tendrá su grado de percepción; pero tal parece que nuestro siglo XXI seguirá tan problemático y quizá más febril que el siglo XX, a no ser que hagamos algo para evitarlo.

¿Está formando nuestra sociedad seres humanos mejores? El Dr. Valentín Fuster, eminente cardiólogo y pensador contemporáneo, ha bautizado a este fin de siglo con gran acierto, como la época de “la gran paradoja”, ya que asistimos a un extraordinario desarrollo científico y de los medios tecnológicos de comunicación por una lado y por otro una catástrofe social, con una pérdida de fuerza en los valores éticos, morales, familiares, espirituales y de responsabilidad.

Los medios de comunicación audiovisuales que forman parte de ese adelanto tecnológico, y que bien usados constituyen un instrumento formidable para la educación de nuestra población, se vuelven en muchos casos un poderoso enemigo para la salud de los jóvenes, de las familias y de la sociedad. Y aún, muchas veces contribuyen a destruir los puentes de comunicación naturales, afectivos, humanos. Ello genera malas costumbres, las que fácilmente se propagan, los gustos se corrompen y la mente de los más indefensos se deforma.

Observamos cada vez con mayor frecuencia la emisión de programas que empobrecen y vulgarizan nuestro lenguaje, que fomentan la exhibición de la vida íntima, que promueven la despreocupación sobre la conducta personal. Se promociona en forma frecuente el consumo de alcohol, se fomenta la compra de bienes materiales, se estimulan los actos sexuales.  Los puentes de comunicación humana se deterioran y se destruyen, y lo más grave, es que pueden afectarse los vínculos con los seres que más queremos. Es en las grandes ciudades donde la exposición es mayor, por su ritmo intenso, distante y anónimo. Las temáticas se vuelven superficiales y se orientan en general a “cuestiones del momento”, carentes de contenido emocional trascendente, y que no logran promover lazos de real comunicación y menos aún de afectividad. De manera que nuestros niños, nuestros adolescentes y nosotros mismos, estamos expuestos, a estos nuevos escenarios de inconsistencia y contradicciones.

Diferentes pensamientos y corrientes mentales han logrado lenta y progresivamente imponer en nuestra sociedad, conductas y modalidades que deterioran los puentes naturales de comunicación humana. Veamos algunas de las consecuencias de estos cambios sociales que nos están dificultando el tendido de estos puentes y especialmente su perdurabilidad:

  • Debilitamiento del concepto de familia.
  • Disminución y en algunos casos hasta una pérdida de la valorización del consejo del adulto.
  • La valoración desproporcionada del placer, del ser físico y del consumo.
  • La falta de metas, valores e ideales que den sentido a la vida y nos marquen propósitos y objetivos a alcanzar.
  • Pérdida de incentivos en la lucha por superar sus condiciones, con un marcado desequilibrio entre los reclamos que se realizan por los derechos humanos, y los esfuerzos propios por conquistar los valores humanos.

Estas corrientes de pensamiento, nos impactarán también a nosotros, los adultos en mayor o menor grado, según la firmeza que tengamos sobre determinados conceptos, y según cuán sólida esté nuestra propia escala de valores. Muchas veces vemos a personas que tratando de desarrollar sus actividades con un claro sentido ético, llegan a veces a dudar de sus principios, frente al embate de pensamientos, ideas y modalidades, que pretenden arrastrar al hombre y a la humanidad hacia los niveles más bajos.

Todo este panorama nos debe hacer reflexionar que estamos en plena confrontación con estas corrientes de pensamiento. Tendríamos entonces que preguntarnos que estamos haciendo cada uno de nosotros, en nuestra medida, para defender el bien. A no ser que hayamos bajado la guardia, por falta de armas o recursos, y que estemos aceptando como lo aceptan ya miles de personas, que nadie puede decir, que es lo que está bien o que es lo que está mal. Y la prueba de que estamos en plena confrontación de pensamientos lo da el hecho comprobable que se ha instalado en nuestra sociedad una serie de pseudo conceptos. Es así como vemos y escuchamos que:

  • A la indiscreción y la curiosidad… se le pase a llamar:… estar actualizado
  • Al bombardeo con las más crudas imágenes de violencia y sexo… “tener que conocer la realidad.
  • A la invasión de la intimidad… el derecho a informar.
  • A la infidelidad se le llame… tener una aventura.
  • A la mala educación y al capricho se le llame… tener personalidad
  • A la deshonestidad se le llame… ser rápido para los negocios
  • Al lenguaje vulgar, soez y chabacano se llame… “expresiones populares”
  • el cuidado de su propio concepto se le llame…  importarle mucho el que dirán
  • A la caballerosidad y las normas de urbanidad y gentileza…“eso ya fue”

¿O estaremos perdiendo la capacidad de llamar las cosas por su verdadero nombre? José Pedro Varela, señalaba que había que educar al niño y conquistar al hombre para la libertad y la justicia, para la virtud y para el bien. Se observa una lucha apasionada por la libertad y la justicia, pero de la virtud y del bien poco se habla. Ejemplos de haber perdido el equilibrio entre estos cuatro valores, los tenemos a la vista, cuando escuchamos que el virtuoso… es un aburrido, y el bueno…es un tonto. ¡Cómo cuesta defender el bien! El bien no tiene marketing.

Estos pseudo conceptos, están pasando a ocupar el vacío que están dejando los verdaderos conceptos. Por esto la Logosofía promueve como uno de sus más importantes propósitos: el de volver al hombre hacia la pureza de los conceptos.  Como lo afirma González Pecotche en uno de los textos más memorables de Logosofía, Introducción al Conocimiento Logosófico:

“Los conceptos formaron siempre las verdaderas reservas morales de la humanidad. Sustentados en ellos, los hombres pueden vivir en paz e inspirarse mutua confianza; todo lo contrario cuando los conceptos son alterados: sobreviene la confusión y el caos, ya sea en el ambiente mental del mundo, ya en el de los pueblos en los que acontecen tales alteraciones.”

O sea que se deterioran los puentes de comunicación humana.

Este es el escenario del mundo que nos ha tocado vivir, con sus ventajas, y sus desventajas, con sus virtudes y con sus defectos. Y es en este contexto social, que debemos desarrollarnos, vivir, interactuar, y debemos construir nuestros puentes de comunicación humana, con nosotros mismos, con nuestros seres queridos, con la sociedad. Sin colocarlos en una posición de eruditos de moral, pero trasmitir valores de una forma natural y más que trasmitirlos, hacerlos notar a través del ejemplo y de la conducta diaria, porque el ejemplo habla luego con más elocuencia que las palabras.

Es imperativo entonces volver a encontrar el equilibrio entre la formación académica y la formación ética de nuestros educandos. Lo más importante dentro de las prioridades educativas, es nuestra formación como seres humanos, como personas íntegras, antes que como profesionales, o técnicos o individuos aptos para el trabajo.


9/7/16

Los Valores Humanos son lo más importante de la vida: Bien Ser y Bien Hacer para alcanzar el Bien Estar y alcanzar nuestros mejores objetivos de la vida - Carlos Kasuga Osaka

Para Carlos Kasuga Osaka, presidente de Yakult México, una empresa adquiere calidad y prestigio a través de su gente. “No es la maquinaria ni la tecnología, sino los seres humanos los que mejoran una organización”, asegura. Cita como ejemplo a su empresa, que incrementó sus ventas de 2,568 frasquitos diarios –cuando inició operaciones en el país, hace más de 30 años– a 3.5 millones en la actualidad.

El empresario asegura que la base del éxito de Yakult está precisamente en educar a sus colaboradores para que “sean hombres de calidad”. Esto lo ha logrado gracias a cuatro principios aplicados durante tres décadas al frente de la compañía: el bien ser, el bien hacer, el bien estar y el bien tener.

¿Cómo ser realmente un empresario?
Siendo congruente entre lo que se dice y se ordena. El buen empresario, gerente y director debe ser el primero en llegar y el último en irse. Nosotros no tenemos baños privados para la gerencia, por ejemplo. Éstas son pequeñeces, pero que hacen que la gente se sienta bien y tomada en cuenta. Y es que más que en el sueldo económico, se debe pensar en el sueldo moral que se le da a la persona. Hay que hacer que el ser humano se sienta útil, necesario, respetado y querido en una empresa. 

¿Qué debe hacer un buen líder?
Al ser la cabeza, el empresario tiene la responsabilidad de guiar a la gente. Es muy importante fijar metas que no sean exageradas y, cuando se alcanzan esos objetivos, desplegarlos en grande. El 86% de la fuerza laboral en México (burócratas, maestros, obreros y empleados) busca la salida, y esto es así porque no saben hacia dónde remar. Por lo tanto, debido a que no tienen un faro hacia dónde ir cada quien va por su lado. En Yakult siempre fijamos objetivos para que todo mundo luche por ellos y rememos juntos.

¿Qué es el fracaso y cómo se evita?
Son cosas que suceden porque todos cometemos errores. En nuestra empresa no se corre a alguien por eso, mientras no se llegue muchas veces tarde o se comparta información secreta con la competencia. Sabemos que puede haber equivocaciones porque entendemos que la gente tiene cualidades pero también defectos. En consecuencia, hay que enseñar a la gente a crecer como el bambú y mostrarles que en las tormentas o fracasos uno puede estar en el suelo pero nunca puede quebrarse, para luego levantarse de nuevo.

¿Cómo fortalecer la cultura emprendedora?
Los mexicanos no tenemos la paciencia para alimentar y hacer crecer un negocio. Por lo tanto, debemos educar a las empresas, ya que la única forma de generar riqueza es a través de la educación. Y recordar que la única manera para salir adelante es el trabajo y estar al pendiente de él. El mejor condimento para un restaurante y la mejor mercancía para un almacén son las pisadas del dueño. Con esto quiero decir que debes estar al pendiente del changarro todos los días, incluso sábado y domingo.

10/5/12

Ambiciones personales, empatía y escala de valores humanos - PEDRO LUIS SÁNCHEZ

Hace muchos años ya se hablaba de políticos que habían encontrado en el poder el medio de satisfacer sus deseos de protagonismo social en su vertiente más superficial y frívola. Se destacaba entonces algunos aspectos de la vestimenta, como por ejemplo las corbatas con espuelas y otros elementos ecuestres, relacionados frecuentemente con la clase y el señorío, que al exteriorizarse fuera del ámbito que les es propio, no dejaban de ser en el fondo la expresión de un querer y no poder ciertamente caricaturesco, a la par que una bofetada a aquellos a quienes los políticos así engalanados, máxime si eran socialistas, decían representar.
La participación en esa feria de las vanidades, que con algo más de disimulo siempre ha existido, crea en algunos la sospecha de que asistimos a una farsa en la que el servicio publico no es más que una excusa para la satisfacción de los propios intereses. Pero no seré yo quien ande con demagogias en este tema. La ambición es legítima en la esfera privada como en la pública. En ambos casos uno busca realizarse, para lo que no es necesario ocupar un cargo muy importante o ser dueño de una gran empresa, aunque también dicha aspiración es legítima. Lo que realmente importa es que a la ambición de prosperar, en este caso en la vida pública, corra pareja la sincera voluntad de servicio al pueblo. Y no haría falta decirlo, con total respeto a las reglas de juego que demandan las leyes, las costumbres y la moral.
Quien se dedica a lo público no debe esperar que la sociedad le exija lo que de motu propio debe nacer de él. Que no vale todo ni a cualquier precio, ni en lo público ni en lo privado, ni en relación con los demás ni con uno mismo, es la máxima que ha de regir la conducta de todo político. Precisamente por esto es tan importante en todas las esferas de la vida la reflexión, para saber discernir lo que en cada momento se debe de hacer o intentar hacer, porque de esas elecciones dependerá en buena parte la razón de ser del poder político y de la propia estabilidad y felicidad personal. O casi felicidad, pues como decía un viejo proverbio chino, ser feliz es ser casi feliz.
Pero volvamos a la ambición. Cuando hablo de la misma, por supuesto que comprendo en ella el concepto material del tener. Es legítimo aspirar a tener un buen sueldo, una buena casa, un buen coche, poder viajar cómodamente y vestir bien. La cuestión es si esos son los únicos objetivos que se tienen o si se poseen otros referentes distintos y más profundos que inevitablemente van a delimitar e influir en la importancia que se otorga a los primeros. Es lo que llamamos la escala de valores.
¿QUE ESCALA DE VALORES DEBERÍAMOS EXIGIR A NUESTROS POLÍTICOS?
Sin duda alguna todos ellos deben dar ejemplo de honestidad y de buena fe en la gestión de los asuntos públicos que dependen de los mismos. Y si nos referimos a aquellos en quienes depositamos las más altas responsabilidades, hay dos valores que en mi opinión deben ocupar un lugar preeminente, la empatía con el sufrimiento ajeno y el amor a la paz, pues no debemos olvidar que lo que ponemos en sus manos es el poder, que en muchos de ellos constituye el núcleo de su ambición.
Cuando en estos tiempos de crisis escucho descalificaciones generalizadoras de la clase política, si estoy en la conversación, expreso mi firme discrepancia. Y cuando se califican de privilegios lo que los políticos reciben por el ejercicio de sus funciones, argumento en términos parecidos a los expuestos con anterioridad sobre la legitimidad de la ambición, cuando paralelamente a la misma, se sirve a la causa pública con honestidad y poniendo en ese cometido lo mejor de uno mismo. Si juzgamos o emitimos juicios de valor sobre las acciones de los políticos, como sobre cualquier persona, preguntémonos en primer término lo que habríamos hecho en su lugar. Aunque debemos procurar que nos gobiernen quienes encarnan en más alto grado los valores que acabamos de mencionar, nuestros gobernantes no dejan de ser uno más de nosotros.
PERSONAS BIOLOGICAS Y PERSONAS ESPIRITUALES:
Me viene a la memoria como colofón lo que un amigo me decía hace tiempo sobre la distinción que hacía Ramón J. Sender entre las personas biológicas y las espirituales. Las primeras serían las que se conforman con comer, beber y hacer el amor, y las segundas las que además de disfrutar de lo anterior, que está muy bien, buscarían algo más.
A mi las personas que me gustan, los ambiciosos que respeto, tanto en el ámbito público como en el privado, son estas, las que también cultivan su mundo espiritual, los sentimientos que engarzan con el alma o como cada cual lo quiera llamar, las que entre otras cosas son capaces de sentir las alegrías y las penas de los otros, aquellas que fortalecen ese cuarto apartado del cerebro que nos diferencia fundamentalmente de los animales y que tan admirablemente nos explica Valentín Fuster en su entrañable libro de conversaciones con José Luis Sampedro.
Pedro Luis Sánchez Gil es Licenciado en Derecho, analista político, comunicador y secretario judicial director del Servicio Común de Alicante.

24/12/09

FELIZ NAVIDAD

PARA QUE EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD NOS ACOMPAÑE TODO EL AÑO:
Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio.
Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas sin rendirte.
Di tu verdad tranquila y claramente.
Escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su propia historia.
Evita las personas ruidosas y agresivas, pues ellos afligen al espíritu.
Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo;porque siempre habrá personas superiores e inferiores que tú.
Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde. Es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Usa la precaución en tus negocios, porque el mundo está lleno de trampas, pero no te ciegues a la virtud que pueda existir. Mucha gente lucha por altos ideales y, en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente, no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto del Amor, porque, frente a toda aridez y desencanto, el Amor es perenne como la hierba.
Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando gallardamente a las cosas de la juventud.
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. Pero no te angusties con fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad.
Sé amable contigo mismo. Tú eres una criatura del Universo, no menos que los árboles y las estrellas, tú tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte evidente o no, sin duda el Universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, manténte en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas. Cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,mantén, en la confusión, paz en tu alma.
Con todas sus faltas, tragedias y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado... esfuérzate por ser feliz

4/10/09

¿Quién nos enseña a ser padres? - Dr.Jorge de Paula


 ¿QUIEN NOS ENSEÑA A SER PADRES? -
Los niños que hemos sido, los padres que somos.
La relación entre padres e hijos en los primeros años de vida de los niños tiene una importancia fundamental según están demostrando los psicólogos.
La ciencia aporta nuevas pistas para una educación más emocional y más provechosa de los niños. Eduardo Punset visitó a Jay Belsky, psicólogo experto en el desarrollo del niño y en las relaciones de familia, para discutir sobre estos temas.
El artículo se puede consultar en el blog de Eduard Punset
y en setiembre pasado ha sido publicado en la red médica INTRAMED, en la cual escribí el comentario que subo hoy al blog, donde se destacan aspectos que se puedan plantear no en la niñez sino en las etapas de la adolescencia donde las dificultades de interrelación puede presentarse con mayor dramatismo. Los adultos no debemos perder de vista que pese a los problemas que pueda presentar, quién está atravesando la etapa más crítica, es el adolescente.
Dr. Jorge de Paula (Comentario subido en INTRAMED)
Si la palabra "receta" generara rechazo en algunas personas, podríamos señalar que es importante tener una "preparación", que toda persona debería adquirir al momento de encarar esa cada vez más difícil aventura, la de ser padres.
Esta preparación implica adquirir conocimientos sobre las pautas de comportamiento de los niños en cada etapa de su desarrollo, es necesario conocer las diferentes etapas de su desarrollo, es necesario conocer aspectos de su individualidad, y las dificultades y desafíos que en cada etapa se van planetando.
Como muy bien se ha analizado en el artículo, la educación emocional, los puentes afectivos y la atmósfera pedagógica en la cual se desarrollará todo ese proceso de interrelación humana único que significa el vínculo padres-hijos, son primordiales en este proceso. Muchas son las cosas que deberíamos haber aprendido antes de lanzarnos a esa tarea, pero una de las que quisiera mencionar en este momento porque forma parte de un problema en nuestra actual sociedad es el debilitamiento del principio de autoridad por parte de los padres. Existe una tendencia a hiperdimensionarse LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS, y por otro lado tiende se tiende a omitir los deberes de los niños, para con sus padres. Si bien esta situación se ha producido en respuesta a muchos atropellos a los derechos de muchos niños, sea por incapacidad, sea por falta de preparación o sea insuficiencia pedagógica de muchos padres, lo cierto es que se ha generalizado una tendencia que puede resultar peligrosa para el futuro de los educandos.
Este punto ha sido excelentemente tratado por el Dr.Emilio Pérez Calatayud en esta sección:
VER: LOS PROBLEMAS CON LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS: http://drgeorgeyr.blogspot.com.../
Ninguna preparación asegura el éxito, porque juegan factores del carácter de cada niño, y como también se ha expuesto, factores sociales, tecnológicos y culturales que precisamente no están favoreciendo al mejor proceso de educación de nuestros hijos.
Pero quién se prepara, tendrá más herramientas que quién no se prepara, y si bien eso tampoco asegura el éxito, nos ofrecerá mejores posibilidades de aconsejar y acompañar a nuestros hijos de una forma digámoslo más acertada.Pero indudablemente el hecho de prepararnos, nos dejará siempre una menor carga de culpabilidad si las cosas no salieron como uno lo hubiera deseado, punto este nada menor, en virtud de las tragedias que se observan en personas que a determinada década de la vida, se cuestionan el no haber procedido de determinada forma en determinada circunstancia... "por falta de conocimientos".
Conocimientos que a veces llegan tarde, cuando la vida ya nos ha golpeado, y cuando los años nos han permitido observar ciertos hechos desde el crisol de la experiencia y comprobar la relatividad que tenían, pero que en su momento los percibíamos como de "vida o muerte".
¿Quién nos enseña a ser padres?... quienes primero nos van enseñando son nuestros propios padres y nuestros abuelos, y nuestro entorno en las primeras etapas de la vida. En psicología se conoce como "buen maternaje o mal maternaje".
La atmósfera afectiva en la cual se desarrolla la primera infancia, es fundamental para el desarrollo emocional y afectivo de los seres humanos. El mismo Eduard Punset ha escrito libros muy interesantes, sobre el amor y la felicidad, que aportan elementos muy novedosos.
La lectura de libros de PUERICULTURA, resulta de extraordinario valor para conocer la biología y el comportamiento tanto del recién nacido como del niño y el adolescente. También la participación en talleres de padres, la lectura de buenos libros o inclusive algunas películas con mensajes sobre temas de la vida, nos van sirviendo para completar el modelaje del ideal arquetipo de "padre" o de "madre" que vamos construyendo.
Cuando el vínculo afectivo está firme, cuando sentimos confianza en nuestros hijos, cuando nosotros mismos sentimos confianza e íntima aprobación con nuestro proceder, cuando logramos manejar adecuadamente la ansiedad que nos genera vivir en esta sociedad MULTIFRENICA, probablemente tengamos más posibilidades de acertar que de errar, en nuestra misión.
Cuando el afecto prima sobre otras circunstancias, podemos salir airosos de situaciones que de lo contrario pueden derivar en enfrentamientos estériles.
Cuando la incomprensión, la intolerancia o la indiferencia de un hijo adolescente ante un sano y bien intencionado consejo o una sugerencia de los padres, fuera la respuesta, ciertos recursos pedagógicos pueden ser útiles: "EL RECORDAR QUE TANTO PADRES COMO HIJOS FORMAMOS PARTE DE UNA CADENA GENERACIONAL QUE NOS OBLIGA A CUMPLIR CON DETERMINADOS DEBERES, PUEDE RESULTAR DE MUCHA UTILIDAD. Puede contribuir a evitar reacciones de autoritarismo, a distender un momento de aspereza y a no dañar el vínculo afectivo más fuerte que pueda existir (padres-hijos).
Hacerles ver que un determinado consejo se expresa desde el corazón y desde el emocionado recuerdo de cuando nuestros propios padres nos lo aconsejaron también a nosotros, es un recordatorio muy valioso. "DE LA MISMA FORMA QUE YO LES ACONSEJO A UDS. MIS PADRES LO HICIERON CONMIGO Y MI ABUELOS CON ELLOS, Y ASÍ HA SUCEDIDO DESDE MUY ATRÁS DE LOS TIEMPOS, GENERACIÓN A GENERACIÓN... UDS. SON LIBRES DE OPTAR POR UNA COSA U OTRA...
PERO LO QUE YO NO ME PERMITIRÍA JAMÁS, ES QUE MAÑANA O PASADO UDS. ME REPROCHARAN UN: "PORQUÉ NO TE PUSISTE FIRME EN TAL OPORTUNIDAD, SI TÚ SABÍAS QUE ERA IMPORTANTE Y YO NO". O un: "NO ENTIENDO PORQUÉ NUNCA ME PREVENISTE DE TAL COSA".
O un:" Ah, pero a mí eso nunca nadie me lo dijo".
Procedemos como nos aconseja Raúl Baethgen en su "epístola a Luis Raúl": "Cumplo la consigna, y al turno de mi relevo, también la transmitiré". Si afectuosamente les hacemos ver que estamos en una carrera de postas desde que nuestro espíritu gregario nos fue organizando en familias, permitirá también hacerles ver que a su debido tiempo ellos también estarán del lado de padres y tendrán enfrente a sus propios hijos, presentando las mismas o quizá más complicadas dificultades de interrelación.
Cuando el mismo Eduard Punset escribió en su blog el pasado 2 de marzo de 2009: "necesitamos menos ideología y más educación emocional", se refería justamente a ese vínculo que debemos fortalecer con nuestros hijos, con nuestros seres queridos, con nuestros vecinos y con toda nuestra sociedad, para que podamos cada día ser mejores padres, mejores esposos, mejores vecinos, mejores médicos y mejores ciudadanos, y alentar la esperanza de que una mejor humanidad es posible.
La educación emocional, la educación en valores, el fortalecimiento de los puentes de comunicación humana, el recordar que peses a sus farsas, injusticias, tragedias y sueños rotos, este sigue siendo un mundo hermoso, es el camino que nos permitirá seguir transitando con un optimismo eficiente la historia de la humanidad.
Significa además un camino para que se debiliten las ideologías del odio que apuntan a la lucha de clases o los movimientos que propenden a la sistemática confrontación, a la destrucción de legados culturales que debemos preservar, y a la erosión de pautas, valores y principios de conducta humana que muchos aún consideramos dignas.
AMAR LA VIDA COMO UN DON PRECIOSO:
Por último quisiera recordar la epístola que escribió un abuelo (Raúl Baethgen) a su nieto de entonces 1 año (Luis Raúl), hace casi 60 años, y que encierra el ideal de lo que todo padre quisiera poder trasmitir como valores a su hijo.
"Cuida ser sano y fuerte. Ama la vida como un precioso. Ama la libertad, la Democracia.
Honra a los tuyos, honra a tus maestros. Haz que tu conducta a todos enaltezca.
Que nada te deprima. Ni que recuerdo alguno te remuerda.
Lucha para triunfar, pero sé digno por sobre toda cosa.
Destácate si puedes en lo que fuere, honradamente, no de otro modo.
Que de otro modo, el triunfo es aparente y nada vale.
Es preferible una vida sencilla, en la penumbra. Aún mismo la derrota o el injusto fracaso, sobrellevados sin despecho, altivamente, son mejores que el mal habido éxito.
Que es duro y humillante, haber necesidad del perdón de los otros, para quién uso de malas artes. En cambio es llano y noble, que uno mismo sea el que pueda perdonar.
No te envanezca el talento, si lo tienes. Ni la ilustración que alcances. Los honores que logres. El dinero que ganes.
Siente orgullo, este si siéntelo hondo- de “ser alguien”. Por tu esfuerzo. Tu merito. Tu hidalguía. Tu hombradia. Tu carácter dócil a los buenos requerimientos, e implacable ante la inmerecida ofensa, la injusticia, la maldad, en cualquier forma que en que ellas se mostraren.
Y que cuando seas hombre, puedas decir:
Cumplo la consigna. Al turno de mi relevo, también la transmitiré.
Ser Madre la verdadera profesión más antigua del mundo:
Multifrenia, relaciones interpersonales en el mundo actual http://drgeorgeyr.blogspot.com/2009/09/ser-madre-la-verdadera-profesion-mas.html
VER: Manual pedagógico de la OPS
http://drgeorgeyr.blogspot.com.../
EL SENTIDO DE LA VIDA
http://drgeorgeyr.blogspot.com.../
LO MÁS IMPORTANTE DE LA VIDA DEBE ESTAR REALMENTE PRIMERO
http://drgeorgeyr.blogspot.com.../
El efecto web en las relaciones interpersonales
http://drgeorgeyr.blogspot.com.../

16/7/09

Corriendo el muro donde comienza la oscuridad - Dr. Jorge Dietsch

CARTA A LOS JOVENES QUE NOS CUIDARAN DE VIEJOS:
Como una manera de abrir el paraguas antes de que llueva, a ustedes, que estudian para ejercer algún día la medicina, o la enfermería, que serán terapistas ocupacionales o psicólogos o asistentes sociales, que, en fin, dedicarán su vida a cuidar de los demás, quiero decirles estas cosas. ¿Porque quiero hacerlo?, porque creo que es bueno, pero también - ah, egoísmo- porque sé que algún día estaré en sus manos.

Y porque deseo que, además de descubrir en los pacientes un conjunto de órganos y de células funcionando más o menos bien, encuentren en ellos al ser humano que sufre. Quisiera que cuando se acerquen a auscultar un (mi) corazón, recuerden que no es sólo una víscera, un músculo con válvulas y arterias: recuerden que el imaginario colectivo ubicó allí, durante muchos siglos, la residencia, la casa del alma, y que a ella debemos acercarnos con el respeto que merece semejante residencia. No es tarea fácil sacarse de encima varios siglos de formación positivista. Cuando René Laennec inventó el estetoscopio, aumentó la capacidad de percepción, extendió los límites de los sentidos. Pudo escuchar ruidos del cuerpo que antes no se escuchaban. Ese es el sentido de la técnica aplicada a la medicina y las ciencias de la salud. Es el sentido también de la ciencia (y del arte): correr, como dijo el escritor chileno José Donoso, un poco más allá, el muro donde comienza la oscuridad. Ese estetoscopio, (llámese también ecografía, radiología, tomografía, resonancia magnética o lo que en un futuro se invente), agudizó nuestra capacidad de percibir, pero interpuso entre el paciente y el médico, un objeto, un instrumento. Desde entonces el médico no pondría su oreja en la espalda o el pecho del paciente. Comenzaría una distancia que hoy se siente ya como muy larga. No sé si en el futuro esto seguirá así, alargándose esa distancia, o comenzaremos a aproximarnos nuevamente.

Nos constituímos como personas en nuestra relación con los demás:
Sólo deseo que lo tengan en cuenta; que nosotros, los que trabajamos con la enfermedad y la salud, como todos los seres humanos, nos constituimos como personas en nuestra relación con los demás.
Que justamente estas profesiones nuestras, que nos enfrentan cotidianamente con el dolor, el sufrimiento y la muerte, tienen su contracara, esa inmensa felicidad, en darnos la posibilidad de comunicarnos con otros en su parte más sincera y más profunda, de tocarlos, de acariciarles la cara, de tomarles la mano.
Esa es una gracia que nos fue dada y es la gran riqueza de nuestra tarea. Un médico trata con personas, con seres humanos.

UN SER HUMANO ES MUCHO MÁS QUE UNA ENFERMEDAD O QUE UN ORGANO ENFERMO:
Un ser humano es mucho más que una enfermedad o que un órgano enfermo. Un gran médico norteamericano, William C. Williams, fue también uno de los mayores poetas del siglo veinte. Una vez le preguntaron cómo podía él conciliar las dos disciplinas.
Dijo que, cuando uno escribe, escribe sobre el hombre, que ésa era su sustancia, el sentido de su poesía. Y que cuando ejercía la medicina en su consultorio, ahí enfrente, tan cerca suyo, estaba él.
Por todo esto creo que uno debe acercarse al conocimiento con humildad.
La ciencia es una de las formas de acceder a él. Otra de las formas es el arte. Ese muro se corre un poco con la ciencia y un poco con el arte.

¿Qué es lo que queda del hombre a través de los siglos?
Queda, por una parte, su descendencia, quedan sus hijos. Y queda su obra. La ciencia y el arte. La cultura, todo aquello que ha construido. A través de ella conocemos, nos conocemos.
Ampliamos nuestra mirada, la hacemos más extensa y más profunda.
Y eso que aprendemos a conocer está todos los días ahí, enfrente nuestro, con su cuerpo y su mente, con su historia y su cultura. Con sus pasiones, sus penas y esperanzas.
Es esa la sustancia con la que trabajamos, esa maravilla que llamamos ser humano.
TEKNÉ Y MEDEOS:
Otro concepto que (en defensa propia y ajena) quiero transmitirles, es el fundacional del término medicina. Medicina viene de "medeor", que significa cuidar, y el "medeos", el médico, es el que cuida. El cuidar es mucho más que curar; lo abarca, lo incluye, pero no es sólo eso.
Si cuidamos curamos, prevenimos, rehabilitamos, acompañamos, consolamos.
Y aunque muchas veces no podamos curar, cumplimos nuestra función haciendo todo lo que cuidar implica. Nos convertimos en personas que ayudan a cuidar a otras personas.
Y recuerden también que enfermar es, desde un punto de vista antropológica, perder la capacidad de elaborar proyectos.
Una de nuestras funciones es ayudar a esa persona a conservar sus proyectos, a que una "enfermedad" no le enferme, no se convierta en el centro de su vida, no le impida en lo posible hacer lo que quiere hacer y ser lo que quiere ser.
Todos estas ideas forman parte de una lucha muy desigual. Muchas veces me he sentido perdido. Perdido de perder. No obstante conservo la esperanza - por eso esta carta- de que algún día entenderemos los profesionales de la salud, que es muy pobre la mirada sola de la ciencia para conocer y entender el mundo y también, por qué no, para cambiarlo.

Jorge Dietsch es médico. Su tarea es la medicina asistencial y la docencia. Además ha escrito poemas (tres poemarios), cuentos (diario La Capital de Mar del Plata y El Tiempo de Azul), una novela ("Cuando aúllan así los perros", Torres Aguero, Buenos Aires, 1995).

Artículos relacionados:
1) El daño emocional habitualmente no viene de terceros, se fragua y desarrolla en nosotros mismos - Ing. Carlos Slim Helú
2) Si un médico no muestra compasión o aparece altivo, está perdido - Dr. Valentín Fuster
3) El sentido de la vida - Jan Amos Comenius
4) EPISTOLA A LUIS RAÚL - DR. RAÚL BAETHGEN
5) Etica y humanismo en la Universidad - Dr.Valentín Fuster
6) Construyendo puentes de comunicación humana - Dr.Jorge de Paula
http://www.logosofia.edu.uy/TribunaLogosofica/Articulos%20Tribuna.htm

9/6/09

El daño emocional habitualmente no viene de terceros, se fragua y desarrolla en nosotros mismos - Ing. Carlos Slim Helú

Carta a los jóvenes estudiantes:
Les escribo esta carta con el fin de transmitirles un poco de mi experiencia en la vida, aspirando a que ella contribuya a vuestra formación, a vuestra manera de pensar, a vuestra manera de vivir, a vuestro equilibrio emocional, a vuestro sentido de responsabilidad para con ustedes y para con los demás, a vuestra madurez y, sobre todo, a vuestra felicidad, que deberá ser producto de vuestro ser y quehacer cotidiano.
El éxito no los constituye el hacer bien o muy bien las cosas y el obtener el reconocimiento de los demás, debido a que no depende de una opinión exterior, sino que es un estado interior. Es la armonía del alma y de sus emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad.
El ser tan destacados como ustedes lo son, significa por un lado un privilegio, pero por otra parte entraña también muchos riesgos que pueden afectar valores muy superiores al “éxito” sea profesional, económico, social o político.

La fortaleza y el equilibrio emocional están en la vida interior y en evitar aquellos sentimientos que corroen el alma, tales como la envidia, los celos, la soberbia, la lujuria, el egoísmo, la venganza, la avaricia, la pereza... todos estos son venenos que se ingieren poco a poco, sin que muchas veces nos demos cuenta de ello.
Cuando den, no esperen recibir. “Queda aroma en la mano del que da rosas”, dice un proverbio chino.
No permitan que sentimientos y emociones negativas dominen vuestro ánimo. El daño emocional habitualmente no viene de terceros, sino que se gesta y se desarrolla en nosotros mismos. No confundan los valores ni menosprecien vuestros principios.
El camino de la vida es muy largo, pero se transita muy rapidamente.
Vivan el presente intensa y plenamente, que el pasado no sea un lastre, y que el futuro sea un estímulo.
Cada quien forja su destino y puede influir sobre la realidad.
Vivan con sentimientos y emociones positivas como el amor, la amistad, la lealtad, el valor, la alegría, el buen humor, el entusiasmo, la paz, la serenidad, la paciencia, la confianza, la tolerancia, la prudencia y la responsabilidad.
Los opuestos que no invadan vuestra alma,y que si lo hacen que duren lo menos posible en vuestro ánimo, no los dejen alojarse, aléjenlos.
Muchas veces cometerán errores, es usual y es humano, traten siempre que sean menores, acéptenlos, corríjanlos y olvídenlos. No se obsesionen por ellos, el cielo y el infierno están en nosotros.
Lo que más vale en la vida no cuesta y cuesta mucho: el amor, la amistad, la naturaleza y lo que sobre ella ha logrado el hombre de formas, colores, sonidos, olores que percibimos con nuestros sentidos, que solo pueden ser apreciados cuando estamos anímicamente despiertos.
Vivan sin miedos y sin culpas; los miedos son los peores sentimientos del hombre, lo debilitan, lo inhiben a la acción y lo deprimen, y las culpas son un lastre enorme en nuestro pensar, al actuar y en la vida. Hacen difícil el presente y obstruyen el futuro.
Para combatirlos, seamos sensatos y aceptémonos como somos, con nuestras realidades, nuestros méritos y nuestras penas.
La ocupación desplaza a la preocupación y los problemas, al enfrentarlos, desaparecen. Así, los problemas deben hacernos cada vez más fuertes.
De los fracasos, aprender y los éxitos deben ser estímulos callados. Actúen siempre conforme les dicte su conciencia, pues a ésta nunca se le engaña.
Los miedos y las culpas, entonces serán mínimos.
No se encierren, ni arruinen su vida, vívanla con la inteligencia, el alma y los sentidos despiertos y alertas; conozcan sus manifestaciones y edúquense para apreciarla y disfrutarla.
El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad consigo mismos y con la sociedad, es también una necesidad emocional.
Al final nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos y, quizá, una positiva influencia, por lo que en ellos hayamos sembrado.
Con mis mejores deseos,
Disertación del Ing. Carlos Slim Helú en una Universidad de México en 1994.

7/2/09

Etica y humanismo en la Universidad - Dr.Valentín Fuster



Creo fervientemente que son las nuevas entidades jóvenes y las nuevas generaciones con tal doble perspectiva técnico-profesional y ética-humanitaria las que más pueden influenciar y contribuir para un mundo mejor y más justo.
Trataré de ser preciso:
Primero: intentare definir brevemente lo que hoy se entiende como misión institucional de progreso y de éxito futuro (en el mundo agitado que vivimos)
Segundo: con más detalle, ofreceré a ustedes estudiantes, cinco consejos de cómo perseguir con éxito, la doble misión personal técnica-profesional y ética-humanitaria, en base a las opciones, oportunidades y responsabilidades que el mundo de hoy les depara.
En un mundo tecnificado, pero caracterizado por una gran inestabilidad socio-cultural, económica y política, una Universidad que potencia la misión que decíamos, de formar excelentes y prácticos técnicos profesionales, debe al mismo tiempo potenciar más y más el desarrollo de individuos con valores éticos-humanísticos y de responsabilidad, y por tanto líderes para un mundo mejor y globalmente más justo.
Creo que las dos vertientes técnica-profesional y ética-humanitaria, son el sello educativo fundamental de progreso y de futuro.
En un sentido más global, tal concepto de progreso y de futuro creo que se ajusta plenamente a la definición que se dio en los Foros o convenciones sobre el futuro mundial celebrados en Porto Alegre (Brasil) en el 2001. En sus definiciones, el progreso se entendía como la orientación de los grandes avances técnicos hacia los intereses sociales colectivos, por ejemplo, los sistemas médicos y de sanidad, la educación, la justicia e incluso la política. Ello supondría intentar poner al día o cambiar las instituciones, algunas anticuadas o caducas, para conseguir un mundo de mayor bienestar. Por lo tanto la misión del progreso sería social y colectiva, lo cual no excluye otra dinámica distinta social y colectiva promulgada casi simultáneamente en las Naciones Unidas, en el año 2000, y ratificada en la Asamblea Mundial en Nueva York hace escasamente dos semanas, y definida como Declaración del Milenio. En esta declaración la orientación de la tecnología está particularmente enfocada hacia una integración o globalización económica a escala mundial, la cual, como ejemplo, se considera instrumento esencial para haber conseguido hacia el año 2015, una reducción del presente estado de pobreza mundial a más de la mitad. Pero esta integración o globalización técnico - económica se ha cuestionado porque se cree motivada e instrumentada solamente por las economías dominantes.
Por ello creemos crítico o fundamental que, sea una u otra la orientación de la tecnología, bien como instrumento de progreso de bienestar social de la comunidad o bien como instrumento económico de bienestar global a nivel mundial, las nuevas generaciones requieran una doble misión, científica-técnica y al mismo tiempo humanística o éticamente responsable. Creo que ello es, hoy en día, el reto más importante para toda Universidad, sobre todo joven y técnico-progresista, el educar y preparar a los estudiantes para ser instrumentos ejecutivos prácticos de tal loable y deseada doble misión.
Ello nos lleva a desglosar el segundo aspecto. Partiendo de esta doble misión de progreso que hemos definido para la Universidad, el reto está también en el desarrollo de tal misión en nosotros mismos, a un nivel más personal e individual. Ustedes, estudiantes, algunos recientemente graduados y doctorados, independientemente de su base económica, social, cultural y religiosa, e independientemente de su profesión técnica, en un momento u otro estarán en contacto con las zonas más profundas del alma humana individual o colectiva, las zonas del sufrimiento, algunas veces del desespero, las zonas de la injusticia; zonas que sin ser médicos pueden transformar en luz, esperanza y optimismo basados en su formación técnica-profesional y ética-humanizante. Bajo este contexto más personal o individual, me gustaría hacerles participes de algunas de mis experiencias vividas durante los últimos treinta años, ocupando varias posiciones académicas y docentes, así como las vividas como médico clínico, investigador, y previamente como estudiante tal como ustedes. Con ello, trataré de desarrollar como una receta de cinco principios fundamentales que tal vez pudieran servirles para alcanzar su éxito personal. Y me refiero a un éxito basado menos en la posición especifica profesional que logren en la sociedad que en la percepción o la sensación de una “plenitud personal” o, como decimos en ingles, “personal fulfillment,” o lo que se ha definido como un estado de “paz interior”.
En realidad, hace veintitrés siglos, Aristóteles ya decía que “el fin de todas las acciones del hombre es hacer el bien de cara a los demás y que el fin supremo del hombre es la plenitud o felicidad” En el contexto de la celebración de hoy, desglosemos lo que pudiéramos definir como aquellos cinco principios u obligaciones personales o individuales a perseguir como estudiantes y graduados y luego como graduados:
Primer Principio. La “plenitud” personal, u objetivos personales, a menudo toman mucho tiempo para desarrollarse o alcanzarse, frecuentemente marcado por periodos de frustración. Se aconseja afrontar el futuro con una actitud de aprendizaje constante y casi vitalicio, sobre todo, con una norma de tenacidad y persistencia.
Como ejemplo personal, yo recuerdo que en 1972, tras completar mi formación como médico en la Universidad de Barcelona y como especialista en enfermedades cardiovasculares en la Universidad de Edinburgh, me propuse como objetivo exponerme a la medicina tal como se practicaba en los Estados Unidos. Para lograr este objetivo tuve que empezar de nuevo como interno en el servicio de urgencias de la Clínica Mayo, en Minnesota, y me gradué por segunda vez como Cardiólogo especialista tres años más tarde. Durante este tiempo, pasé periodos de frustración como consecuencia de las repeticiones. Pero tal experiencia fue finalmente muy positiva, pues me dio la oportunidad de introducirme y familiarizarme en el sistema académico del país y satisfacer así mi pasión por la medicina cardiovascular e investigación en los Estados Unidos. Debemos dar tiempo al tiempo, ya que el desarrollo lento pero tenaz conlleva madurez. Además, y en general, los primeros puestos de trabajo son generalmente experiencias difíciles.
Uno de los grandes maestros de la prosa del siglo XX, Josep Pla, es testimonio de tales comienzos. En su autobiografía “el cuaderno gris” escribía “comencé en Barcelona con pequeñas tareas periodísticas muy poco retribuidas. No solamente no sirvo para nada preciso sino que padezco todas las penas del mundo cuando tengo que escribir unas de estas cosas absurdas llamadas gacetillas”. Comienzos difíciles son habituales para todos, pero de nuevo, el tiempo cuando se aprovecha bien y con tesón, y la paciencia son aliada incondicionales de madurez personal y profesional.
Segundo Principio: Cada uno de nosotros ha nacido con ciertas cualidades o talentos; no obstante, muchas veces empleamos demasiada energía persiguiendo ambiciones por las que no tenemos el talento o carácter apropiados. Descubran sus propios talentos, aquello para lo que sirven y les gusta o entusiasma y, una vez descubiertos, persíganlos con alegría. Hagan esto independientemente de las presiones externas que se ejercen sobre ustedes y que les pueden llevar por derroteros lejanos a sus propias cualidades y carácter. El joven pintor Joan Miró, nacido en Barcelona en 1893, ya a los catorce años expresó su deseo de matricularse en la escuela de Bellas Artes. Su padre le inculcaba la necesidad de estudiar comercio, ya que veía la parte artística con recelo, poco lucrativa y excesivamente insegura. Eventualmente, la vocación artística de Miró se sobrepuso al ambiente de la pequeña burguesía de su entorno, y su práctica artística estuvo marcada por una inclinación a la lucha y ruptura de moldes a favor de la libertad y sobre todo a la plenitud personal de aquel que desarrolla su talento o vocación.Por otra parte, les daré un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando se escoge el camino contrario al que uno pertenece, como pasa tan a menudo, cuando la ambición pasa por encima o se entremezcla con el verdadero talento personal. Hace unos dos años me vino a ver para pedir consejo un médico cardiólogo joven que se graduó de nuestro programa en el año 2001. Era un chico inteligente que en el año 2000 le aconsejamos que se dirigiera hacia una práctica medico-cardiológico general y no hacia una práctica intervencionalista-cardiológica muy cercana a lo que es cirugía cardiaca, económicamente lucrativa, pero para la cual él era mediocre. No compartió nuestro consejo original y durante la conversación reciente él fue muy crítico del sistema intervencionalista por el que trabajó dos años; en otras palabras, atribuyó su frustración al ambiente del personal que le rodeaba. La realidad es que había seguido una ambición por la que no servía ni en talento ni en carácter. Así pues, más que criticar al sistema que le rodeaba, le aconseje que se mirara críticamente a sí mismo. Por fortuna, hoy es muy feliz y personalmente se siente “lleno” en una práctica medico-cardiológica general aunque mucho menos remunerativa que su práctica anterior. De nuevo, el mensaje es descubrir o escoger el campo profesional que es más cercano al talento y carácter propios y no meramente seguir el camino de la ambición; en otras palabras, dejar que el talento defina la ambición y no lo contrario y, por cada opción escogida, eventualmente se presentaran nuevas opciones. La cuestión es como descubrir las cualidades y talentos de uno mismo. Esto nos lleva a definir el tercer principio.

Tercer Principio. Buscar un tutor, un mentor. Cada uno de nosotros lo necesita ya que nunca estamos lo suficientemente preparados para juzgar aisladamente por nosotros mismos como tomar decisiones importantes. Este tutor, sin embargo, es particularmente esencial a niveles de pregraduado y postgraduado, tal como es su caso, ya que las decisiones a sus edades son más cruciales que más tarde.
Pues bien, en 1968, poco después de haber obtenido el grado de Doctor en medicina, reconocí que pertenecía a la profesión adecuada, pero no sabia cual debería ser mi siguiente paso. ¿Cuales eran mis cualidades o talentos? Había una presión substancial en casa para que siguiera en la especialidad de Psiquiatría ya que mi padre era psiquiatra y lo mismo mi hermano mayor en UCLA, California. Tuve mucha suerte el que en aquella época había logrado tener el tutor ideal; él era considerado médicamente uno de los mejores clínicos del país y bien conocido por ser el autor del texto de medicina standard en lengua española; su nombre era Dr. Farreras Valentí. Yo le conocí porque coincidimos en un mutuo interés por el deporte y, de alguna manera, quiso ayudarme para forjar mi futuro profesional médico.
Dos necesidades absolutas de todo tutor es que él o ella este genuinamente interesado en usted y en su carrera y, además, sea participe profesionalmente y humanamente del mundo contemporáneo actual. Desgraciadamente, mientras yo debatía si debía o no seguir la especialidad de Psiquiatría, mi mentor tuvo un ataque cardiaco a la edad de 45 años. Pocas semanas mas tarde de esta terrible crisis, le recuerdo diciéndome algo parecido a esto: “mi mayor preocupación como médico general clínico es que mi conocimiento de las complejidades de la enfermedad cardiaca, creo que no es lo suficientemente bueno. Creo que tendrías que ser cardiólogo ya que te gusta la fisiología y la hemodinámica, mientras que las bases de la Psiquiatría son todavía intangibles”. Naturalmente, me estoy refiriendo al año 1968. La Psiquiatría es hoy en día mucho mejor entendida, a nivel fisiológico y molecular. Pues bien, me decidí seguir su consejo y eventualmente me gradué como especialista en corazón, especialidad que me apasiona. Es verdad que mi tutor se encontraba bajo la sombra de su propia enfermedad y por lo cual percibía el mejor conocimiento de la Cardiología como una prioridad personal. Pero tuve plena confianza en su consejo porque él poseía lo que decíamos son las dos necesidades fundamentales que hacen a un gran tutor: primero, me conocía bien y estaba genuinamente interesado en mí y en mi futura carrera profesional; y segundo, él era un brillante académico contemporáneo que conocía bien el momento de la medicina y de las diversas especialidades. Tristemente, el Dr. Farreras Valentí murió 10 años mas tarde, y hoy yo reconozco que él fue el cálido y apasionado tutor clave que me guió a enderezar mi futuro profesional clínico.Tengo la certeza, de que mentores con las dos características que yo he descrito están presentes en su Universidad. Pero también podrán descubrirlos en otras comunidades o instituciones, ya que con las posibilidades logísticas de comunicación que hoy disponemos, se han disuelto la mayoría de las barreras que impiden el acceso a tales tutores o consejeros más virtuales.
Debo constatar que, contrario a lo que a menudo se dice, creo que el problema de hoy no es la falta de tutores; el problema, en mi experiencia, es que la gente joven parece que no ven necesario tal ayuda o consejo ya que están expuestos a multitud de opciones u oportunidades. La realidad es lo contrario. En un mundo tan dinámico como el presente, con tantas opciones u oportunidades, aunque no necesariamente fáciles, todos, yo incluido, necesitamos el consejo periódico del tutor o tutores, para así poder enfocar o renovar periódicamente nuestros talentos y prioridades.

Cuarto Principio. Crítico y fundamental como es el que acepten el tiempo necesario para madurar en su formación y con los consiguientes periodos de frustración, como es el que descubran sus propias cualidades o talentos, y como es el que encuentren un tutor o tutores, en sus comienzos necesitaran, por encima de todo, tabular, priorizar o limitar su campo de acción y enfocarse, enfocarse, enfocarse y enfocarse en algo muy concreto. Tal actitud de profundidad y enfoque concreto es crítico, como decíamos, sobre todo en los estadios iniciales de sus carreras, ya que les proporcionara confianza.
Como ejemplo personal, acababa yo de decidir dedicarme a la especialidad de la Cardiología, y comenzaba a estudiar la patología del corazón, cuando otro gran mentor, el Honorable Profesor de Patología de la Universidad de Liverpool me mostró un corte histológico obtenido de un paciente que acababa de fallecer por un ataque cardiaco o infarto de miocardio. Miré al microscopio óptico y observé un tejido amorfo, homogéneo y sin ninguna particularidad estructural. El Profesor Sheehan entonces me comentó algo así como “si usted no ve nada bajo el microscopio óptico, pida al técnico que le prepare el mismo tejido para que lo valore con tecnología estructural más moderna o microscopio electrónico”. Pues bien, dos días más tarde pude responder al Profesor Sheehan que el tejido llenaba una arteria y contenía lo que me pareció ser un coágulo de sangre compuesto de células muy amontonadas unas con otras y que asumí eran plaquetas. Pensé, por tanto, que aquel coágulo de sangre ocluyendo una arteria coronaria había causado la muerte del paciente. El Profesor, con una gran sonrisa, me dijo “puede usted estar acertado pero tal vez el coágulo oclusivo que usted ve en el microscopio es simplemente un artefacto después de la muerte del paciente ya que entonces la sangre no circula y tiende a coagular” Y prosiguió, “¿por qué no lo investiga en los próximos años y hace su tesis acerca de su hipótesis?”. Aquella diapositiva histológica concreta fue el punto de partida de mi carrera en el campo de la investigación. Pensé con detenimiento que aquellas células pequeñísimas, agregadas unas con otras, denominadas plaquetas eran la posible causa del infarto de miocardio, no solamente de aquel paciente pero también del infarto que llevo al fallecimiento de mi previo tutor clínico el Doctor Farreras Valentí y de tantos otros enfermos. Durante tres años enfoque casi exclusivamente mi atención a este pequeño elemento celular o plaqueta. Recuerdo el trabajar muy enfocado, casi obsesivamente, en el laboratorio experimental de la Universidad de Edinburgh donde termine la tesis y obtuve el doctorado. Tal enfoque intelectual, concretizado en una sola célula del organismo humano, ciertamente fue el punto de partida educacional de una carrera de investigación eventualmente amplia, variada y muy estimulante. De interés, aunque no sea parte de mi mensaje sobre la necesidad del “enfoque”, hoy, 30 años más tarde, es abiertamente conocido que el coágulo de plaquetas ocluyendo una arteria es en verdad, una causa importante no sólo del infarto de miocardio, también de un gran número de accidentes cerebrales. Hoy es también ampliamente conocido que la aspirina puede prevenir la aglutinación de estas plaquetas y así reducir muy apreciablemente el número de tales accidentes cardiacos y cerebrales.
Quinto Principio: Una vez que se prosigue con paciencia, aceptando el tiempo necesario para la maduración personal, una vez que se descubre el talento o talentos personales y se persiguen con vigor, una vez que se tiene la fortuna de disponer de tutor o tutores, y una vez que se decide tabular o limitar las ambiciones a un enfoque muy concreto, al menos al comienzo de una carrera, estos cuatro principios contribuyen a una parte de aquella “plenitud” personal a que aludíamos al comienzo. Sin embargo, el quinto y último principio, tal vez el más importante, es el de alcanzar la máxima o total plenitud o felicidad tal como propugnó Aristóteles; esto es, el de poder transmitir el máximo bien a aquellos que nos rodean. Me atrevería a decir que tal generosidad es y será siempre la base de la felicidad. El arquitecto universal Antonio Gaudí es un modelo fiel de este quinto principio de transmisión o proyección personal, en su caso de proyección religiosa. Él fue un hombre profundamente religioso que basó su propia existencia en el trabajo como un sacrificio lleno de devoción, de ejemplo y de proyección personal. Con su poderosa imaginación y una ingenuidad muchas veces casi infantil, con una tenacidad sin fin y con un gran espíritu franciscano pleno de espiritualidad, construyó solamente una veintena de edificios que exaltan belleza y atraen a todos, grandes y pequeños, los cuales ven la obra de Gaudí con unos ojos llenos de inocencia y de proyección hacia ellos. Se ha dicho que la arquitectura del maestro entra por los ojos y va directamente al alma, no necesita explicaciones de los críticos ni estudios históricos.Es curioso, pero mi experiencia como médico y como investigador biomédico trabajando en muchos y diversos entornos me ha enseñado la gran semejanza caracterológica entre los humanos, independientemente de su situación económica, social, racial o religiosa. Pero también me ha enseñado que cada uno de nosotros podemos y tenemos mucho a ofrecer y transmitir, que cada uno de nosotros tenemos algo de Gaudí. Creo que es este aspecto positivo, humanístico-ético y transmisible de la individualidad humana lo que se debe descubrir y promocionar desde el nacimiento hasta la vejez y pasando por la Universidad. Así pues, desearía creer más globalmente, que es potencialmente posible, que cristianos, judíos, musulmanes y gentes de otras religiones, y que las tres grandes civilizaciones del Este, Islámica y del Oeste, puedan unirse bajo un principio moral común. Éste seria el de preservar, respetar y no destruir la vida humana; considerar la vida y la existencia humana como el valor más racional, sagrado e indestructible, ello independientemente de todo contenido ideológico.
Al concluir, mencionaré que hace unos meses, alguien me dijo que la lección magistral de graduación a final de curso, tiende a ser olvidada al cabo de unos diez minutos de terminarse, pero intento animarme cuando me comentó que la lección magistral de la ceremonia de apertura tiende a ser recordada casi palabra por palabra. Por último quiero reiterarles las cinco”T's” de las cuales hemos hablado:
1) Tiempo para madurar;
2) Talento a descubrir;
3) Tutor para aconsejar;
4) Tabular y enfocar;
5)Transmitir ética, humanismo y responsabilidad.
Creo que la misión y reto de todo Universidad es el intentar complementar tal doble perspectiva técnica-profesional y ética-humanitaria, y creo fervientemente que ello es clave para cada uno de ustedes, para el progreso y para el futuro.