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5/10/15

Gimnasia para el corazón: Ejercicio es medicamento y así debe ser considerado - Dr.Jorge de Paula

 La rehabilitación cardiovascular tiene una indicación terapéutica de igual importancia que los medicamentos en todas aquellas personas que han presentado un infarto cardíaco,  o han recibido angioplastia o by-pass cardíaco, así como también en aquellas personas con otros factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial, diabetes o coronariopatía.
Ejercicio es medicamento y así deberá ser tomado, y así como no suspendemos los medicamentos sin indicación del médico tratante, tampoco debemos suspender los planes de ejercicio físico, teniendo en cuenta que estudios científicos han demostrado que dentro de los beneficios de la rehabilitación cardiovascular se encuentra, una disminución de la mortalidad por enfermedad cardíaca de hasta  un 43%, una disminución de las consultas médicas en servicios de urgencias, una disminución de los ingresos hospitalarios, y también una disminución en los requerimientos de medicamentos así como de la dosis de los mismos.
A su vez, está demostrado que las personas que realizan ejercicios físicos programados, mejoran su calidad de vida, y también su estado anímico, lo cual tiene relevancia y repercusión en una disminución de los cuadros de ansiedad y depresión que muchas veces acompañan a la enfermedad.
La rehabilitación cardíaca realizada en todas sus fases, nos ayuda a identificar y corregir aquellos malos hábitos vida y de alimentación que puedan estar contribuyendo a acelerar nuestro proceso de envejecimiento y adelantando el momento de nuestra vida en el cual  enfermaremos.  Todos los días de nuestra vida, construímos nuestra salud o estamos contribuyendo a alimentar nuestras futuras enfermedades y esa es una regla de la biología.  
Debemos comenzar a hacer ejercicio físico y no buscar más la excusa de la falta de tiempo, o de que ya es tarde, los beneficios se obtienen en mayor porcentaje cuánto más tempranamente comencemos, pero nunca es tarde para empezar a cuidarse, ni nunca es demasiado temprano.
El ejercicio aeróbico mejora nuestra circulación sanguínea, enriquece el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos, mientras que el ejercicio con entrenamiento con cargas livianas aumentará nuestra fuerza muscular y nuestra tolerancia al ejercicio, ambos tipos de ejercicio cuando se realizan adecuadamente supervisados permanentemente por cardiólogos especializados en rehabilitación cardíaca como lo hacemos en nuestro centro,  han demostrado ser seguros y benéficos no solamente para el corazón, sino también para el organismo en su totalidad.
En nuestros más de 20 años de experiencia en rehabilitación cardiovascular tenemos casos de personas que han comenzado con 83 años a realizar nuestros planes de ejercicio por primera vez y continuaron por más de 10 años, por lo que la edad no es un impedimento.
En el corazón del barrio de Punta Carretas en la calle José Luis Zorrilla 176, entre Parva Domus y Tabaré, dentro de las instalaciones del Club La Estacada, se encuentra el Centro Cerca de Rehabilitación Cardiovascular, y allí se ofrecen los programas de entrenamiento y ejercicio físico, así como educación y consejería. 


19/4/15

Como mejorar la relación de pareja: respeto, afecto y empatía como base de la felicidad y armonía interpersonal - John Gottman y Julie Gottman


Siete características que se presentan de manera constante en las parejas felices y armoniosas según los estudios de John y Julie Gottman
1) Conocimiento amplio acerca de mi pareja (a lo que se le ha denominado como “mapas del amor”).
2) Presencia de cariño y admiración.
3) Se destinan tiempo para realizar actividades juntos.
4) Hay una influencia mutua.
5) Se resuelven problemas de manera efectiva.
6) Se apoyan mutuamente para alcanzar proyectos personales y de pareja.
7) Se visualizan como una pareja feliz a largo plazo.

Este es un resumen de las conclusiones de Gottman y Gottman luego de analizar cientos de parejas:
Caracteristicas presentes en la mayoria de las parejas felices:
a) A pesar de los malos momentos, en las parejas felices siguen predominando la presencia de recuerdos positivos sobre los negativos. Adquieren una dinàmico que impide que sus pensamientos y sentimientos negativos sobre el compañero, ahogen los positivos” (Gottman y Silver, 2001, p. 17).
Cuando sucede lo inverso, las parejas en crisis, recordarán más los malos momentos que los buenos, inclusive en el día de la boda, habiendo tantos momentos gratos para recordar, dirán: (por ej., “el/ella llego tarde”, “estuvo sólo al pendiente de su familia y amistades”, “me dejo sola/o resolviendo los problemas en la fiesta”, etc.).
b) Cuando discuten, no sobrepasan ciertos límites:

Cualquier pareja -feliz o no- tiene que enfrentarse a múltiples decisiones, donde en ocasiones, cada integrante tendrá opiniones distintas que podrán originar peleas y altercados.
Sin embargo, las parejas exitosas tienen una forma distintiva de discutir, que evita que dichas peleas erosionen la relación de pareja.
¿Cómo discuten las parejas felices?
En primer lugar, estas parejas manifiestan sus molestias de manera “suave” en lugar de plantearlas de manera agresiva. Por ejemplo, uno de los miembros de una típica pareja “feliz” y “exitosa” podría mencionar: “necesito que hables más conmigo y me compartas lo que sientes, en muchas ocasiones que discutimos, te ‘cierras’, te quedas callado y eso me hace sentir mal”, a diferencia del siguiente ejemplo, que ilustraria la manera en que una pareja en crisis plantearía el mismo problema: “no te interesa nada de lo que ocurre en la pareja, es imposible hablar contigo, siempre que quiero acercarme un poco a ti, evades la conversación y me haces sentir mal”. 
También las parejas felices saben detectar cuando las discusiones van subiendo de intensidad y pueden hacer un comentario o realizar alguna acción para evitar que la pelea se “salga de control” y esto es bien recibido por la pareja. 


Otra característica relacionada a las discusiones, es que evitan quedar atrapadas en peleas insignificantes, que no valen la pena ponerlas por encima de la relación de pareja (alguna vez, un alumno mío puso como ejemplo, que la pareja dejara de pelearse por no ponerse de acuerdo en el color nuevo en que se pintaría la recámara) y se centran sólo en aquellas que son trascendentes. Finalmente, estas parejas llegan a acuerdos que por lo general se cumplen.
Es curioso lo que menciona Gottman acerca de la forma en que discuten las parejas “felices”, él menciona que si las viéramos en esos momentos, seguramente nos aburriríamos, ya que por lo general, distan de las peleas a gritos y empujones que se presentan en otras parejas.
c) Por último, se encontró que la relación de las parejas felices tiene bastantes semejanzas a las buenas relaciones de amistad.
“Los integrantes de la pareja prestan una gran atención a lo que está sucediendo en la vida del otro y se sienten emocionalmente conectados” (Gottman, Gottman y Declaire, 2008, p. 20).
Estas parejas siguen teniendo la confianza para platicar acerca de sus temores, alegrías, sueños, anhelos, proyectos, etc. 
Saben que son escuchados por el otro y que realmente recibirán apoyo de su pareja. 
En este sentido, se destaca tres elementos que también están presentes en las relaciones de amistad: el respeto, el afecto y la empatía.

30/10/14

La vida en cuatro cuartos... los 50 años y cuando lo mejor está por venir ..." La Mediana edad constituye uno de los mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones - Dr. David Bainbridge

Lejos de ser un período de declive, la mediana edad representa uno de los momentos más importantes de nuestra vida individual y colectiva.
En nuestra quinta y sexta décadas de vida los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones
Pese a aparecer los primeros signos de la vejez, en nuestra quinta y sexta décadas de vida los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones.
En este capítulo, David Bainbridge, zoólogo y veterinario de la Universidad de Cambridge, vuelve a Redes para mostrarnos las ventajas de gozar de los veinte años adicionales que siguen a nuestro período reproductivo.
Y en su sección, Elsa Punset nos desvelará algunas claves para encajar mejor esta etapa fundamental de nuestras vidas.
Eduard Punset:
Afirmas algo muy importante que contradice lo que se suele esperar o pensar: muchos detestan hacerse mayores porque creen que supone el fin de la vida… en cambio, tú lo consideras el eje central de la supervivencia de la especie; sostienes que, en realidad, se trata de un episodio fundamental de la vida humana.
No deja de ser curioso pensar así de algo que las mujeres, sobre todo (pero también los hombres) tienen tantas dificultades para aceptar ¿no? ¿Qué es exactamente? ¿Es cierto que constituye un episodio esencial en nuestra vida?
David Bainbridge: Creo que sí. Si analizamos la vida humana desde el nacimiento hasta la muerte, hay dos fases de la vida del ser humano de las que los demás animales carecen… y una de ellas es la mediana edad.
Eduard Punset: A diferencia de otras cosas que notamos de vez en cuando, debes admitir que se produce cierto deterioro cognitivo durante la madurez: no repercute en la vida, pero… ¿verdad que existe un deterioro cognitivo?
David Bainbridge: Depende de cómo midamos la capacidad cognitiva. Si medimos la velocidad de cognición, la velocidad de pensamiento, entonces sí que es cierto que se ralentiza progresivamente a partir de los 20 años.
En cualquier prueba cognitiva que implique velocidad, las personas de mediana edad obtendrán peores resultados. Ahora bien, si se valoran tareas más complejas, que son mucho más difíciles de medir…tales como forjarse una visión general, una perspectiva global de la situación, planear tareas muy complejas, delegar responsabilidades en otros… todo esto se les da muy, muy bien a las personas de mediana edad, que también destacan a la hora de cambiar la manera de hacer las cosas, reflexionar y plantearse mejoras.
En las tareas cognitivas muy complejas, ¡los maduros despuntan por encima de los jóvenes! Pero la velocidad no es lo suyo. Por añadidura, todo depende de cómo se mida la capacidad cognitiva.
Eduard Punset: Es fantástico, ¿no? Según eso, no hay duda de que ahora, en el mundo empresarial, en todo tipo de empresas, se buscan personas con un buen sentido de la organización, capaces de abordar distintos temas a la vez.
En resumidas cuentas, personas que dominen exactamente los rasgos que sugieres que poseen las personas de mediana edad. Incluso así, analicemos aquellas señales en las que sí se puede decir: «vaya, aquí se produce un declive».
La primera es lo que llamamos presbicia, luego está la elasticidad de la piel, y… ¿cuáles son las otras? Por ejemplo, he escuchado a muchas mujeres (más que hombres) quejarse de que las zonas donde se acumula la grasa cambian, dejan de ser como antes, pasan a otro lugar, así que la apariencia ya no es la misma.
La Buena Salud: David Bainbridge: La razón por la que me centré en la vista, la piel y la acumulación adiposa es porque son las pocas cosas que realmente empeoran al llegar a la madurez. La mayoría no empeoran: uno sigue muy sano y tiene muy pocas probabilidades de morir en la mediana edad.
Pero esas tres cosas sí que cambian, y además suelen hacerlo de un modo súbito y muy marcado. La presbicia o vista cansada, que dificulta la lectura de cerca, es poco habitual a los 35, pero universal a los 50, por lo que se trata de un proceso muy controlado.
Lo mismo ocurre con la elasticidad de la piel. En mi caso noté el cambio a los 39, en un momento muy concreto. Creo que el hecho de que este tipo de cosas ocurran en momentos tan marcados demuestra que forman parte del desarrollo que tenemos programado: llevamos codificados estos cambios a una edad concreta, no se trata de ninguna degeneración, sino que están programados para ocurrir en ese momento.
Eduard Punset: Sin embargo, pese a todo, la esperanza de vida en esa edad es la que solía ser… es decir, lo que dices es fantástico. Según los médicos… y mi padre era médico… es cierto que dicen que los que tienen 50 o 40 años tienen muy pocas probabilidades de morir. Parecen sanos.
Al parecer, se están descubriendo indicios arqueológicos de que hace 5.000 años las personas de mediana edad tenían más o menos la misma esperanza de vida que ahora.
David Bainbridge: Sí. El caso es que se suele hablar de la esperanza de vida, que es el número de años que se espera que vivas al nacer. Sin embargo, se trata de un resultado muy extraño, porque si vives en una sociedad en la que muchos niños mueren antes de cumplir los cinco años, si dos tercios de los niños fallecen antes de los cinco……entonces la esperanza de vida es de menos de 30 años. Sin embargo, durante toda la historia de la humanidad, quien llegaba a los 15 o a los 20 tenía muchas probabilidades de sobrevivir hasta los 60.
Ha sido así durante toda la historia de la humanidad, incluso durante la prehistoria. Si miramos los fósiles, las pruebas apuntan a que, si se sobrevivía la infancia, era muy probable llegar a los sesenta. Lo único que ha cambiado recientemente es que después de los sesenta años se mantiene la salud durante más tiempo; eso es gracias a la medicina.
Dicho lo cual, vivir hasta los 60 siempre ha sido posible, es un fenómeno natural. Y el período entre los 40 y los 60, en el que todavía se conserva la salud pero no se tienen hijos, es exclusivo del ser humano.

Una tarea social

Eduard Punset: Hay una cosa que descubrí hace unos días, y es que, según un programa de investigación realizado en Latinoamérica, por cada hombre o mujer casada, fácilmente encontramos alrededor de 1,3 personas de mediana edad con un papel importante que ayudan continuamente a los que tienen hijos.
Es decir, si no fuera por estas 1,3 personas de más, nadie… no podríamos cuidar a los niños ni educarlos o viajar.
David Bainbridge: Sí, realmente es la clave de la vida humana: cuidar de nuestra descendencia, cuidar de los niños. ¡Se requiere tanto tiempo! 20 años, tal vez, quién sabe.
Durante todo ese tiempo se necesitan tantísimos cuidados, tantísimas calorías, tantísimos alimentos… que, como dices, hacen falta personas adicionales para lograrlo. Se necesita una madre, un padre…
Pero también es preciso el apoyo de una sociedad enorme. Ciertamente no existe ningún otro animal así. El cuidado de los padres es importante en los mamíferos, pero no tanto como en los humanos: gran parte de la vida se basa en eso.
Me parece que por eso tenemos la edad madura… porque, si llegas a los 40 o los 42 y ya tienes hijos, lo mejor que puedes hacer es centrar tus recursos en ellos.
Por eso dejas de tener más hijos. Sale más a cuenta cuidar de los que ya tienes que tener más. Es un fenómeno más marcado en las mujeres, pero creo que también es aplicable a los hombres. Foto: Fanny Clavijo, Jorge de Paula, Patricia Muñoz Turano, Vicky André Carriquiry, Ma.Gabriela Quincke, Enzo Pirelli, Marcelo Quincke,
LOS HOMBRES NO TIENEN MENOPAUSIA Y LA ANDROPAUSIA NO EXISTE, ES UN INVENTO DE LA SOCIEDAD COMPETITIVA ACTUAL
Eduard Punset: ¿Tiene algo que ver con la menopausia? Es decir, si no fuera por esta interrupción de la fertilidad…
David Bainbridge: Sí. Lo sorprendente es que las mujeres están biológicamente programadas para dejar de concebir niños. La edad media de la menopausia se sitúa en torno a los 52, pero la mayoría de mujeres son bastante poco fértiles a los 42. Está programado biológicamente.
Los hombres tienen una situación un poco más complicada, porque obviamente pueden escoger, lo que añade una serie de elecciones a la reproducción humana. ¿Se queda el hombre con su pareja o la deja e inicia una nueva familia?
Pero también suscita la tensión contraria, porque las mujeres, conforme se acercan a la menopausia, también se sienten presionadas: ¿deberían engendrar un niño con otro hombre genéticamente superior y que sus parejas les ayuden a cuidarlo?
Así pues, la menopausia, como es distinta entre hombres y mujeres (en realidad los hombres no tienen menopausia; la andropausia no existe), crea un conflicto entre lo que quieren ambos sexos.

La herencia cultural

Eduard Punset: Hay una cosa que me gusta y que siempre me hace reflexionar. Si analizamos cualquier otra especie animal, constatamos que están programados con conocimientos desde el principio. Lo he visto con mis perros, por ejemplo, o con algunos pájaros… crecen con todo el conocimiento que necesitan, mientras que nosotros, los humanos, somos como una tabula rasa.
David Bainbridge: Exacto, exacto. Estamos en un extremo. En el otro están los animales que jamás ven a sus padres. Por ejemplo, la tortuga, la tortuga marina. Las crías nunca ven a sus padres; es más, casi nunca ven a una tortuga adulta. Todo lo llevan ya codificado y programado al nacer. Nosotros estamos en el otro extremo: contamos con una cosa llamada cultura que no se limita al arte y al lenguaje, sino que incluye la tecnología, la ciencia, la faceta más social del ser humano… ¡Pero nacemos sin ella! Venimos con algunas cosas, claro, creo que contamos con una personalidad y con una capacidad enorme de aprender, ¡pero poca cosa más!
Eduard Punset: Probablemente venimos también con emociones, de las que no nos hemos preocupado hasta hace poco… y ahora muchos psicólogos y neurólogos se dedican a estudiarlas. Pero es verdad todo lo que dices.
David Bainbridge: Sí. Y lo curioso es que parece un sistema muy arriesgado. Transmitir toda la conducta a través de los genes resulta muy seguro, mientras que la idea de que cada generación deba transmitir la cultura parece un sistema muy peligroso: ¡una sola generación perdida significa el final!
Pero nunca pasa, porque lo transmitimos todo compulsivamente.

La crisis de los 40:

Eduard Punset: David, tengo una pregunta que te puede parecer algo tonta… Todos hemos oído que las personas maduras (a mi edad, por ejemplo, y tengo más de 70) nos volvemos más infantiles de lo que solíamos ser… también se supone que nos fijamos en personas mucho más jóvenes.
Y todavía hay algo más que denominas «reorganización intrapsíquica». ¿De qué se trata? ¿Es verdad? ¿Y qué se quiere decir con esto?
David Bainbridge: Bueno, todo parte de una historia que creo que se inventó en Estados Unidos en la década de 1960s… la crisis de la mediana edad.
Se piensa que afecta en especial a los hombres. ¡Y está muy en boga!
Nunca se había definido bien, así que intenté definirla.
La primera idea era que los hombres empezaban a buscar chicas más jóvenes.
La segunda, que hacían cosas infantiles, como comprarse un coche deportivo o una moto.
La tercera idea era la reorganización intrapsíquica, que consiste en una sensación muy profunda de duda acerca de uno mismo, autoanálisis y depresión.
Pues bien, tras haberlo definido, empecé a analizar cada uno de los componentes, ¡y resulta que en realidad no son ciertos! Pensamos que la crisis de la mediana edad sucede a los 40, pero tenemos la misma probabilidad de hacer esas cosas a los 30, 50 o 60… y las mujeres también tienen la misma probabilidad de hacerlas.
Las mujeres que salen de una relación y buscan otra pareja suelen acabar, por lo general, con parejas más jóvenes. Vamos, exactamente lo mismo que hacen los hombres.