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20/10/15

Buscar mayor equilibrio emocional con la ciencia de la compasión - Matthieu Ricard - Eduard Punset - Jorge de Paula

La felicidad no es una sucesión interminable de placeres que terminan por agotamiento, sino una forma de ser. Y si es así, ¿no deberían nuestros hijos aprender en el colegio a ser felices? 
¿No es acaso lo que desea cualquier madre o padre de hoy en día? 
Para permitir aflorar la compasión y una actitud comprensiva, la ciencia está descubriendo los beneficios de la meditación y está alentando a que se promueve desde la infancia un aprendizaje que es tan importante como aprender matemáticas, historia, geografía o gramática, y es aprender educación emocional, aprender sobre la empatía, que es en el fondo, la condición que nos hará realmente humanos. 
Matthieu Ricard nos relata que en el ámbito personal, le resulta apasionante formar parte de una investigación tan pionera sobre la compasión y el altruísmo.
"Creo que la neurociencia contemplativa está en plena edad de oro… y es muy inspirador participar en esta era de descubrimientos magníficos".
Además, desde la perspectiva budista, la idea es contribuir con algo a la sociedad.
Si pudiéramos ayudar a lograr que las personas encontraran más equilibrio emocional, forjaran una sociedad más compasiva y fueran más felices y más altruistas, sería estupendo.
Por ejemplo, el año pasado empezamos a estudiar varios aspectos del amor altruista, de la empatía, la compasión con objeto y sin objeto… de una manera muy detallada, relacionándolo todo con los fenómenos cerebrales.
Queremos saber cómo se pasa de la benevolencia a la empatía, a identificarse con el que sufre, y luego a la compasión, que es el deseo de que los demás dejen de sufrir y de buscar un remedio para el sufrimiento y su causa.
¿Cuál es el proceso?
¿Cómo funciona?
¿Cómo se relaciona con el cerebro?
¿Hay que sentir el sufrimiento del otro para sentir compasión o no?
¿Basta con el amor altruista?
Todas estas cosas se pueden estudiar desde la perspectiva de la meditación y de la neurociencia, y se pueden aunar ambas. Así que es maravilloso.
Y estos estudios, demuestran lo equivocado que están quienes buscan una intención egoísta en todas estas actitudes tan humanas, de desprendimiento, de generosidad, de entrega al prójimo.
Además desde el psicoanálisis, prácticamente todo lo que hacemos está motivado por el “yo, yo, yo”. Si intentas ser bueno, es a costa de algo, vamos, que no es demasiado bueno para tu estado mental.
LA NEGACION DEL LADO BUENO DE LA NATURALEZA HUMANA ME PARECE ALGO TERRIBLE:
¡Esta negación del lado bueno de la naturaleza humana me parece terrible!
Y es que cualquiera con sentido común vería que los datos sociológicos demuestran que el altruismo verdadero existe. Por supuesto que también somos egoístas a veces, y que hay personas más egoístas que altruistas, pero decir que el altruismo auténtico no existe es una tontería.
A QUE NO REFERIMOS CUANDO HABLAMOS DE CREAR UNA SOCIEDAD MAS COMPASIVA:
A una en la que tengamos consideración por los demás, nos preocupemos por el prójimo.
Mira la economía, ¡todos estos escándalos y crisis son producto del exceso de codicia, de personas a las que no les importan realmente los ahorros que manipulan!
 ¿Por qué disminuye la calidad de vida?
¿Por qué existe una brecha tan grande entre el norte y el sur?
¿Por qué hay toda esta pobreza?
El mundo podría ser muy diferente si se distribuyeran los recursos de otra manera. El altruismo es el único rasgo que podría abordar el presente, el medio plazo y el largo plazo.

Dr.George: En esta imperdible entrevista de Eduard Punset a Matthieu Ricard podemos ver ejemplos de altruísmo, de compasión inclusiva, de solidaridad, de benevolencia de misericordia, que realmente si los buscamos los encontramos a diario. 

Me ha conformado plenamente el haber mirado y vuelto a mirar esta entrevista que ya data de 5 años (mayo 2010), ya que como persona considero que la compasión es una de las condiciones más bellas que adornan a cualquier ser humano que la desarrolle y especialmente como médico considero que la compasión es una de las condiciones ineludibles para desarrollar una profesión a plenitud.
He leído atentamente los comentarios de los diferentes seguidores de Punset, y complementan maravillosamente el tema presentado. 
Aún en el disenso que me pueda despertar alguna opinión, representan cada uno de esos aportes, una muestra más de la lucha de todo ser humano por encontrar los caminos y las respuestas a interrogantes tan profundas sobre nuestra existencia.
Me he identificado con muchas respuestas, algunas que por su sencillez y espontaneidad encierran un gran mensaje como la de Ma.Angeles (que privilegio tendrán en el futuro esos alumnos suyos, cuando reciban esa orientación educativa), pero ha sido la respuesta de María la que me ha conmovido hondamente porque refleja la dificultad que presentan algunos entornos para poder desarrollar esta espontánea y noble actitud o don del ser humano: la compasión…
Especialmente en nuestra querida latinoamérica donde desde hacia varias décadas se ha impuesto un discurso que se valida como "lo moderno"... lo progresista o lo aceptado por amplios sectores académicos, políticos, sociales, gremiales y también populares, un discurso basado en una ideología que fomenta el odio al que piensa diferente, estimula la discusión, fomenta el resentimiento social, promueve la lucha de clases, y despierta y estimula emociones destructivas en millones de personas, que en otros contextos, o en otras circunstancias hubieran acrecentado otras emociones más nobles. 
Es muy cierto lo  que María dice en su comentario... : sé meditar y creo saber ser altruista, pero me muevo en un medio hostil en el que el altruismo es visto como que quien lo practica es tonto, ya me ocurrió alguna vez ser malinterpretada. 
Yo quiero ser de esa manera pero temo que algunas personas crueles se me echen encima. Es decir, necesito, en este medio, ser competitiva para sobrevivir, es triste. ¿alguna opinión? …
Cuán real es su planteamiento… quisiera poder acercarle algunos elementos para ayudarla en su situación, por lo que le sugiero pueda darse un vistazo por este blog, donde encontrará mucha información muy valiosa para adquirir herramientas que le permitan un manejo menos traumático en determinados ambientes:
http://drgeorgeyr.blogspot.com
http://drgeorgeyr.blogspot.com.uy/2015/09/listado-y-desarrollo-de-las-20.html
Volviendo a la compasión, en una entrevista que le hicieron al Dr.Valentín Fuster hace pocos años que se puede leer acá, él termina la misma con una frase que es maravillosa:
“Si un médico no muestra compasión o aparece altivo, está perdido”.
Los aportes de Ricard han sido muy profundos y para mí que soy una persona occidental, formada en el cristianismo y en un determinado entorno alejado de prácticas orientales, a las cuales “a priori” tenemos una tendencia a verlas como “esotéricas”, me han significado un reencuentro positivo con la civilización y el pensamiento oriental.
Desde mi formación Psiconeuroinmunoendocrinológica, he incursionado en las técnicas de meditación y en el conocimiento de diferentes corrientes de pensamiento, que si estamos receptivos, nos pueden aportar elementos valiosos para este aprendizaje continuo que es la vida misma, y es en ese sentido que esta entrevista ha sido muy valiosa para revalorizar la importancia y la necesidad diaria de disponer de un tiempo para la meditación y me ha en la reafirmado la importancia de seguir recorriendo los caminos de la compasión y el altruísmo, porque como se ha dicho son quizá la emociones que nos hacen realmente humanos.
Ha sido Carl Sagan en un artículo que nos regaló antes de su partida que
es nuestra corteza cerebral y especialmente nuestra corteza prefrontal la que regula nuestras vidas conscientes, es por tanto una distinción de nuestra especie humana y es el asiento de nuestra humanidad.
Y esa nuestra corteza cerebral (capa más externa del cerebro) tiene que vivir en una especie de interación y conflicto de vecindad permanente con los cerebros más primitivos (el límbico y el reptiliano).
Esta corteza cerebral es el punto de embarque para todas las jornadas cósmicas, es el lugar donde la materia es transformada en conciencia. Esta corteza que comprende más de los dos tercios de la masa cerebral, es la responsable tanto de la intuición como del análisis crítico. Será aquí donde tendremos las ideas y las inspiraciones, será aquí donde leeremos o escribiremos, será aquí donde hagamos matemáticas o música, y será aquí donde comandará la compasión y el altruísmo si es ella que controla las demás estructuras. Es la corteza quién regula nuestras vidas conscientes y es por tanto una distinción de nuestra especie, es el asiento de nuestra humanidad.Arte y ciencia viven aquí.
La civilización es un producto de la corteza cerebral.
Y Carl Sagan concluye algo que tiene directa relación con los aportes de las neurociencias actuales: “EN NUESTRO LOBULO FRONTAL ESTÁN LOS MEDIOS PARA ASEGURAR LA SUPERVIVENCIA HUMANA SI TUVIERAMOS LA SABIDURIA DE PRESTARLE ATENCIÓN”.
Lo que distingue a nuestra especie es el pensamiento: La corteza cerebral es en cierta forma, una liberación. No precisamos más quedar presos de nuestros patrones de comportamiento genéticamente heredados de lagartos o babuínos (reaciones de territorialidad, agresividad, establecimiento de jerarquías, patrones de dominancia, etc). Estamos aquí, cada uno de nosotros, grandemente responsables por lo que es puesto dentro de nuestros cerebros, por lo que cuando adultos nos acabará importando, interesando, conocer y saber.No merecemos tener un cerebro a merced del cerebro reptiliano, podemos modificarnos a nosotros mismos, es esa quizá la principal función que tenemos en la vida.
Carl Sagan: Un viaje al interior del cerebro humano: 

Opinión de Mª Ángeles: (Citada en el análisis): 
Soy profesora y madre. Me ha emocionado este programa. Encuentro toda la línea de educación realmente fantástica.Me reconcilia con el ser humano y me da ánimos para mejorar en mis tareas con el alumnado. Gracias, gracias, gracias
Mª Ángeles

Opinión de María: Citada en el análisis
Tengo problemas de ansiedad así que voy a practicar meditación;
Hay una cosa que no me queda clara; sé meditar y creo saber ser altruista, pero me muevo en un medio hostil en el que el altruismo es visto como que quien lo practica es tonto, ya me ocurrió alguna vez ser malinterpretada. Yo quiero ser de esa manera pero temo que algunas personas crueles se me echen encima. Es decir, necesito, en este medio, ser competitiva para sobrevivir, es triste. ¿alguna opinión? y gracias a Ricard y Punset por el programa
1) 24 fortalezas que son claves para una auténtica felicidad - Martin Seligman
http://drgeorgeyr.blogspot.com.uy/2013/08/las-24-fortalezas-personales-que-son-la.html
2) Como evitar y como controlar el estrés crónico
 http://drgeorgeyr.blogspot.com.uy/2013/12/como-evitar-y-como-controlar-el-estres.html
3) Diferencias entre emociones constructivas y emociones destructivas
http://drgeorgeyr.blogspot.com.uy/2012/06/diferencia-entre-emociones.html

4) Listado de las 20 emociones destructivas que son causa de la infelicidad humana

http://drgeorgeyr.blogspot.com.uy/2015/09/listado-y-desarrollo-de-las-20.html


20/2/15

El cerebro humano es muy sensible a la música, y nuestros cerebros sintonizan mucho con la música, incluso en aquellas personas con poco oído musical - Dr. Oliver Sacks


Eduard Punset: Veo que tu librería está llena de Oaxaca… cocina, plantas.... 
¿Qué se te había perdido en Oaxaca? 
Oliver Sacks: Fui a Oaxaca especialmente para observar las plantas, los helechos, con mis colegas botánicos, pero luego me interesó todo y me encantó la comida de allí. 
EP: Los helechos, creo que en español los llamamos helechos… tu pasión por los helechos… ¿tiene alguna relación con la edad de la planta, con la cantidad de millones de años que tienen los helechos? 
OS: Creo que sí: son unas grandes supervivientes, y mientras que los dinosaurios aparecieron y desaparecieron, los helechos siguen aquí. Y también me trae recuerdos de mi vida, porque nuestro jardín de antes de la guerra estaba lleno de helechos, a mi madre le encantaban los helechos… 
EP: Pero los helechos no tienen nada especialmente atractivo. 
OS: Los especialistas en helechos creen que son maravillosos, aunque es evidente que no tienen ni la forma ni los colores de las flores: son una forma de vida más simple, pero tienen su belleza particular, una belleza muy delicada. 
EP: Son máquinas de supervivencia. Y realmente tú has estudiado más que nadie los modelos de supervivencia de las enfermedades neurológicas. Vamos a recordar para nuestra audiencia el caso más famoso, el de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, que es el caso de agnosia visual, o como lo llames. ¿Qué es lo que sucede en realidad en el cerebro de alguien que confunde a su mujer con un sombrero? 
OS: Bueno, con este hombre -que era un gran músico y cantante- lo que sucedió es que la parte visual del cerebro empezó a degenerar y empezó a tener problemas para reconocer por la vista lugares y personas; aunque tan pronto como hablaban las podía reconocer, y también lo conseguía si las tocaba. Pero empezó a cometer errores visuales absurdos, y en una ocasión cuando alzó la mano para ir a coger el sombrero le tocó la cabeza a su mujer en su lugar, y ese fue su absurdo y tan famoso error. 
EP: En estos pacientes ¿crees que hay algo que se pueda hacer? 
OS: Bueno, él pudo hasta cierto punto reemplazar el reconocimiento visual por el reconocimiento musical. No podía encontrar su ropa, pero si cantaba y componía un fragmento musical lo conseguía. Este es un ejemplo del mecanismo de supervivencia del cerebro, de la persona que se adapta y encuentra otras maneras de hacer las cosas. 
EP: Déjame que te pregunte sobre el tema de la música, porque reaparece una y otra vez en tus escritos. Parece ser que incluso en el cerebro más dañado la música es lo último que se pierde. 
OS: El cerebro sintoniza mucho con la música, incluso en personas de las llamadas poco musicales. Crecemos en un entorno en el que hay música por todas partes, ya sea música popular o sofisticada, jazz, clásica… todos hemos crecido en un entorno musical, y el cerebro es muy sensible a la música. 
La música está presente en todas las culturas, y es importante en cada cultura, es importante para cada persona.
 Yo me volvería loco si no tuviera mi piano, si no pudiera tener música. 
La música también tiene un gran poder organizativo, a menudo en las canciones de los niños. 
En el Reino Unido, por ejemplo, aprendemos la canción “one, two buckle my shoe”; y una serie de frases pueden recordarse si se organizan con música, la gente recuerda toda la letra de una canción si va acompañada de la música. 
A menudo la gente con afasia, que han perdido el lenguaje, pueden mantener el lenguaje si está con música. 
En la actualidad estoy escribiendo sobre personas que tienen alucinaciones musicales, que de repente escuchan música con tal viveza que se creen que la radio, o el que está tocando el piano, está en el cuarto de al lado. Esto es diferente de imaginarse la música, porque ellos creen que la perciben. 
EP: Tu primera experiencia terapéutica con la música fue en ese libro y esa película maravillosos, Despertares. Ésta fue la primera vez que percibiste la posibilidad de usar la música para reconstruir a los pacientes. 
OS: Bueno, ahí se veía a pacientes sin movimiento, congelados, que no podían moverse ni dar un paso, pero que en cambio podían bailar; o a pacientes que no podían emitir ni una sílaba, pero podían cantar. Yo sabía que la música parecía que de alguna manera sobrepasaba, al menos durante algunos minutos, el mal de parkinson, y los liberaba, les permitía el movimiento libre. A veces se podía ver incluso que sólo cuando se imaginaban la música, también podía funcionar de una manera similar, sólo pensando en ella. Y todo cambiaba, las ondas cerebrales cambiaban, había un cambio neurológico profundo con la música. Como has dicho, esto lo analicé primero con personas que padecían Parkinson y luego con otras que estaban como congeladas, con las personas de Despertares. 
EP: Ya sabes que muchas personas se han preguntado cómo es que este niño fanático de la química, que siempre estaba pensando en la química, después desarrolló un gran interés por los pacientes, y se obsesionó por la neurología… 
OS: Desde luego para mí el primer mundo fue el de los objetos, la química, y más tarde pero todavía a una edad muy temprana, me interesé por el mundo de las plantas: las plantas ya están vivas, son organismos, y se puede tener sentimientos hacia las plantas, aunque probablemente ellas no tienen sentimientos hacia nosotros; y después empecé a interesarme por la zoología y por los animales, y finalmente por los seres humanos, pero fue un proceso muy lento. Y ese primer interés por la materia, por  la física y la botánica, todavía los siento en el interior; y dentro de la química, la historia de la química y las biografías de sus personajes me fascinaban: por ejemplo, el tungsteno era un elemento que me gustaba mucho, y era muy importante saber que lo descubrieron en España dos hermanos vascos, los Elhúyar, en 1783, de manera que siempre me ha interesado el aspecto humano de la ciencia y la tecnología. 
EP: Hablando del tungsteno y los vascos, veo que tienes dos pisapapeles. 
OS: Sí, tengo pisapapeles de casi todos los elementos. Este es un pisapapeles normal, y este, a ver si puedo llegar, sí, este, cógelo… 
EP: Caramba. Este es el tungsteno. 
OS: Sí, éste es el tungsteno o wolframio, y me encanta su densidad. Por algún motivo creo que es un metal maravilloso y noble: quizá este pequeño cilindro seguirá aquí dentro de mil millones de años: será un superviviente. Y ya sea en las personas, las plantas o los elementos, me gustan los supervivientes. 
EP: Desde la niñez… y en tu despacho hay muestras por todas partes, y en tus memorias, y en los museos a los que ibas, se ve este interés por la tabla periódica… 
OS: Creía que ibas a mencionar la tabla periódica que tengo en el lavabo. 
EP: La he visto, y uno de los miembros del equipo de grabación me ha dicho que es la primera vez en su vida que va al lavabo y se encuentra con una tabla periódica. 
OS: Y si vas a mi dormitorio, verás que tengo una tabla periódica enorme sobre la cama, un cubre de patchwork que dice “Durmiendo bajo los elementos”, que es la tabla periódica. 
EP: ¿Esto te da la seguridad de que existe una especie de orden en el caos en el que se expande el universo?
 OS: Creo que muchísimo. Cuando era un niño, durante la guerra me enviaron, como a muchos otros niños de mi generación, al campo, me separaron de mi familia y de Londres. El colegio al que iba era caótico y cruel, no te podías fiar de nada, todo era impredecible. Entonces, cuando regresé a Londres, un tío mío me introdujo -le llamábamos el Tío Tungsteno porque fabricaba filamentos de tungsteno para las bombillas-, me introdujo al tungsteno, a la química, a la tabla periódica, y a un sentido de orden en el universo. Al menos uno podía fiarse de esto. 
EP: ¿Qué prefieres la luz de gas o las bombillas modernas? 
OS: Añoro mucho las antiguas luces de gas con su preciosa luz algo amarillenta. Hace 100 años no estaba claro si ganaría el gas o la electricidad. Y las casas que entonces se construían, como la nuestra de Londres, tenían lámparas de gas además de electricidad. Tengo que decir que hay otras luces que me gustan: allí encima, no se si podremos encenderla, hay una lámpara de sodio. 
EP: Ah, una lámpara de sodio. 
OS: ¿Cuál te gustaría encender? Las lámparas de sodio aparecieron en los años 40 del siglo XX: eran luces amarillo dorado, algunas personas no las soportaban porque claro, el mundo se vuelve monocolor, pero me encanta la luz dorada del sodio, y esta es una de las pocas lámparas de sodio que hoy se encuentran en una casa particular. El sodio es uno de mis elementos favoritos y creo que esta luz dorada-anaranjada es mi color favorito. Los intereses de Sacks pasaron por la química, la botánica y la zoología hasta llegar al cerebro humano. (Fuente: smartplanet) 
EP: En un artículo reciente, dices, y cito literalmente: “Doy por supuesto que los recuerdos que tuve, especialmente los que fueron vívidos, concretos y circunstanciales, eran esencialmente válidos y fiables. Y para mí fue traumático descubrir que algunos no lo eran.” ¿Tiene esto alguna relación con la evolución de la idea que tenemos del cerebro?
OS: En mi autobiografía, describí dos recuerdos, recuerdos muy vivos, de bombas que explotaron en Londres cuando yo tenía 6 años. Uno de estos recuerdos, se lo describí a un hermano mayor cuando el libro ya había sido publicado, y él me dijo: sí, es exactamente como yo lo recuerdo; del otro recuerdo, de bombas en nuestro jardín trasero dijo: tú nunca lo viste. 
Y yo dije ¿qué quiere decir que nunca lo vi? 
Y él dijo, en aquel momento estábamos fuera. Pero ahora mismo puedo ver las bombas caer y a mi hermano que trae cubos de agua, las bombas que lanzaban metal caliente. 
¿Cómo puede ser que lo vea? 
Y él me dijo: porque nuestro hermano mayor nos escribió una carta, una carta con una descripción muy viva. 
Y dijo que yo había quedado muy fascinado por su descripción. 
O sea que es obvio que en mi mente, de forma consciente construí la escena a partir de su descripción, y luego me la apropié y la consideré erróneamente un recuerdo propio. Ahora esto lo sé, intelectualmente soy consciente de ello, pero aun así no puedo distinguir el recuerdo verdadero del falso, llamémosle así, en cuanto a su carácter: el uno parece igual que el otro. Y creo que esto demuestra tanto la fuerza como la debilidad de la memoria y de la imaginación humanas: hacemos cosas sin saber a menudo de qué fuentes proceden: ¿lo he experimentado, lo he oído, lo he leído? Todo lo que se sabe es que nos parece real y una parte de nosotros mismos. 
EP: Junto con otros neurólogos habéis hecho una importante contribución, una revisión, en el sentido de que nunca habéis aceptado la idea tradicional de que la memoria es simplemente una especie de registro de los datos de la experiencia cotidiana en el córtex, que está ya inscrita en el córtex, fosilizada. Vosotros dijisteis que no, no, no, no… 
OS: Un buen colega mío habla del frágil poder de la memoria. No hay dos personas que describan un suceso de la misma manera. 
Los testigos de un delito dan versiones diferentes. Ninguno de ellos miente: ven las cosas desde perspectivas diferentes, hacen sus propias asociaciones, tienen sus propias emociones. Esto intrigaba a Freud ya en los años 90 del siglo XIX cuando muchos de sus pacientes le describían cómo habían sufrido abusos sexuales en su infancia; al principio lo tomó como si se tratara siempre de una verdad histórica literal y después empezó a preguntarse si a veces la imaginación o la fantasía no habían intervenido. 
Y esto lo vio claro cuando la gente empezó a explicarle historias de que habían sido abducidos por extraterrestres, y haber sido llevados a una nave espacial. Si tuviéramos memorias fotográficas, en cierto sentido, las cosas resultarían más fiables, pero seríamos como máquinas.
La flexibilidad, la resistencia, y la incertidumbre, esa especie de aventura y el riesgo están en el interior del sistema nervioso humano, o en el sistema nervioso animal, y forman parte de la naturaleza de la vida. 
EP: Pero ¿cómo es posible que un paciente llegue a la conclusión de que su pierna no es suya y que es algo que le han puesto? 
OS: Es una conclusión a la que es muy fácil llegar, y cuando escribí sobre esta experiencia propia me sorprendió mucho. 
En 1974 tuve una caída de una montaña que me produjo heridas graves en los músculos y nervios de una pierna. Dos días después de la operación, un medico entró corriendo en mi habitación y me dijo “Dr. Sacks tenga cuidado, se le está cayendo la pierna de la cama”. 
Y le dije “¿pero qué dices si está justo delante mío?” y él me dijo “no: está medio caída” y yo le dije “crees que no sé dónde tengo mi propia pierna?” y me dijo “sí deberías saberlo: mírala” y yo le dije “no me hace falta mirarla” y me dijo “por favor mírala” y miré y la pierna, que estaba enyesada, se había salido de la cama mientras dormía, y yo no me había dado cuenta. 
Y en ese momento me llamó la atención el hecho de que no tenía ninguna sensación o información de la pierna, y por lo tanto no podía estar seguro ni de dónde estaba ni siquiera de si estaba; es decir que dependemos de la información que recibimos de forma continua que procede de nuestro cuerpo y va al cerebro, y si esa información se corta de alguna manera… de la misma manera que alguien que es ciego de nacimiento no puede tener un mundo o imagen visual, o un sordo de nacimiento no puede concebir un sonido, de igual manera se puede ser ciego y sordo al cuerpo si se le corta la información. 
EP: Parece ser que estuviste en España no recuerdo cuándo y parece ser que saludaste a la reina. ¿Estaba interesada en lo que tu estudiabas? Cuéntame la historia. 
OS: Fue en 1990 cuando acababa de estrenarse la película Despertares. Hubo un pase especial de la película con la reina y estuve sentado a su lado. Por supuesto no era una ocasión en la que pudiéramos conversar demasiado, pero después recibí una llamada pidiéndome si podía acudir al palacio al día siguiente. Fui al palacio, y hablamos de muchas cosas, y después la reina dijo en cierto momento: ¿en qué estás interesado ahora, sobre qué estás escribiendo? Y le dije sobre los sordos, majestad. Y ella dijo ¿en qué situación se encuentran los sordos en España? Y le dije: no lo sé majestad. Y ella dijo: pues debes descubrirlo, investigar sobre ello y escribir sobre ello. Yo te apoyaré y lo hizo. Así que volví a España y pasé 2 semanas hablando con sordos y yendo a asociaciones de sordos. Y en la segunda edición del libro Escuchar con los ojos hay un prólogo especial que trata de la historia y las condiciones de los sordos en España, y esa edición está dedicada a la reina, la cual, por cierto estaba muy interesada en el lenguaje de signos, y en los lenguajes especiales que los sordos crean en todo el mundo. Este es un tema francamente muy interesante, cómo una persona sorda pueda conocer a otra persona sorda de la China o de Argentina y comunicarse con ella bastante bien, mucho mejor de lo que pueda hacerlo un hablante. 
EP: Con el inglés y el chino. 
OS: Sí el inglés y el chino no tienen nada en común, mientras que el lenguaje de signos británico y el chino tienen bastantes elementos en común. 
EP: Tú empezaste a escribir a una edad muy temprana, y cuando eras muy joven y te estabas ejercitando porque querías ser escritor, parece ser que hiciste lo mismo que Picasso con sus pinturas, no parabas de escribir, producías toneladas de papel. 
OS: Es verdad que desde que tenía 14 años, o 12, he sentido la necesidad de escribir. La experiencia para mí tiene que continuar siendo explorada por medio de la escritura. He llevado diarios durante casi los últimos 60 años. Alguien los contó y creo que ahora tengo 650 diarios, la mayor parte nunca se han visto, pero al principio de la entrevista estábamos hablando de Oaxaca, y de hecho este es mi diario de Oaxaca, que… 
EP: Aquí tenemos la edición española y hay también otras ediciones. 
OS: O sea que llevar un diario constituye para mí una actividad esencial. 
EP: Hay otra gran contribución tuya –aunque se ha discutido sobre ella– y es que… mi padre era un médico rural por eso es algo que me llega al corazón. En realidad tú cambiaste, bueno, recordaste a la gente que había dos concepciones a la hora de aplicar la medicina: la convencional, digamos, en la que el héroe es el médico, y en la cuál se te lleva a un diagnóstico a través de tablas, de cifras o ratios, que cada día son enumeradas de manera más objetiva y así se llega al diagnóstico. Y tu gran contribución es decir que el héroe es el paciente, y lo que interesa es ayudarle a reconstruir su mundo, casi sin que importe cuál es su enfermedad: eso ya se tendrá en cuenta más tarde ¿es así o me equivoco? 
OS: Bueno, el primer acto médico, por supuesto, es determinar qué está sucediendo, hacer un diagnóstico para poder hacer algo, y yo puedo actuar muy deprisa si me parece necesario. Una vez cuando trabajaba en un geriátrico, oí un sonido horrible e inmediatamente un hombre en la habitación de al lado padeció un ataque mientras comía: se había atragantado con un muslo de pollo; y esto que has explicado no habría funcionado: la única manera de salvar su vida era coger un cuchillo y hacer una traqueotomía; y es lo que hice. Pero en la mayoría de casos mi práctica se produce con personas que han de enfrentarse con algo que les ha sucedido, o que quizá arrastran desde el nacimiento, y es por eso que la reconstrucción de su vida se convierte en algo absolutamente fundamental. Por ejemplo, un artista que he tratado que debido a un golpe en la cabeza y quizá también a una embolia en la parte visual de su cerebro había perdido de repente toda percepción del color y toda la capacidad de imaginarlo. Mi primer pensamiento fue: ¿existe alguna manera de restaurar el color para él o de entrenar a otras partes de su cerebro a construir el color? Y parecía que no había ninguna manera de hacerlo, de manera que básicamente le ayudamos no sólo a aceptarlo, sino también a sentirse creativo y feliz en un mundo en blanco y negro. ¿Qué podemos decir? Quizá 200 millones de personas necesitan ser vacunadas contra la gripe. Pero también existe ese individuo que padece una embolia, o un golpe en la cabeza o lo que sea, y entonces tiene que haber este intento paciente, lento y largo de reconstruir su vida. Y eso requiere escuchar mucho y apreciar las cualidades personales del paciente, y esto es lo que me gusta hacer. - See more at: http://www.eduardpunset.es/412/charlas-con/la-complejidad-de-la-mente-segn-oliver-sacks#sthash.7tyby0ms.dpuf

30/10/14

La vida en cuatro cuartos... los 50 años y cuando lo mejor está por venir ..." La Mediana edad constituye uno de los mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones - Dr. David Bainbridge

Lejos de ser un período de declive, la mediana edad representa uno de los momentos más importantes de nuestra vida individual y colectiva.
En nuestra quinta y sexta décadas de vida los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones
Pese a aparecer los primeros signos de la vejez, en nuestra quinta y sexta décadas de vida los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos en cuanto a salud, inteligencia y relaciones.
En este capítulo, David Bainbridge, zoólogo y veterinario de la Universidad de Cambridge, vuelve a Redes para mostrarnos las ventajas de gozar de los veinte años adicionales que siguen a nuestro período reproductivo.
Y en su sección, Elsa Punset nos desvelará algunas claves para encajar mejor esta etapa fundamental de nuestras vidas.
Eduard Punset:
Afirmas algo muy importante que contradice lo que se suele esperar o pensar: muchos detestan hacerse mayores porque creen que supone el fin de la vida… en cambio, tú lo consideras el eje central de la supervivencia de la especie; sostienes que, en realidad, se trata de un episodio fundamental de la vida humana.
No deja de ser curioso pensar así de algo que las mujeres, sobre todo (pero también los hombres) tienen tantas dificultades para aceptar ¿no? ¿Qué es exactamente? ¿Es cierto que constituye un episodio esencial en nuestra vida?
David Bainbridge: Creo que sí. Si analizamos la vida humana desde el nacimiento hasta la muerte, hay dos fases de la vida del ser humano de las que los demás animales carecen… y una de ellas es la mediana edad.
Eduard Punset: A diferencia de otras cosas que notamos de vez en cuando, debes admitir que se produce cierto deterioro cognitivo durante la madurez: no repercute en la vida, pero… ¿verdad que existe un deterioro cognitivo?
David Bainbridge: Depende de cómo midamos la capacidad cognitiva. Si medimos la velocidad de cognición, la velocidad de pensamiento, entonces sí que es cierto que se ralentiza progresivamente a partir de los 20 años.
En cualquier prueba cognitiva que implique velocidad, las personas de mediana edad obtendrán peores resultados. Ahora bien, si se valoran tareas más complejas, que son mucho más difíciles de medir…tales como forjarse una visión general, una perspectiva global de la situación, planear tareas muy complejas, delegar responsabilidades en otros… todo esto se les da muy, muy bien a las personas de mediana edad, que también destacan a la hora de cambiar la manera de hacer las cosas, reflexionar y plantearse mejoras.
En las tareas cognitivas muy complejas, ¡los maduros despuntan por encima de los jóvenes! Pero la velocidad no es lo suyo. Por añadidura, todo depende de cómo se mida la capacidad cognitiva.
Eduard Punset: Es fantástico, ¿no? Según eso, no hay duda de que ahora, en el mundo empresarial, en todo tipo de empresas, se buscan personas con un buen sentido de la organización, capaces de abordar distintos temas a la vez.
En resumidas cuentas, personas que dominen exactamente los rasgos que sugieres que poseen las personas de mediana edad. Incluso así, analicemos aquellas señales en las que sí se puede decir: «vaya, aquí se produce un declive».
La primera es lo que llamamos presbicia, luego está la elasticidad de la piel, y… ¿cuáles son las otras? Por ejemplo, he escuchado a muchas mujeres (más que hombres) quejarse de que las zonas donde se acumula la grasa cambian, dejan de ser como antes, pasan a otro lugar, así que la apariencia ya no es la misma.
La Buena Salud: David Bainbridge: La razón por la que me centré en la vista, la piel y la acumulación adiposa es porque son las pocas cosas que realmente empeoran al llegar a la madurez. La mayoría no empeoran: uno sigue muy sano y tiene muy pocas probabilidades de morir en la mediana edad.
Pero esas tres cosas sí que cambian, y además suelen hacerlo de un modo súbito y muy marcado. La presbicia o vista cansada, que dificulta la lectura de cerca, es poco habitual a los 35, pero universal a los 50, por lo que se trata de un proceso muy controlado.
Lo mismo ocurre con la elasticidad de la piel. En mi caso noté el cambio a los 39, en un momento muy concreto. Creo que el hecho de que este tipo de cosas ocurran en momentos tan marcados demuestra que forman parte del desarrollo que tenemos programado: llevamos codificados estos cambios a una edad concreta, no se trata de ninguna degeneración, sino que están programados para ocurrir en ese momento.
Eduard Punset: Sin embargo, pese a todo, la esperanza de vida en esa edad es la que solía ser… es decir, lo que dices es fantástico. Según los médicos… y mi padre era médico… es cierto que dicen que los que tienen 50 o 40 años tienen muy pocas probabilidades de morir. Parecen sanos.
Al parecer, se están descubriendo indicios arqueológicos de que hace 5.000 años las personas de mediana edad tenían más o menos la misma esperanza de vida que ahora.
David Bainbridge: Sí. El caso es que se suele hablar de la esperanza de vida, que es el número de años que se espera que vivas al nacer. Sin embargo, se trata de un resultado muy extraño, porque si vives en una sociedad en la que muchos niños mueren antes de cumplir los cinco años, si dos tercios de los niños fallecen antes de los cinco……entonces la esperanza de vida es de menos de 30 años. Sin embargo, durante toda la historia de la humanidad, quien llegaba a los 15 o a los 20 tenía muchas probabilidades de sobrevivir hasta los 60.
Ha sido así durante toda la historia de la humanidad, incluso durante la prehistoria. Si miramos los fósiles, las pruebas apuntan a que, si se sobrevivía la infancia, era muy probable llegar a los sesenta. Lo único que ha cambiado recientemente es que después de los sesenta años se mantiene la salud durante más tiempo; eso es gracias a la medicina.
Dicho lo cual, vivir hasta los 60 siempre ha sido posible, es un fenómeno natural. Y el período entre los 40 y los 60, en el que todavía se conserva la salud pero no se tienen hijos, es exclusivo del ser humano.

Una tarea social

Eduard Punset: Hay una cosa que descubrí hace unos días, y es que, según un programa de investigación realizado en Latinoamérica, por cada hombre o mujer casada, fácilmente encontramos alrededor de 1,3 personas de mediana edad con un papel importante que ayudan continuamente a los que tienen hijos.
Es decir, si no fuera por estas 1,3 personas de más, nadie… no podríamos cuidar a los niños ni educarlos o viajar.
David Bainbridge: Sí, realmente es la clave de la vida humana: cuidar de nuestra descendencia, cuidar de los niños. ¡Se requiere tanto tiempo! 20 años, tal vez, quién sabe.
Durante todo ese tiempo se necesitan tantísimos cuidados, tantísimas calorías, tantísimos alimentos… que, como dices, hacen falta personas adicionales para lograrlo. Se necesita una madre, un padre…
Pero también es preciso el apoyo de una sociedad enorme. Ciertamente no existe ningún otro animal así. El cuidado de los padres es importante en los mamíferos, pero no tanto como en los humanos: gran parte de la vida se basa en eso.
Me parece que por eso tenemos la edad madura… porque, si llegas a los 40 o los 42 y ya tienes hijos, lo mejor que puedes hacer es centrar tus recursos en ellos.
Por eso dejas de tener más hijos. Sale más a cuenta cuidar de los que ya tienes que tener más. Es un fenómeno más marcado en las mujeres, pero creo que también es aplicable a los hombres. Foto: Fanny Clavijo, Jorge de Paula, Patricia Muñoz Turano, Vicky André Carriquiry, Ma.Gabriela Quincke, Enzo Pirelli, Marcelo Quincke,
LOS HOMBRES NO TIENEN MENOPAUSIA Y LA ANDROPAUSIA NO EXISTE, ES UN INVENTO DE LA SOCIEDAD COMPETITIVA ACTUAL
Eduard Punset: ¿Tiene algo que ver con la menopausia? Es decir, si no fuera por esta interrupción de la fertilidad…
David Bainbridge: Sí. Lo sorprendente es que las mujeres están biológicamente programadas para dejar de concebir niños. La edad media de la menopausia se sitúa en torno a los 52, pero la mayoría de mujeres son bastante poco fértiles a los 42. Está programado biológicamente.
Los hombres tienen una situación un poco más complicada, porque obviamente pueden escoger, lo que añade una serie de elecciones a la reproducción humana. ¿Se queda el hombre con su pareja o la deja e inicia una nueva familia?
Pero también suscita la tensión contraria, porque las mujeres, conforme se acercan a la menopausia, también se sienten presionadas: ¿deberían engendrar un niño con otro hombre genéticamente superior y que sus parejas les ayuden a cuidarlo?
Así pues, la menopausia, como es distinta entre hombres y mujeres (en realidad los hombres no tienen menopausia; la andropausia no existe), crea un conflicto entre lo que quieren ambos sexos.

La herencia cultural

Eduard Punset: Hay una cosa que me gusta y que siempre me hace reflexionar. Si analizamos cualquier otra especie animal, constatamos que están programados con conocimientos desde el principio. Lo he visto con mis perros, por ejemplo, o con algunos pájaros… crecen con todo el conocimiento que necesitan, mientras que nosotros, los humanos, somos como una tabula rasa.
David Bainbridge: Exacto, exacto. Estamos en un extremo. En el otro están los animales que jamás ven a sus padres. Por ejemplo, la tortuga, la tortuga marina. Las crías nunca ven a sus padres; es más, casi nunca ven a una tortuga adulta. Todo lo llevan ya codificado y programado al nacer. Nosotros estamos en el otro extremo: contamos con una cosa llamada cultura que no se limita al arte y al lenguaje, sino que incluye la tecnología, la ciencia, la faceta más social del ser humano… ¡Pero nacemos sin ella! Venimos con algunas cosas, claro, creo que contamos con una personalidad y con una capacidad enorme de aprender, ¡pero poca cosa más!
Eduard Punset: Probablemente venimos también con emociones, de las que no nos hemos preocupado hasta hace poco… y ahora muchos psicólogos y neurólogos se dedican a estudiarlas. Pero es verdad todo lo que dices.
David Bainbridge: Sí. Y lo curioso es que parece un sistema muy arriesgado. Transmitir toda la conducta a través de los genes resulta muy seguro, mientras que la idea de que cada generación deba transmitir la cultura parece un sistema muy peligroso: ¡una sola generación perdida significa el final!
Pero nunca pasa, porque lo transmitimos todo compulsivamente.

La crisis de los 40:

Eduard Punset: David, tengo una pregunta que te puede parecer algo tonta… Todos hemos oído que las personas maduras (a mi edad, por ejemplo, y tengo más de 70) nos volvemos más infantiles de lo que solíamos ser… también se supone que nos fijamos en personas mucho más jóvenes.
Y todavía hay algo más que denominas «reorganización intrapsíquica». ¿De qué se trata? ¿Es verdad? ¿Y qué se quiere decir con esto?
David Bainbridge: Bueno, todo parte de una historia que creo que se inventó en Estados Unidos en la década de 1960s… la crisis de la mediana edad.
Se piensa que afecta en especial a los hombres. ¡Y está muy en boga!
Nunca se había definido bien, así que intenté definirla.
La primera idea era que los hombres empezaban a buscar chicas más jóvenes.
La segunda, que hacían cosas infantiles, como comprarse un coche deportivo o una moto.
La tercera idea era la reorganización intrapsíquica, que consiste en una sensación muy profunda de duda acerca de uno mismo, autoanálisis y depresión.
Pues bien, tras haberlo definido, empecé a analizar cada uno de los componentes, ¡y resulta que en realidad no son ciertos! Pensamos que la crisis de la mediana edad sucede a los 40, pero tenemos la misma probabilidad de hacer esas cosas a los 30, 50 o 60… y las mujeres también tienen la misma probabilidad de hacerlas.
Las mujeres que salen de una relación y buscan otra pareja suelen acabar, por lo general, con parejas más jóvenes. Vamos, exactamente lo mismo que hacen los hombres.

28/11/13

La verdadera revolucion educativa pasa por el aprendizaje social y el aprendizaje emocional

MEDITACIÓN Y APRENDIZAJE REDES Nº 50 -
MEDITACIÓN Y APRENDIZAJE EDUARD PUNSET 20-12-2009
La neurociencia ha demostrado que el cerebro es maleable. Mediante el aprendizaje, podemos transformarlo para, por ejemplo, poder andar en bicicleta o hablar más de un idioma.
En este programa de Redes veremos que podemos aprender también a ser más felices, más responsables y cooperativos.
La educación ha de dar un vuelco e incorporar nuevas técnicas, como las de la meditación, para formar a mejores ciudadanos.
“La facultad de traer voluntariamente de vuelta una y otra vez la atención dispersa es el origen del juicio, el carácter y la voluntad”. William James
Los niños tienen cada vez más cosas que aprender, más plataformas para interactuar con el mundo, más estímulos que procesar y así no es de extrañar que les cueste cada vez más centrarse y focalizar la atención, tomar decisiones teniendo en cuenta a los demás y a si mismos.
Los niños deben aprender también a aprender y, para ello, se requiere una cierta capacidad de autorregulación, es decir, ser conscientes de su atención y de sus emociones.
Si la neurociencia nos está demostrando lo maleable que es el cerebro, en especial en los primeros años, transformemos la educación para producir personas con cerebros más felices, más responsables y más cooperativos.
Eduard – Yo creo que mi audiencia va a coincidir conmigo en que, en este mundo globalizado, necesitamos un nuevo sistema educativo que fabrique no sólo trabajadores, sino ciudadanos.
Y de ahí, que sabe tanto en estos momentos de la necesidad de destilar empatía y compasión en los ciudadanos del siglo XXI.
Aquí en Washington, es donde se estás profundizando en estos momentos de esta reforma educativa, y se está haciendo gracias a que han confluido dos corrientes del pensamiento imparables: la una, la milenaria la contemplativa, ejemplificado por el Dalai Lama y la otra la de la ciencia occidental. Cuentan que los científicos han descubierto que, por primera vez, el impacto de la meditación, de las técnicas contemplativas, sobre el estado, sobre la esencia, sobre la conciencia de un niño, de un joven o de un adulto, no sabemos todavía en qué medida le afecta pero, sí conocemos ya que le afecta. Y, en la reunión de Washington, lo que estamos viendo es, en qué medida podemos aprovechar el impacto de las técnicas contemplativas en lo que es la ciencia educativa, ni más ni menos.
Eduard – Ahora que se celebra en Washington este Congreso increíble, esta conferencia llamada “Educando a los ciudadanos del mundo para el siglo XXI”
¿Hay alguna primicia en relación con tu trabajo el de Daniel Goleman y los demás expertos?
¿Cuáles son las novedades respecto al sistema de educación social y emocional?
¿Qué es lo que podemos esperar de esta conferencia que sea realmente nuevo en el aprendizaje social y emocional?
Linda Lantieri – Experta en aprendizaje social y emocional
L. Lantieri – Se trata de una conferencia histórica, puesto que en ella se reúnen los neurocientíficos y los contemplativos, los que han realizado mucho trabajo interior con la comunidad educativa. Y cada grupo puede aportar información nueva para que aprendamos los unos de los otros, es lo que esperamos que suceda en la conferencia.
En cuanto a tu pregunta sobre:
“Qué novedades hay en el aprendizaje social y emociona”, cabe decir ante todo, que este trabajo con prácticas contemplativas para enseñarles a los profesores y a los jóvenes a entrenar la mente y controlar las emociones, no es algo nuevo para la educación social y emocional, pero, formar a las personas para que lo hagan intencionadamente sí que es nuevo.
Eduard – Eso es nuevo.
L. Lantieri – Y lo apasionante es que, muchos de los que empezamos a realizar este tipo de trabajo con los niños, tenemos la sensación de que puede acelerar su capacidad de ser más afectuosos y compasivos.
Eduard – ¿Se ha podido evaluar lo poco que se ha realizado en la aplicación del pensamiento contemplativo a la educación de los niños?
  L. Lantieri – Justo ahora empezamos a hacerlo. En primer lugar, hay que decir que en el ámbito de las prácticas contemplativas y de sus beneficios potenciales, la mayor parte del trabajo hasta la fecha, se ha llevado a cabo con adultos. Sin embargo, algunos de nosotros hemos realizado pequeños estudios, como el trabajo en la ciudad de Nueva York por ejemplo, tras el once de septiembre de 2001.
Me pidieron que ayudara a las escuelas de la zona cero a recuperarse y fue una tarea enorme. Me percaté de que necesitaban mucho trabajo interior para empezar, por eso, empecé a abrirme a la idea de que, tal vez, necesitamos añadirle algo al aprendizaje social y emocional que nos ayudara.
Eduard – ¿Cuándo hablas de trabajo interior a qué te refieres: a mirar en nuestro interior, a contemplar nuestros intestinos?
L. Lantieri – No exactamente. Entre los componentes de la inteligencia emocional están la conciencia de uno mismo y también el control de las emociones, la relación con los demás y la capacidad de tomar buenas decisiones, todo esto ya está incluido. A lo que me refiero es a ayudar a las personas para que entrenen voluntariamente la mente, ya sea, mediante algo como la meditación o bien a través de lo que denominamos el rincón de la paz en las aulas, un sitio al que los niños puedan ir para estar en calma, apaciguar la mente y empezar a centrar la atención.
En una sociedad híper estimulada enfocar la atención es cada vez más problemático. Los trastornos del déficit de atención afectan al rendimiento en clase, pero también a la percepción de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
¿Cuántas veces habremos oído tienes que estar más atento, pero cómo se hace?
En cualquier técnica de meditación se trabaja con la atención, siéntate cómodo pero no demasiado para no dormirte, mantener la espalda recta te ayudará y simplemente respira, lleva toda tu atención a tu respiración sintiendo como cuando entra el aire está frío y cuando sale es más caliente.
Cuando uno pone toda su atención en sentir su cuerpo y respiración sin entrar a discutir mentalmente lo que siente, sino sencillamente sintiendo, la mente se acalla por si misma.
El estado de quietud que se persigue es el de vigilancia atenta pero relajada, sin esfuerzo, muchos lo describen como ese momento cercano al sueño, cuando el cuerpo está relajado y no existe diálogo pueden ser sólo unos segundos pero entonces la mente está en calma.
La calma mental es sinónimo de salud mental.
Los beneficios más inmediatos de practicar meditación son: la capacidad de tranquilizarnos, un descenso del estrés, el desarrollo de la atención, la percepción del detalle y también de la memoria. Eduard – ¿Y de cara al futuro en qué estáis pensando?
L. Lantieri – Creo que lo importante es que ahora sabemos que el cerebro tiene mucha, mucha plasticidad y estamos aprendiendo que nuestras experiencias lo moldean.
Eduard – Es verdad
L. Lantieri – Así que nos plantemos lo siguiente:
¿Qué pasa con las experiencias para calmar la mente y centrar la atención?
¿Qué sucedería si lo cultiváramos en los niños?
Si aumentáramos la repetición de esa experiencia en sus vidas, mediante la práctica regular, por ejemplo.
¿Acaso cambiaría su manera de aprender, su manera de dominar las emociones, durante el resto de su día a día?
Déjame explicarte brevemente un pequeño estudio que ya hemos realizado en Nueva York, a través del programa.
El estudio contó con la participación de unos ochocientas cincuenta u cinco estudiantes de hasta once años, y fue un estudio aleatorizado y controlado con un grupo de tratamiento y un grupo de control, así como cincuenta y siete profesores.
Lo primero que descubrimos es que se produjeron cambios significativos en los profesores, acabaron menos estresados.
Los profesores que están menos estresados son más felices, más conscientes de los niños y de sus necesidades.
¿Qué descubrimos con los estudiantes?
Pues dos cosas: por un lado una disminución de los niveles de frustración, y por otro, un aumento de una sensación, que en este estudio llamamos autonomía.
Es decir, los niños sentían que tenían voz en la clase, que el aula era una comunidad de aprendizaje democrática, donde su opinión contaba y se les escuchaba. Ambas cosas, la menor frustración y la mayor autonomía, sin duda, aumentan las posibilidades de que nuestros niños aprendan en general, tanto si educamos el corazón como la mente
RICHARD DAVIDSON Y LA NEUROPLASTICIDAD:
Director de los laboratorios Neurociencia afectiva y de comportamiento en la Universidad de Wisconsin-Madison. Richard Davidson, neuropsicólogo, busca el origen neurológico de los desórdenes emocionales en niños y en adultos.
Davidson es un gran conocedor de la plasticidad cerebral.
Su gran equipo de investigación utiliza las más modernas técnicas de observación del cerebro, así como la fisiología, para descubrir cómo afecta nuestro entorno al estado emocional, como regulamos las emociones a lo largo de la vida y como interactúan mente y cuerpo para afrontar los retos emocionales.
Sus diálogos con el Dalai Lama enriquecieron el debate y, mostraron al público lo mucho que en neurociencia y en meditación contemplativa pueden enseñarse mutuamente.
Richard – Desde la perspectiva de la ciencia occidental, en especial de la neurociencia y de la psicología, la atención, la regulación emocional y el aprendizaje, son lo que podríamos entender como las dianas de la práctica contemplativa.
Son los procesos de la mente que pueden transformarse gracias a la práctica.
La neuroplasticidad, sencillamente, significa que el cerebro puede modificarse como respuesta a la experiencia y como respuesta al entrenamiento, tanto si es nuestra intención como si no, nuestro cerebro siempre se ve influenciado por los que están a nuestro alrededor, por nuestro ambiente, nuestra cultura, nuestro contexto.
Creo que uno de los mensajes de este Congreso es que podemos ser responsables de nuestro propio cerebro y, crear el tipo de condiciones y el ambiente que sustenten el desarrollo de cerebros sanos en nuestros hijos.
Existen investigaciones que indican que una atención inestable, una atención que oscila y una regulación emocional pobre son ambas cualidades que interfieren en el aprendizaje. Así que, por ejemplo, si un niño de enseñanza media, entre horas de clase, tiene una discusión con sus compañeros en el pasillo, esa discusión le enfada y, entonces, va y pasa a la clase siguiente unos minutos más tarde. Si sus emociones aun continúan presentes, las emociones negativas interferirán en la capacidad de aprendizaje durante su siguiente clase.
Tenemos buenas evidencias científicas que indican que ciertos tipos de emociones, en particular las emociones negativas, pueden interferir en nuestra capacidad de conservar información en la mente y producir un impacto negativo en nuestro aprendizaje.
Dala Lama – Cuándo utilizas la palabra negativo ¿en qué sentido lo haces?
Richard – El significado que le doy aquí es… Creo que Su Santidad ha utilizado emociones destructivas lo que incluiría la ira pero, lo más importante, en la forma en que lo utilizo aquí, es que éstas son emociones que persisten mas alla del punto en que podrían resultar útiles.
De modo que, realmente, esta es la idea que está tras la regulación emocional, la extensión en que la emoción persiste más allá del punto en que podría ser útil, entonces, interfiere con la capacidad del niño para aprender.
Dalai Lama – Algunas veces la ira es necesaria, en ese sentido está la ira motivada por la compasión, esa ira es positiva, de ese modo.
Richard – En respuesta a una situación especial a veces es necesario enfadarse.
Dalai Lama – Aunque necesaria y sí con un propósito, más allá de eso no, más allá de eso es destructiva
Eduard – Mark Greenberg, psicólogo, Penn State’s College de Salud y Desarrollo Humanos,
Dedica sus investigaciones a comprobar la efectividad de las actividades escolares para mejorar las habilidades sociales, el aprendizaje social y emocional.
El aprendizaje cognitivo de los estudiantes, de primaria y de secundaria. Él se centra, especialmente, en la prevención de la violencia y de la delincuencia, y analiza para ello el papel del individuo, de la familia y de la comunidad, a la hora de poner en marcha programas de prevención.
Eduard – Mark, trabajas en el campo de la prevención de problemas y mi primera pregunta sería la siguiente:
¿En la educación qué es lo que intentáis prevenir, de qué intentáis protegeros?
Mark – En la investigación preventiva con niños, lo que intentamos, es evitar un conjunto de problemas comunes que pueden presentarse en los niños: la agresividad, el mal rendimiento en las aulas, la falta de atención.
Cuando alguien es agresivo no presta atención y, a menudo, no tienen muy buenos resultados en lectura o matemáticas, pero, pensamos en la prevención no solamente como una manera de prevenir un problema sino, especialmente, de reforzar el desarrollo del niño e instaurar una serie de factores protectores, por eso, nos interesa empezar con los niños de tres o cuatro años y ayudarles a calmarse cuando se alteren, incluso a conocer sus sentimientos, saber cuando están disgustados y desarrollar una sensación de autoconciencia.
Eduard – Y ¿cómo se puede ayudar a un niño a que se calme cuando está alterado?
Mark – Se puede hacer de muchas maneras pero, con los niños más pequeños, si empezamos sobre los tres o cuatro años, lo hacemos contándoles una historia sobre una pequeña tortuga.
La tortuga tiene muchísimos problemas para llevarse bien con sus amigos, tiene problemas de disciplina en clase y, a veces, se pone muy nerviosa por algo que le dice su madre o su profesor pero aprender a meterse dentro su caparazón y a respirar profundamente y calmarse.
Utilizamos la metáfora de la tortuga y cuando los niños se alteran les pedimos que respiren.
Si un alumno tiene problemas en la escuela cuando estoy allí de profesor le puedo decir al niño, que está empezando a descontrolarse, tal vez es buen momento de hacer la tortuga, esto significa que cruce los brazos y respire profundamente, y que luego me diga como se siente.
De esta manera enseñamos a los niños cosas sobre el cuerpo, sobre cómo pueden utilizarlo junto con la respiración para aprender a calmarse.
Eduard – ¿Nadie lo ha hecho antes, eh?
Mark – No se ha hecho. Hemos demostrado mediante una serie de estudios aleatorizados durante 30 años en EE.UU., Suiza, Países Bajos, y varios lugares que, cuando se les enseña a los niños estas habilidades `para calmarse y se les enseña como identificar sus sentimientos pero, también, como hablar adecuadamente sobre cómo se sienten, mejoran de un modo natural sus habilidades para relacionarse con los demás y, también, mejoran de un modo natural sus habilidades académicas, porque el niño no es más que uno, el cerebro no es más que uno, no hay un cerebro emocional y un cerebro cognitivo.
Y cuando la capacidad de prestar atención, calmarse y hablar eficazmente de los sentimientos se combina en el desarrollo de un niño todo funciona mucho mejor.
Hoy hemos vuelto al colegio para ver si se estudian las emociones y como las expresan nuestros chicos.
Profesora – A ver, si os acordáis, hace ya unos días hablamos sobre las emociones. ¿Qué son las emociones?
Las emociones son respuestas evolutivas que expresan cómo nos sentimos mental y físicamente, con relación a algo que está ocurriendo en nuestro entorno. No importa nuestra raza o cultura porque todos, sin excepción alguna, respondemos con la misma cara cuando nos enfadamos, estamos contentos, sentimos asco, tristeza, sorpresa o miedo. Nos enfadamos si somos víctimas de una agresión, por pequeña que sea, y nos culpan por ello.
Alumna – Estaba jugando con un amigo mío a basket y empezó a tirarme cosas, después, yo me enfadé mucho y le tiré la pelota, entonces, después cuando subimos a clase todo el mundo había visto como le tiraba la pelota y la mayoría me daba la culpa.
Y, a veces, nos enfadamos tanto que incluso perdemos los papeles.
Alumno – Estaba escuchando música y mi hermano no paraba de molestarme, estaba muy enfadado, me enfadé tanto que le pegué.
No podemos creer que un ser querido se muera.
Alumno – Era imposible, no me lo podía creer, era imposible, no me lo podía meter en la cabeza.
Otras nos duele el rechazo.
Alumna – Ahora mi hermano ha cambiado de instituto y está en un pueblo con mis tíos y mis primos, mi padre casi siempre lo llama y yo quiero hablar con él, y cuando me pongo yo me dice: ¿Qué quieres? Con un tono un poco despectivo y pasa de mí, yo quiero saber cómo le va pero no se deja y yo me siento rechazada, me siento muy mal.
Pero nada supera a la alegría de una nueva vida.
Alumna – Yo no estaba cuando nació, estaba de colonias, me alegró mucho. No lo conocí hasta pasados tres días y mi madre le mando la foto de mi hermano a una profesora y me alegré muchísimo.
 Y una de las cosas que nos da más miedo es lo desconocido.
Alumna – Empezó como si aquello estuviera dando golpes a las puertas o a las ventanas, tuvimos mucho miedo y nos fuimos corriendo, se nos cayó toda la comida y cuando salimos no había nadie.
Y es que no lo podemos evitar llevamos un mundo entero bullendo dentro. ç
Eduard – Hablas de la enseñanza como una manera de cambiar la manera de ser de un niño, su manera de sentir sobre la agresión o la compasión. ¿Tú crees que todo esto evolucionará y que al final cambiará la sociedad por fin, para siempre?
Mark – Creo que sí. Me parece que hay una transformación que ya está en marcha.
La vemos en varios países, por ejemplo, en algunos estados de los EE.UU., Illinois por poner un caso. Todas las escuelas deben elaborar ahora un plan para el aprendizaje social y emocional de los niños, del mismo modo que tienen un plan para la lectura y tienen que hacerlo por ley.
En la Columbia británica en Canadá, el objetivo de responsabilidad social se considera al mismo nivel que el objetivo del desarrollo académico.
En Inglaterra se reserva un rato cada semana, por lo menos dos veces por semana, para el desarrollo social y emocional de los niños, como parte del plan de estudios nacionales.
Eduard – ¿Y disponemos de profesores adecuados para ello?
Mark – La siguiente pregunta es ¿cómo podemos formar a los profesores para que lo enseñen bien? No existe ni una sola universidad en el mundo, por lo menos que yo sepa, que exija que los profesores durante su formación reciban clases sobre desarrollo social y emocional, por no hablar de que muchos profesores, según lo que sabemos en EE.UU. e Inglaterra, alrededor del 50% de profesores dejan la profesión durante los primeros cinco años.
Eduard – ¿Cuántos?
Mark – Alrededor del 50%
Eduard – O sea el 50%, la mitad
  Mark – La mitad de los profesores. Tenemos ahí una gran pérdida de capital social. Estamos formando a muchísimos profesores que no permanecerán en la profesión y, entre otras cosas, se debe a que es un trabajo muy difícil.
Muchos profesores se agotan emocionalmente y acaban quemándose. Creemos que uno de los motivos es que ellos mismos no aprenden muchas de las habilidades sociales y emocionales que pueden ayudar a crear el tipo de cultura en el aula que cambia a los niños, les enseñe a llevarse bien entre sí y a ser más compasivos.
Eduard – Ahora los expertos como tú nos decís que es muy importante hacer algo para impartir una clase que ayude al niño a desarrollar sus propias actitudes, sus propios puntos fuertes, su vida en realidad pero, esto no es nada fácil ¿eh?
Mark – No es tan difícil como parece. Hasta ahora lo que hacíamos con los profesores era presionarlos muchas veces, para que se centraran únicamente en lo académico, solamente en la lectura, las matemáticas y las ciencias.
En eso se han convertido en profesores de lectura, de matemáticas y de ciencias, pero la mayoría de profesores eligieron la profesión porque querían llevarse bien con los niños, les gustan los niños y quieren pasar tiempo con ellos, educarlos, prepararlos para la vida y, conforme se lo vamos permitiendo y les brindamos más habilidades para hacerlo descubren que disfrutan mucho más enseñando.
Eduard – Y que quizás puedan ayudar al niño a desarrollar su propia vocación o sus propias cualidades.
Mark – Eso es. Sí. Por ejemplo, en uno de nuestros proyectos hemos trabajado con profesores para enseñar un plan de estudio a los niños sobre emociones y autocontrol y, hemos descubierto que los profesores enseñan mejor en un estudio aleatorizado comparado con otros profesores que enseñan más eficazmente, pero también hemos visto que la conducta de los niños mejora, y no solamente mejora su conducta sino también sus habilidades cognitivas, todo esto va de la mano.
Cualquier director de escuela te hablará de los niños que los profesores mandan a su despacho y no son niños que, necesariamente, tengan un nivel bajo de inteligencia, pero sí son problemáticos, son un problema en el aula, con el tiempo estos niños se volverán más difíciles y muchos de ellos dejarán los estudios sin terminar. Sin embargo, los problemas de estos niños no son cognitivos, radican en su capacidad de hacer una cosa muy simple, porque si lo pensamos es simple, calmarse cuando están alterados, tener buenas amistades y pensar en los sentimientos y las necesidades de los demás. Conforme vamos enseñando estas habilidades descubrimos que se pueden enseñar, igual que se puede enseñar la lectura o las matemáticas, y vemos que los niños mejoran espectacularmente. En la Sala del Congreso
Mark – Hemos realizado un estudio que le quiero explicar aunque sea preliminar. Es un estudio sobre Yoga y  Mindfulness (atencion plena). Fuimos a escuelas, en Baltimore, muy cerca de aquí para que nos permitieran hacer una práctica de yoga con niños de 10 y 11 años.
Cuatro de los cinco días de colegio salían del aula e iban a la cafetería o, a otra sala, y hacíamos entre 30 y 40 minutos de yoga y regresaban, en las escuelas de control seguían con las actividades normales de clase.
Durante los primeros veinte o treinta minutos, los chicos iban pasando por los distintos ejercicios de yoga estirándose y doblándose de distintos modos, con eso liberaban la energía, porque los niños pequeños son muy activos físicamente y, una vez habían hecho todos estos ejercicios les decíamos que se tumbaran en sus colchonetas, simplemente tumbados en el suelo, la postura del muerto, y en esa posición durante unos tres o cinco minutos les guiábamos a través de una meditación de atención. Un día les hacíamos fijarse simplemente en la respiración dejando que los pensamientos pasaran, otro día les hacíamos escuchar los latidos del corazón y concentrarse sólo en esa idea y otras veces hacíamos otra meditación sobre la compasión, en la que los guiábamos a sentir compasión por sus madres, sus amigos y por gentes que ni conocían.
Lo que encontramos es, que ese simple yoga diario, durante unas doce semanas redujo significativamente, según los comentarios de los niños, en los niños dos cosas, una lo que llamamos “rumiar” que es el tener constantemente el mismo pensamiento de preocupación y ansiedad, las mismas preocupaciones una y otra vez en la mente y muchos de estos chicos se encuentran expuestos en forma regular al miedo de la violencia.
Y lo segundo que comentaban es que tenían menos pensamientos intrusivos, pensamientos que no pueden controlar que llegan a su mente y la tercera cosa de la que informaban, de manera general, es que tenían una mejor habilidad para manejar sus emociones.
De modo, que el estudio fue un pequeño inicio, si lo ves como el brote de una planta que puede desarrollarse, sobre el modo de investigar estos temas, de esto no se concluye que los niños deben hacer yoga en todas las escuelas, simplemente, nos da una idea de que ahí hay un inicio prometedor y que ahora tenemos que hacer mejores estudios, con más cuidado para investigarlo, no sólo viendo lo que nos dicen los niños sino con las técnicas de Richter, observando quizás los cambios que ocurren en la actividad cerebral, como proceden a nivel académico etc.
Richard – ¿Cuál es la relación entre los pensamientos y las emociones?
Ha hablado sobre cómo utilizar el razonamiento para ayudar a cultivar cualidades como la compasión.
Hemos aprendido lo importante que es la memorización en la tradición budista y en la educación monástica, y estaría muy interesado en escuchar sus comentarios sobre cómo la habilidad de razonar, que se cultiva a través de la memorización, podría también afectar al desarrollo de cualidades emocionales positivas.
¿Cómo está esto conectado?
¿Existe una conexión entre un tipo de entrenamiento cognitivo como es la memorización y el desarrollo de cualidades emocionales positivas, tales como la compasión?
Un participante – En términos generales cultivar la capacidad de pensar, ya sea a través del razonamiento u otra cosa, para que nos ayude o no a acrecentar el potencial de nuestra compasión, o bien, de potencialidades negativas como la ira no es una garantía.
Dalai Lama – La memorización no.
Sin embargo, por supuesto, esta investigación sobre cómo pensamos, proporciona un claro entendimiento o conciencia sobre el valor o su destructividad, esta emoción es destructiva, esta emoción es beneficiosa. Algunas emociones, temporalmente, son beneficiosas, pero a largo plazo son dañinas.
Algunas son temporalmente dolorosas, pero a largo plazo beneficiosas, por tanto, esta es la auténtica investigación.
Una vez desarrollas la convicción de que una emoción es muy beneficiosa, muy buena, tanto a corto plazo como a largo plazo, entonces, tu interés se desarrolla, tu entusiasmo se desarrolla y haces un esfuerzo.
De esa forma, como he mencionado esta mañana, hay cierto tipo de compasión que sólo se desarrolla a través del razonamiento. Así que aquí (señalando al cerebro) la parte sabia, el intelecto, la inteligencia, es de inmensa ayuda.
Eduard – El autocontrol y la meditación permiten que el cerebro respalde toda la labor del aprendizaje social y emocional del ciudadano del mundo que viene.
Yo creo que esta es la principal conclusión del evento al que hemos asistido en Washington D.C., en la capital de EE.UU.
Hemos intentado ver como este autocontrol, como este poder de análisis interior incide en las capacidades de aprendizaje de la gente.
¿Por qué? Porque la ciencia, los científicos occidentales están descubriendo que hay un cierto impacto de estas técnicas de autocontrol en las técnicas de aprendizaje.
“Usualmente subestimamos el poder de transformación de la mente.” Mattbieu Ricard http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091220/redes-meditacion-aprendizaje/653588.shtml

22/11/13

¿Que esperamos de la educación?: que pueda enseñarnos a gestionar las emociones básicas y universales

Entrevista de Eduard Punset a Richard Davidson, Daniel Goleman, Matthieu Ricard y Jay Belsky.
Las emociones en la escuela: La ciencia está corroborando ahora que la gestión de las emociones básicas y Jauniversales debería preceder a la enseñanza de valores y, por supuesto, de contenidos académicos.
Los niños se juegan con ello su vida de adultos. Richard Davidson es uno de los neuropsicólogos pioneros en este campo, al igual que psicólogo Daniel Goleman, con quienes pudimos hablar de estos temas en el congreso del Mind & Life Institute celebrado en Washington.
Conversación con Richard Davidson, neuropsicólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison Eduard Punset: Creo que nuestros teleespectadores estarán muy agradecidos si les resumimos lo que esperamos de la inteligencia social y emocional aplicada a las escuelas, a los niños, en pocas palabras. ¿Qué significa todo esto?
Richard Davidson: El tipo de habilidades de las que hablamos incluyen habilidades para aprender a dominar las emociones, en concreto la capacidad de controlar las emociones negativas para que, cuando ocurre una adversidad, éstas no persistan más de lo necesario.
Las personas (y los niños, concretamente) pueden aprender a disipar estas emociones negativas para volver al estado inicial.
Es algo muy, muy importante, porque cuando las emociones perturbadoras se producen en la mente, interfieren con la capacidad de aprender de los niños.
Eduard Punset: ¿Habéis podido evaluar o examinar alguna de estas experiencias educativas, alguna de estas reformas?
Richard Davidson: Hemos trabajado en el laboratorio analizando tipos de intervenciones muy específicas que se pueden diseñar… por ejemplo, para aumentar la cooperación y la compasión, y el altruismo. Y luego hemos estudiado la manera en la que esto cambia el cerebro durante la adolescencia. Y resulta que con solamente dos semanas de entrenamiento…
Eduard Punset: Dos semanas…
Richard Davidson: Dos semanas en las que se practica 30 minutos al día… pues bien, con esto basta para poder detectar cambios que suceden en el cerebro tras solamente dos semanas.
Eduard Punset: ¿Te refieres a valores como el altruismo y la compasión, verdad?
Richard Davidson: Sí, sí. Hay cambios específicos en el cerebro que están asociados con los cambios en el altruismo y que se pueden medir conductualmente.
Y todo lo que sabemos sobre el cerebro nos indica que cuanto antes se realice la intervención, tanto mejor, porque habrá más probabilidades de que sus consecuencias persistan durante un período de tiempo más largo.

Conversación con Daniel Goleman psicólogo y periodista, fundador del Mind & Life Institute
Eduard Punset: La última vez que nos vimos fue en tu casa en Massachusetts, y fue justo después de aquel éxito increíble que tuviste en todo el mundo, en aquella época fue increíble, con tu libro: "La inteligencia emocional". Y una vez asumido por todos nosotros, por nuestra audiencia, que podemos gestionar nuestras propias emociones, que podemos gestionar lo que tenemos dentro de nosotros, nos hablas ahora de la tradición contemplativa, de los budistas como el Dalai Lama, que lo han estado haciendo durante décadas...
Daniel Goleman: Así es...
Eduard Punset: Y tú te preguntas, muy acertadamente: "¿Podemos aprovechar algo de su experiencia de alguna manera?".
Daniel Goleman: Ahora estamos descubriendo que enseñar habilidades sociales y emocionales a los niños desde que tienen cinco años hasta la universidad es muy eficaz, los vuelve mucho más cívicos, mucho mejores estudiantes. Es un error pensar que la cognición y las emociones son dos cosas totalmente separadas. Es la misma área cerebral.
De modo que, ayudar a los niños a gestionar mejor sus emociones significa que pueden aprender mejor. Ahora estamos estudiando los métodos contemplativos que se han venido utilizando durante... ¡siglos!
Y en el catolicismo también, por cierto, no sólo en el budismo.
Toda gran religión ha utilizado alguna vez algún tipo de práctica contemplativa, de desarrollo de la mente.
Nosotros lo estamos estudiando para ver si podemos aprovecharlo y hacer algo por los niños, para ayudarles a concentrase...
Hoy en día los niños, y también sus padres, son muy dispersos y necesitan más ayuda con esas habilidades.
Hoy en día, probablemente, haya sólo una docena de currículos escolares que enseñen a los niños mindfulness, que les enseñen a concentrarse mejor, a focalizar, a hacer introspección y a ser más compasivos, a estar más atentos.
Y en todos estos casos, se trata de programas piloto. Desde 1995, cuando escribí La inteligencia emocional, ha habido cientos de programas sobre aprendizaje social y emocional y creo que va a ocurrir lo mismo con este campo en la próxima década.

Conversación con Matthieu Ricard, monje budista y biólogo
Eduard Punset: Los orientales tienen una tradición muy antigua en la meditación, que hoy la ciencia está redescubriendo como un apoyo fundamental en el arte de gestionar las emociones. El monje budista y biólogo
Matthieu Ricard nos explicó cómo aprovechar estas herramientas para renovar el sistema educativo. Matthieu Ricard: ¿Y qué esperamos cuando educamos a los niños?
Convertirlos en seres humanos buenos, personas que sean felices en la vida, que no estén deprimidas y se suiciden…
¿acaso basta con desarrollar su inteligencia y llenarles la cabeza de información sin desarrollar ninguna cualidad humana?
Queremos personas buenas y equilibradas, ¡pero la educación parece estar interesada en cualquier cosa salvo eso! ¡Por tanto, hay algo que claramente falta!
Eduard Punset: ¿Te puedo pedir un consejo? Sé que uno de los grandes descubrimientos de la contemplación, del budismo, ha sido perfeccionar la atención, la primera fase de conocimiento, por así decirlo, para concentrarse en algo. ¿Cómo puedo mejorar mi proceso de atención?
Matthieu Ricard: Es cierto, porque incluso si uno quiere cultivar el altruismo, con la mente siempre distraída no podrá cultivar nada.
La mente se dispersa aquí y allá. Incluso si estamos sentados, nuestra mente puede ser como la de un mono inquieto, un mono inquieto que va de un lado a otro.
Las neuronas se ponen a hablar entre sí, ¡a cotillear!
Y en realidad necesitamos una mente un poco más calmada, con más claridad y más estabilidad, si no es así, no podremos hacer nada.
En caso contrario, es como si tuviéramos un martillo pero nos temblara la mano todo el rato.
Por eso es necesario, de alguna manera, utilizar un objeto de concentración para estabilizar la mente. Te puedes concentrar en cualquier cosa, un objeto, una flor, una imagen mental… pero resulta bastante útil concentrarse en la respiración.
¿Por qué? Pues imagina que te dijera que te concentraras en una luz roja centelleante. Podrías quedarte mirándola, pero tu mente seguiría deambulando, mientras que, si te concentras en la respiración, no puedes verla, es muy sutil, y si dejas de concentrarte es como si lo perdieras, así que fácilmente puedes ver si te distraes o no.
Eduard Punset: Ya veo.
Matthieu Ricard: Con la respiración solamente ves la sensación. Cuando respiras por la nariz, tienes una ligera sensación en los orificios nasales, y se trata de quedarse sentado tranquilamente, pensar en respirar por la nariz y luego notar la sensación del aire que sale… y entra… y así, unas 21 veces o unos diez minutos. Hacerlo permite calmar la mente.
Muchas personas te dirán: "¡oh, no, no, no! ¡No valgo para eso! Tras 3 minutos, mi mente está completamente distraída". Es normal. No es culpa de la meditación, es porque la mente no está entrenada y, si no perseveras, nunca aprenderás nada.
Así que, en lugar de tener remordimientos o sentirte culpable con ideas como: "¡no valgo para esto!" que al final no dejan de ser más distracción, en cuanto descubras que te has distraído, no pasa nada, tienes que volver a la respiración.
Luego, si lo haces durante un rato y lo repites regularmente, verás que la mente se calma, se vuelve más clara, y que puedes utilizar esta mente un poco más flexible para cultivar el altruismo, la compasión o lo que quieras.

Emociones desde el útero materno Está claro que las escuelas tienen que hacer un cambio radical e incorporar definitivamente el aprendizaje social y emocional en las clases si queremos consolidarnos en una sociedad avanzada.
Pero la gestión de las emociones debe comenzar mucho antes de que los niños ingresen en el sistema educativo –incluso ya se pone en marcha en el útero materno, como veremos más adelante–.
Las investigaciones del psicólogo Jay Belsky ponen de manifiesto cómo una crianza sin cariño y con una gestión deficiente de las emociones puede desembocar en adultos con vidas más problemáticas. Conversación con Jay Belsky, Psicólogo del Bircbeck College de la Universidad de Londres Eduard Punset: En alguna investigación tuya, demuestras que cuando los padres están ausentes, las chicas tienden a empezar la pubertad, su menstruación, antes que el promedio. ¿Es verdad?
Jay Belsky: El hecho de que las relaciones durante la infancia podrían afectar el desarrollo físico y sexual, el momento de la pubertad en las chicas, ha sido un descubrimiento muy fascinante.
  Las mujeres tienen un sentido que las lleva a preguntarse: "¿Va a ser precario el futuro?
¿Van a estar ahí los demás y voy a poder confiar?
¿Se puede confiar en los hombres?
¿Van a estar ahí cuando me haga mayor?
Pero también como pareja y, todavía más importante, alguien que se vaya a implicar en el cuidado de mis hijos." La respuesta que reciben a estas preguntas parece que procede de su propia niñez y de la ausencia o presencia del padre.
Eduard Punset: Es increible
Jay Belsky: Y también de la calidad del padre. Y parece que, cuando el padre no está presente o cuando la calidad de la paternidad no es demasiado buena, lo que las chicas aprenden, tanto consciente como inconscientemente, es: "No puedo contar con él."
Y esto, biológicamente, las lleva a madurar antes.
Y te preguntarás: "¿Por qué maduran antes?".
Porque, en cierto modo, les permite salir y ver, ir más allá antes que las demás, ser más promiscuas con sus parejas y tener más niños y ocuparse de ellos peor, cuidarlos peor.
Y tú me dirás: "¿Y por qué querrían hacer esto?". Y la razón es que si no puedes contar con los demás, sobre todo con los hombres, para tener tres, cuatro nietos en el futuro, quizás tengas que tener más hijos.
Eduard Punset: Según los resultados que se desprenden de tus investigaciones, las guarderías no son buenas o no son tan buenas como pensamos que serían para el futuro de los niños. ¿Cómo podrías resumir la situación?
Jay Belsky: Creo que en lo que respecta a las guarderías y a cualquier otro método de cuidado infantil no materno que utilizan las familias a menudo es realmente ambivalente.
Cuando el niño empieza a pasar muchas horas en este tipo de ambiente, en sus tres, cuatro o cinco primeros años de vida, durante treinta o cuarenta horas por semana en la guardería, parece que esos niños son más agresivos y desobedientes cuando se hacen mayores.
Sin embargo, también sería un error condenar a todas las guarderías o cuidadores infantiles como algo malo, porque no es cierto.
Hay muchas pruebas, y hablo ahora de lo bueno, de que unos cuidados infantiles de calidad, que sean dispensados por un personal sensible y atento fomentan el desarrollo cognitivo y lingüístico del niño. Pero quiero que quede claro, no hay que dramatizar.
Nadie está hablando aquí de que muchas horas en manos de cuidadores infantiles vaya a transformar a los niños en asesinos del hacha
Hace muy pocos años, nadie conocía el vínculo entre las emociones de las mujeres embarazadas y la vida de sus hijos, incluso en la edad adulta.
Las investigaciones de la psicobióloga Vivette Glover fueron pioneras en demostrar que la educación emocional comienza en el útero materno.